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Domingo

El pulso por la dignificación de las batas blancas


Las demandas de los profesionales de la red hospitalaria nacional están por definirse. Proponen que peticiones deben armonizar la viabilidad financiera, técnica y legal.

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Las demandas de los profesionales de la salud que laboran en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) esperan llegar a su punto final el próximo martes. Un acuerdo del que se aguardan resultados positivos entre los representantes del Comité ad hoc y las autoridades de salud, después de más de siete semanas entre marchas, plantones, ofrecimientos, mesas de diálogo y negociaciones.

Una protesta que suele repetirse cada cierto tiempo, pero que en esta ocasión se concretó en dos marchas –el 25 de julio y el 7 de septiembre– denominadas de las “batas blancas” y que reunió, por primera vez, las peticiones de médicos, químicos biólogos, trabajadores sociales, nutricionistas, enfermeros profesionales, psicólogos. En suma los profesionales que conforman los 44 hospitales nacionales y que se han declarado en asamblea permanente. Algunas de las pancartas que portaron los galenos en estas manifestaciones sintetizan su inconformidad en frases como: “Quien te procura salud y te salva la vida, tiene sueldo de miseria”. Un reclamo que apela a la dignificación salarial, puesto que se consideran los servidores públicos peor pagados, muy por debajo de jueces, diputados y agentes de gobierno. Además de que argumentan recibir los sueldos más bajos de su gremio, en comparación con otros sistemas públicos de la región.

 

Las peticiones solicitadas son tres: aumento salarial, creación de puestos de carácter permanente (renglón 011) y la implementación de la carrera administrativa, es decir, la posibilidad de poder ascender por méritos dentro de la institución. En suma, que las precariedades laborales con que se desempeñan cada día, sean atendidas y redunde en mejoras cualitativas en el sistema de salud nacional.

En respuesta, el ministro de Salud, Carlos Enrique Soto, les presentó dos propuestas económicas “apegadas a la realidad y capacidad presupuestaria actual”, las cuales han sido rechazadas por el Comité ad hoc. Y es que cumplir las demandas solicitadas, estiman, significaría una ampliación presupuestaria superior a los Q3 mil 330 millones. Esto de un presupuesto actual vigente para este año de Q7 mil 005 millones, de acuerdo con datos del Sicoin.

Demandas y negociaciones

El médico residente Aldo Sánchez, miembro del Comité ad hoc, considera que este es un reclamo digno y justo para su gremio. En este momento, indica que la mayoría trabaja bajo los renglones temporales 182, 189 y 029, lo que implica no contar con estabilidad laboral, puesto que dependen de contratos anuales, no reciben bonificaciones de ley, no tienen seguro social, ni derecho a vacaciones.

Las propuestas salariales solicitadas por el gremio abarcan 18 escalas profesionales que van desde los rangos de Q18 mil 805 para un médico residente I, hasta de Q36 mil 165 para un jefe de área, tomando en cuenta una serie de variables en los salarios mínimos.

Sánchez explica que la primera propuesta por parte del ministro Soto consistió en ofrecer un bono único de Q4 mil para los renglones 011 y 021 (residentes) para fin de año. Este fue rechazado.

Después de varias semanas de reuniones donde van sumando cada vez más participantes, entre estos diputados, representantes de la Procuraduría General de la Nación (PDH), Ministerio de Finanzas, Colegio de Médicos, Ministerio de Trabajo y el titular de la cartera de Salud, planteó una segunda propuesta. Esta consiste en un 15 por ciento de aumento a salarios menores a Q6 mil que beneficia al 72 por ciento del personal del MSPAS; ocho por ciento a salarios de Q6 mil 001 a Q15 mil que beneficia al 21 por ciento de trabajadores del MSPAS; y por último, cinco por ciento de aumento a salarios de Q15 mil 001 en adelante que beneficia al siete por ciento de trabajadores del MSPAS. “Esto representaría un aumento presupuestario de Q400 millones anuales”, indica el titular de Salud.

Esta propuesta también fue rechazada. Los profesionales activos a nivel nacional que se beneficiarían con este aumento serían 6 mil 974, de los cuales hay 6 mil 844 médicos, que se distribuyen un 38 por ciento en el departamento de Guatemala y un 62 por ciento en el resto de departamentos, de acuerdo con cifras del MSPAS.

La postura de los miembros del Comité ad hoc es de una ampliación presupuestaria para el Ministerio de Salud, a partir del 2019. De momento, lo proyectado para el próximo año es de Q7 mil 850 millones.

Sánchez labora desde hace cuatro años como residente en el Hospital San Juan de Dios. Considera que esta segunda propuesta es inaceptable, pues para él solo representa un aumento de Q500, lo cual es un insulto. Después de 11 años de estudios universitarios como médico y cirujano y como especialista en traumatología, recibe un salario base de Q2 mil 800 sumado a una serie de bonos, por lo que redondea un aproximado de Q6 mil mensuales. Esto sin contar los turnos de 36 horas que suele llevar a cabo cada cuatro días.

La demanda salarial que un médico residente como Sánchez solicita es de ocho salarios mínimos de Q23 mil 145.68 “Esto es lo que en promedio devenga un profesional en El Salvador y Honduras”, afirma.

Realidad hospitalaria

Las condiciones en que se desempeñan los profesionales de los hospitales nacionales dan fe de escenas que parecen sacadas de una novela negra, como la que describe el doctor Leonel González de León, durante un turno en el Intensivo del Hospital de Amatitlán.

“Mientras daba la cuarta sesión de maniobras de resucitación de la jornada, recibí una llamada del encargado de limpieza del turno. El hombre decía que no había más bolsas negras (para los cuerpos) en el hospital. Tocaba improvisar envoltorios con sábanas –si aparecían, pues también escasean con frecuencia y los enfermos deben acostarse sobre el envoltorio sintético de los colchones, con batas para vestir pacientes o pedirle a los familiares comprar con su dinero bolsas para trasladar el cadáver. Pero era madrugada de domingo, los comercios estaban cerrados y no había parientes de la paciente. ¿Qué hacer para envolver el último cuerpo de la noche y llevarlo a la morgue?”, relata González.

En el hospital regional de Santa Cruz del Quiché labora el doctor Jorge Fajardo como encargado de la Unidad de Intensivo de Adultos. Se unió a las demandas actuales de los profesionales de la salud para mejorar sus condiciones y servicios. Para Fajardo este centro hospitalario es de los mejores a nivel nacional. “Tiene lo básico, está bastante organizado, aunque le hace falta una unidad de hemodiálisis”.

Cuenta que los médicos de planta son 30 en total. Reconoce que muchas veces la demanda de atención supera sus capacidades, por lo que se han visto con un facultativo atendiendo 12 pacientes en cama o una sola enfermera para atender hasta 40 mujeres en la maternidad y en su caso, siete pacientes delicados en el intensivo, en donde tiene que resolver en un plazo de cuatro horas de turno.

Le ha tocado vivir situaciones dramáticas en las que ha visto morir gente bajo su cargo, debido a la falta de la unidad de hemodiálisis, o el de una paciente de la Zona Reina que viajó casi 18 horas para ser atendida. Esto debido a que no pudo pasar por Uspantán, por lo que tuvo que ir hasta Cobán, bajar a la capital y así poder retornar al hospital de Quiché. “Indigna que el sistema de salud no tenga la capacidad de atender”, reclama.

Para Fajardo, el sistema de salud actual se sostiene gracias a los estudiantes residentes quienes laboran en jornadas esclavizantes. El doctor González coincide en esto, además de agregar que muchos trabajan bajo altos niveles de estrés y agotamiento, lo que produce el síndrome conocido como Burn Out (quemado), en donde incluso se hace necesaria la atención psicológica, ya que la demanda implica estar preparados para brindar servicios de hospitales de guerra.

Ministerio: peticiones no son viables

Sucely Girón, vocera del Ministerio de Salud, comenta que el aumento salarial ya se había comenzado a evaluar meses atrás. El primer paso fue elaborar una encuesta que atravesó distintas fases para todo el personal: 54 mil 338 trabajadores del MSPAS, de los cuales 26 mil están bajo contrato.

El ministro de Salud, Carlos Soto, indica que los resultados de la encuesta hecha en 5 mil trabajadores arrojaron que un 95 por ciento quería pasar a renglón presupuestado y solo un cinco por ciento no. “La idea es que todos los trabajadores pasen al renglón 011”, comenta.

Como segundo punto, la propuesta de la carrera administrativa, se trabajó la Ley especial de dignificación y catalogación del profesional de salud que labora para el MSPAS. Esta se entregó al Legislativo el pasado 28 de agosto.

Indica que las dos propuestas presentadas han sido rechazadas, pero que el ministro Soto ha sido cuidadoso en que sea viable, considerando el presupuesto y de no firmar nada en forma irresponsable.

De momento, el Ministerio de Finanzas dijo que este incremento no es factible. También se espera que en la reunión del martes 18 se logren acuerdos. En esta propuesta hay mayor preocupación pues se está incluyendo a todo el personal del MSPAS.

Otro tema a evaluar son los bonos, los cuales son irrenunciables. Uno de estos es el bono de antigüedad el cual se otorga después de 20 años de servicio y por el cual se duplica el sueldo. “Considero que la propuesta de los profesionales de la salud es cero factible, pues representaría un presupuesto de Q6 mil 500 millones solo en salarios”, afirma Soto. Por tanto, propone consensuar y les ofrece que en el presupuesto del 2019 se pueda lograr una ampliación presupuestaria, que permita incrementar salarios, no conforme a lo solicitado, pero sí de una forma digna”.

La vocera de Salud observa que esta es una lucha liderada por los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios. Comparte un documento firmado por los directores de 37 centros hospitalarios del interior del país, donde manifiestan su apoyo al Ministro y al director de Hospitales, Mario Figueroa Álvarez.

Falta una hoja de ruta

Adrián Chávez, analista en salud del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac) y ex viceministro de Salud, considera que las demandas son justas y válidas. Sin embargo, examina otros puntos a tomar en cuenta. Uno de ellos, las carencias y precariedad laboral en la que se desempeñan otros actores de esta institución, como personal operativo y administrativo. “Todas las acciones políticas tienen que ser igualitarias”, dice.

Observa también que muchos recursos del MSPAS no responden a un plan maestro de inversión, el cual es inexistente. De esa cuenta, dos hospitales como Roosevelt y San Juan consumen más del 40 por ciento de la asignación presupuestaria. Por otro lado, sugiere que debería hacerse una revisión del presupuesto que esta cartera destina a 44 fundaciones privadas, las cuales no solo duplican funciones, sino que además no son fiscalizadas.

El ministro Soto resalta que trabaja en la revisión de las fundaciones privadas desde el año pasado. Quiere fortalecer algunas como UNICAR y UNOP, pero afirma que la mayoría solo le representan un gasto de hasta Q540 millones en el presupuesto y “son puramente políticas”.

Ante las demandas, Chávez recomienda hacer una revisión del presupuesto que permita la reivindicación de estas demandas, sin sacrificar la inversión en recursos e insumos. Por otro lado, revisar los distintos acuerdos y pactos colectivos para que las peticiones logren la viabilidad técnica, económica y legal. De lo contrario, “saldría más caro el remedio que la enfermedad”.

El analista reflexiona además que el problema de fondo es la ausencia de una política laboral en el sector público. Resulta incoherente que mientras ellos en la cartera explican a su gente que no tienen recursos, por otro lado, el Presidente se comprometa con el sindicato de maestros. “Resulta difícil cuando no hay coherencia en la política gubernamental”, señala. A lo que añade que argumentan que no hay dinero para salud, educación, pero sí lo hay para los militares. De manera que “hace falta ordenar la casa”, dice, una tarea que ciertamente es de largo aliento en donde se hace necesaria la revisión de ley de la Oficina Nacional de Servicio Civil (Onsec).

Por su parte, el analista político, Manuel Villacorta, opina que la sociedad debe apoyar con decisión el reclamo médico, puesto que además de dignificar el salario que merecen, también aspira a la estabilidad y seguridad laboral. “Esta acción va a generar una mejoría significativa en la atención de salud de la población y en las condiciones operativas de trabajo”.

Aprendizaje único

A pesar de las circunstancias difíciles, los médicos reconocen que la vocación de servicio y el aprendizaje son parte de la mística de su trabajo. Fajardo asegura que, aunque no se trabaja tan cómodo, le gusta poder servir a la población, además que en los hospitales le permiten un aprendizaje constante que no se tiene en una clínica privada.

González coincide en que encuentra una gran satisfacción en ayudar a quien de verdad lo necesita, además de que los casos más tristes, y a la vez interesantes se aprenden en los hospitales públicos.

“Quiero decirle a la población que tengan claras nuestras peticiones. En ningún momento queremos damnificar a los pacientes. Hasta el momento no ha fallecido ninguna persona. Esa es nuestra prioridad”, afirma Sánchez. De momento, las restricciones en la atención de las consultas externas continúan.

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