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Domingo

El 30 de marzo, el futuro pudo cambiar


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El 30 de marzo de 1963 el Ejército nacional de Guatemala dio un golpe de Estado en contra del presidente constitucional, el general Miguel Ydígoras Fuentes, que había tenido el valor de hacer una convocatoria a la celebración de elecciones generales, incluyendo las presidenciales, exhortando la participación de todas las fuerzas políticas. El Dr. Juan José Arévalo Bermejo había anunciado su interés en participar y prometió que llegaría a Guatemala en la primera oportunidad, para cumplir el mandato legal de permanencia de un año en territorio nacional. El candidato llegó en avioneta a Retalhuleu procedente de México justamente el 30 de marzo. El golpe armado se precipitó de inmediato. El pretexto para excusar el golpe fue el presidente Ydígoras, señalando su responsabilidad en el desorden que afectaba al país. A tono con la conducta general, lo señalaron como amigo de los comunistas. La frase empezó como eco de la Guerra Fría: “El comunismo está a punto de hacerse del poder”.

El recuerdo es muy firme, pues el anuncio que hizo el Dr. Arévalo de volver a la presidencia conmocionó a muchos, entusiasmándolos. En el segundo semestre de 1962 se fundaron tres grupos de partidarios en el interior del país y algunos apoyos en el exterior. Fue en esta época en que Arévalo dijo que “en Guatemala hay arevalistas suficientes hasta para tener tres grandes partidos”. Siendo esto particularmente probable, lo cierto es que su nombre, es decir, su prestigio, llenaba de esperanzas a una ciudadanía y a una de experiencias democráticas. Y al mismo tiempo, en un momento atroz de la Guerra Fría, la derecha jugó de nuevo con el terror ideológico del comunismo, acusación doblemente falsa: Arévalo siempre dijo que no era comunista y para estas fechas había dado explícitas declaraciones internacionales de su fe democrática y anticomunista. La prensa nacional publicó el facsímil de una carta dirigida a Kennedy, donde el Doctor se declaraba su admirador. El golpe no fue antiydigorista sino antiarevalista.

Varios partidos se presentaron, tales como el Partido Revolucionario y el licenciado Mario Méndez Montenegro; el Movimiento de Liberación Nacional y el coronel Luis Urrutia de León; Unión Liberal Nacionalista con el coronel J. Enrique Ardón; Movimiento Social de Reconstrucción Nacional con Juan Córdoba Cerna; Acción Radical Democrática con Ricardo Barrios Peña y Frente Avance Nacional con Abundio Maldonado. Entre las razones para el golpe la que más se utilizó fue la incapacidad de Ydígoras Fuentes para mantener el orden y su simpatía con los comunistas. Miguel Ortiz Passarelli, importante dirigente civil de la época, apoyó el golpe diciendo ser “…consecuente con el repudio del pueblo guatemalteco a las fuerzas marxistas, consecuente con el deseo popular, tantas veces manifestado de resolver la crisis política y social que con su gestión fomentó el presidente Ydígoras Fuentes, en forma pública pedimos apoyo”. 1

Pero son otras las dimensiones que interesan. El golpe del 30 de marzo o también llamado del 1 de abril pudo ser el eje de una coyuntura múltiple. Fue una extraordinaria oportunidad para volver a la democracia. Una extraordinaria personalidad como el Dr. Arévalo, que ya había sido presidente, pudo ser electo por mayoría relativa sin dificultad. Arévalo habría sido un presidente distinto y seguro. El golpe fue el primero después del fin de la revolución, que se dio por vez primera como decisión de la Institución. No hubo ninguno, en ese instante, que tuviera una visión de estadista pues el país, en 1963, estaba al borde de la guerra civil. Nadie levantó la voz, eran tiempos de Guerra, sin espíritu democrático, amor por Guatemala, sensibilidad de futuro. Hace 54 años Guatemala pudo rectificar y ahorrarse las décadas de terror, miedo y violencia que ya empezaba. El 1 de abril pudimos rectificar; perdimos la oportunidad como en otras tantas. Hace 54 años que el desarrollo del país se quemó con el odio. La última consideración que debe hacerse, es recordar que los oficiales que planificaron el golpe a la legalidad eran militares de la época de la Revolución de Octubre, que sin duda recibieron información sobre la defensa de la democracia. La revolución profesionalizó, modernizó, educó a los militares del futuro. En 1964 empezó la represión contra la guerrilla, luego contra todos. La matanza terminó en 1985. Miles de guatemaltecos fueron asesinados. La historia da oportunidades. Ojalá no perdamos esta.

1.– La Hora,1 abril de 1963, p. 2.

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