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Domingo

Para los migrantes guatemaltecos la vida sin papeles es muy cara


En tren el viaje de Lake Worth a Miramar cuesta US$22 ida y vuelta, pero por miedo, no conocer el área y no hablar inglés –a veces ni español– solicitan un servicio que les cuesta hasta US$350 para ir a sus citas con las autoridades de inmigración.

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Francisco Rodríguez / Lake Worth, Florida –La vida sin papeles es muy cara. Aurora, una mujer maya de Huehuetenango, Guatemala, lo puede demostrar solo con hablar de sus finanzas.

Le gustaría tener un trabajo formal pero en cualquier empresa le pedirán su Seguro Social que indica, entre otros datos, que tiene el permiso de Migración para trabajar en Estados Unidos. A falta de ese número, su opción es trabajar en el campo donde gana US$60 al día.

El Centro Maya Guatemalteco, dedicado al auxilio y orientación de los migrantes en Lake Worth, en el condado Palm Beach, ha registrado múltiples casos en los que se les cobran hasta US$350 para ir a sus citas de Inmigración. El Consulado de Guatemala recién inaugurado en el lugar confirma el alto precio “entre US$150 y US$300”, asegura el cónsul Mario Azmitia. El servicio incluye llevarlos, esperarlos y traerlos de vuelta.

Aurora, quien se negó a dar su nombre completo por miedo a represalias, ha tenido que hacer el viaje para reportarse ante agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en Miramar en el condado Broward, al norte de Miami. Empezó hace siete meses y, tras muchos intentos, consiguió que le cobraran US$200 por cada viaje.

Al inicio el ICE le exigía presentarse una vez cada 28 días, después el tiempo entre cita y cita se redujo a 23 y continuó bajando, dijo. Hoy tiene que asistir cada dos semanas.

En las finanzas de Aurora, un viaje cada 15 días le implica gastar lo mismo que gasta en todo el mes en comida para ella y sus dos hijos, o si hubiera enviado este dinero a Guatemala, significaría más de un salario mínimo mensual. A sus ingresos se resta lo que no trabajará pues cada cita le implica perder toda la jornada.

Abogados predadores

La razón de por qué Aurora y otros guatemaltecos en Lake Worth –al menos 50 mil, casi todos de Huehuetenango, según estima el Consulado de Guatemala– usan este servicio tan caro, es la misma por la que arrendadores de vivienda, abogados e incluso familiares se aprovechan de ellos: Desconocen el sistema y eso los hace vulnerables.

Manuela cocina mientras escucha atenta el testimonio de Aurora y se disculpa por no poder quedarse callada para contar su historia. Viven juntas en un apartamento pequeño de dos habitaciones, bajo ese techo duermen ocho personas que pagan una renta total de US$1,200, el servicio no incluye aire acondicionado ni la factura de luz.

 

Los gastos de Manuela son mayores. ICE le ha fijado una cita cada ocho días “y tengo que ir, si no me ponen un grillete como castigo” reclama.

“Ni que fuéramos bestias para que nos pongan eso”, la secunda Aurora.

En sus últimas visitas a Miramar, los oficiales que han atendido a Manuela le han dicho que para continuar necesita asistencia legal, si no, será deportada. Conforme le dijo un abogado, sus servicios le pueden costar US$7 mil.

 

El apartamento que rentan Manuela y Aurora es compartido con otras seis personas. FOTOS: EL NUEVO HERALD

 

Micaela Martin y Evelin Santana trabajan en el Centro Maya Guatemalteco y su función es orientar a los migrantes que llegan. Por su trabajo han escuchado muchas de estas historias. Hace unos meses, Martin cuenta que con ella llegó una señora preocupada pues necesitaba hacer un cambio de domicilio de Texas a Florida. Martin tomó el papel lo llenó y se lo entregó de vuelta; “¿solo eso es?”, le preguntó desconcertada la señora, “es que un abogado me dijo que me cobraba US$3 mil por hacerlo”. El documento no requería ninguna autorización legal.

 

Aurora, de Huehuetenango debe viajar dos meses al mes para atender sus citas migratorias.

 

Firma por miedo

Manuela prefiere apagar el fuego de la estufa para continuar con su historia. Protesta por las políticas migratorias promovidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclama por qué les hacen la vida tan complicada cuando ellos hacen el trabajo que nadie más haría. Entre esta incertidumbre, ella y Aurora tienen una desventaja menos: Al menos hablan español.

Muchos guatemaltecos han llegado a Lake Worth hablando solo idiomas maya como K’iche’, Q’anjob’al, Popti’ o Mam.

En repetidas ocasiones, continúa Santana, han llegado al Centro Maya Guatemalteco con documentos en mano, dicen que un agente de ICE les dijo que pusieran su firma ahí y lo hicieron. Aunque ya es una historia pasada, al contarla Martin y Santana muestran otra vez un rostro sorprendido “la hoja que han traído era la aceptación voluntaria para ser deportados”, cuentan.

Un vocero de ICE dijo: “Es muy difícil para ICE responder adecuadamente a estas acusaciones cuando los nombres de esas personas no se han proporcionado a la agencia”.

En un proceso normal, el migrante tendría derecho a ser escuchado por un juez antes de ser enviado a su país. La firma de este documento acorta el proceso de inmediato hasta la fase final.

En abril de este año Guatemala abrió una sede consular en Lake Worth, lo que implicó un respiro para las finanzas de los guatemaltecos cuando necesitaban hacer trámites como renovación de Pasaporte o realizar los trámites del Documento Personal de Identificación (DPI).

El cónsul Azmitia afirma que también ha sido testigo de cómo se aprovechan de los guatemaltecos migrantes. Hacía unos días llegó una señora a pedir la autenticación del documento que llevaba en mano, el personal del Consulado la recibió y por curiosidad le preguntaron para qué lo necesitaba. Respondió que era una Carta de Poder, se la enviaría a un familiar para que tramitara en Guatemala su documento de identificación. El personal del Consulado le aseguró que eso no le serviría de nada pues el trámite solo se podía hacer personalmente y que podía realizarlo ahí mismo. La señora rompió en llanto, dijo que había gastado miles de dólares que su familiar le había pedido para hacerlo allá.

El Cónsul asegura que hasta el momento, quizás por desconocimiento, no se ha presentado ante ellos un guatemalteco que no hable español. Por orden de la Cancillería deben contratar al menos una persona que hable Q’anjob’al.

En cuanto a los guatemaltecos que deben pagar tanto para viajar, Azmitia afirma que no contemplan un plan específicamente para auxiliarlos, por el momento se han enfocado a dar a conocer en la comunidad el nuevo Consulado.

Las historias como estas sobran en Lake Worth.

 

Francisco Rodríguez, periodista investigador de elPeriódico en Guatemala, se encuentra en Miami como becario del International Center For Journalists (ICFJ) en Washington, D. C. La nota se realizó en alianza con el ‘Miami Herald’.

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