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Domingo

Una estafa marca Jimmy


Manolo E. Vela Castañeda

manolo.vela@ibero.mx

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La elección del domingo pasado pasará a la historia de América Latina como una de las estafas más grandes del siglo veintiuno.

Nos engañó un comediante, un actor. Su desenvoltura para hablar de todo sin tener idea de nada; decir que no sin decir que sí; su manejo de cámara; esa capacidad para improvisar –sobre la marcha, con agilidad– respuestas para cualquier cosa; y contar chistes; su tono de voz, ensayado, aprendido, le hicieron presidente. De poco valía decir que no tenía programa, y que no tenía equipo. ¿Eso a quién le importaba? ¿Ciudadanos informados?

Y es que no se trata nada más de un comediante: es un actor. Los que saben de actuación y ven en sus apariciones públicas al señor Morales, saben que lo que él hace es ejecutar un papel. Jimmy actúa, imposta la voz, hace como que sabe, como que le interesa, como que le preocupa, como que quiere conciliar intereses. Pero en realidad ¿quién es él? ¿acaso un bravucón, conservador, intolerante y con la cabeza vacía?

Cuando, ya como presidente electo, fue entrevistado en CNN en Español, se comparó con Cantinflas. Pero él sabe que está muy lejos de ese parámetro. Y que su lugar está más cerca –si compararse con los comediantes mexicanos quiere– de La hora pico.

Morales está acostumbrado al aplauso fácil, a hacer reír. Pero cuando es cuestionado pierde fácilmente la compostura. Y gobernar es eso: vivir bajo el asedio constante de la crítica; pero más allá de ello, ser capaz de tomar las cosas buenas que los que te critican te están diciendo.

Pero la campaña se acabó y ahora las artes del candidato –que vaya si las tenía– de poco valen. Ahora es cuando el presidente –electo– debe construir equipos, coordinar, promover acuerdos, tomar decisiones, supervisar, evaluar. Y todo esto no puede hacerlo solo y allí es donde entra el tema del equipo que –se recuerdan– tanto se cuestionó. Porque Jimmy tiende a rodearse de gente mafiosa. ¿Cómo esperar una política diferente si quienes son los encargados de hacerla es la misma gentuza de ayer? Y aquí es donde el producto Jimmy –más temprano que tarde– empezará a resquebrajarse.

Y lo peor es que enfrente no tiene a un Estado en funcionamiento normal –aunque ¿cuándo se puede hablar de eso en Guatemala?– sino una de las peores crisis del aparato de Estado. Y para moverse en ese escenario se requieren ideas, saber qué hacer, y en qué orden hacerlo. Y para ello es que se necesitaba el programa que –se recuerdan–, es otro de los temas que se le cuestionó al candidato. Y aquí también, el producto Jimmy comenzará
–más temprano que tarde– a resquebrajarse.

En países como Guatemala, el apoyo popular así como viene se va. Se trata de mayorías muy volátiles: ahora están con este candidato, y mañana con otro. Esos 2 millones 750 mil votantes, al no haber resultados, se van a hacer humo. Vaya combinación entre la problemática del país y el talante del candidato que fue hecho presidente.

En qué dilema estaban las elites económicas y militares. Conforme iba avanzando el proceso electoral se quedaban sin cartas: primero Sinibaldi; luego, todo el vendaval contra Baldizón; y los otros candidatos, que nunca despuntaron. Y entonces, como de una bruma cerrada apareció su salvador: el señor Morales. A partir de allí ya pudieron respirar aliviados. Contaban con alguien que seguiría sus dictados. Que no llevaría adelante ningún tipo de política social, que no cuestionaría el papel de las industrias extractivas, que no atentaría contra el pacto de impunidad que prevalece en relación con los crímenes cometidos durante la guerra. ¿Qué les importaba a ellos que el candidato no tuviera ideas, ni cuadros, ni programa? Si esa era la oportunidad que estaban esperando, porque ellos pondrían sus ideas y sus cuadros. Nunca como ahora fue tan cierto aquello de que nadie sabe para quién trabaja. La realidad te asombra, en esta coyuntura, con su mueca de burla y de ironía.

Pero Jimmy: hubo más de 3 millones que –estando empadronados– no votaron por tu candidatura, y hubo 1 millón 328 mil personas que votaron por tu contrincante, la candidata de la Unidad Nacional de la Esperanza. A nosotros sí que no pudiste engañarnos. Sabemos que no tenés la capacidad para ser presidente del país, que no tenés programa, ni equipo, y que quienes te rodean son las mafias de siempre, gentuza pura. Lo hemos dicho y lo seguiremos diciendo, porque esa es la verdad. No hay otra. Tu candidatura no nos merece el beneficio de la duda. Porque con tu gobierno solo tendrán beneficios los de siempre, los intocables, los poderosos. Y de ello no tenemos ninguna duda, solo certezas.

Poco a poco, conforme el tiempo avance, todos terminaremos por entender que el 25 de octubre se selló en Guatemala una estafa marca Jimmy.

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