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Domingo

Credenciales de Vida


César A.  García E.

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Durante toda mi vida, me ha llamado la atención, la falta de importancia que se le otorga a lo que llamo “Credenciales de Vida”. Aunque esto se nota –en ocasiones– en la iniciativa privada, donde la lambisconería y la fatuidad, dominan y hacen colapsar –en ocasiones– empresas, principalmente, ello ocurre, en la designación de candidatos de elección popular y cargos públicos… es tan así, que la mayoría de nuestros exgobernantes y exministros, no habrían sido contratados jamás, en las empresas privadas y muy productivas, de los financistas que los pusieron a gobernar ¿Por qué ocurre esto? Porque ellos no buscan verticalidad, ni capacidad; sino solamente obediencia… ¡Buscan Sirvienta! que les garantice que “todo siga igual”, incluido el rezago humano que realmente no beneficia a nadie, aunque a algunos –miopes– les parezca que sí.

En la recta a la segunda vuelta electoral, no podríamos encontrar a dos rivales, de pasados tan antagónicos y de credenciales de vida tan distintas. Quiero justamente tratar de explicar, lo que denomino “Credenciales de Vida”. En cualquier ámbito, donde uno se mueva, no es –necesariamente– la gente más preparada académicamente, ni la más vieja, ni la más joven, la que hace la diferencia y convierte –por ejemplo– empresas perdedoras en ganadoras o viceversa… es la gente con buenas credenciales de vida y aciertos demostrados, la que hace a las empresas ganadoras y los fatuos o farsantes, quienes las hunden.

La juventud por sí misma, no plantea más que vitalidad, salud, ímpetu y buen apetito. Las canas, por si mismas, no representan más que años transcurridos, muchas cosas vividas y decadencia física que –aunque no se note tanto en el exterior– subyace como resultado del paso implacable del tiempo. La academia –la preparación y los estudios– son información útil… solo si se materializa y se combina con experiencia en el trabajo, habilidades y –muy importante– resultados de vida… pero es vana, cuando el objetivo era acumular títulos, lucirlos en sendos marcos o engrosar la hoja de vida, impregnándola de altivez. Luego de 35 años de trabajar (20 en relación de dependencia y 15 como emprendedor), creo –a ciencia cierta– en gente cuyas obras hablan por sí mismas… aunque no digan una sola palabra; la palabrería me aturde, las credenciales de vida, me inspiran profundo respeto y admiro a los emprendedores, sin importar su plétora o simpleza.

A partir de estas ideas, pienso que lo más importante, en una persona –además de las virtudes de la honradez, lealtad, gratitud y generosidad– son sus “Credenciales de Vida”. ¿Qué es esto? Lo resumo así: 1 – ¿Cuál es su trayectoria?, 2 – ¿De qué ha vivido?, 3 – ¿Cómo ha sido su papel cuando fue subalterno y cuando le tocó mandar, cuando fue pobre y cuando pudo prosperar?, 4 – ¿Ha logrado sostener una familia integrada con hijos decentes y útiles a la patria?, 5 – ¿Es coherente, es decir, practica lo que dice?, 6 – ¿Cuáles son sus referencias comerciales y bancarias?, 7 – ¿Qué ha construido y qué ha destruido?, 8 – ¿Tiene una trayectoria de integridad, qué opinan sus vecinos?, 9 – ¿De quiénes se rodea? Y 10 – ¿Cómo llegó donde está? Más que los chismes, las bolas negras, las descalificaciones mutuas que pudieran hacer los candidatos… debiéramos de informarnos sobre estos aspectos de sus vidas, para poder convencernos e informar a otros… y para no caer de “candidotes”, como nos ha pasado todo el tiempo. La exigencia de contratar al empleado más importante del país (el presidente), debiera implicar la inversión de tiempo nuestro, en discernir ¿No le parece?

Cuando se ha vivido lo suficiente, se peinan canas, y uno ha tenido la oportunidad de relacionarse con mucha gente de variopintos estratos, creencias, costumbres y niveles educativos… cuando nos ha tocado “sudar la camisola”, para progresar y se han probado, de tiempo en tiempo reveses y dando incansablemente gracias –a Dios y a quienes nos ayudaron– por los éxitos… uno sabe –fácilmente– si habla con un fatuo o con alguien con sustancia. El mentiroso se descubre solo; el farsante queda en evidencia con facilidad y de forma recurrente. El problema, es que la mayoría de nuestros votantes: 1 – Ni ha vivido lo suficiente, 2 – Ni ha tenido ocasión de prepararse o relacionarse, 3 – Ni ha tenido éxito, ni siquiera se creen capaces de poder tenerlo, 4 – Tampoco es apto –tristemente– para discernir entre el bueno y el malo… así que acude a las urnas, de forma cándida, creyendo –siempre– en el mentiroso más consistente –es decir en el que miente mejor– y obviamente en el que ofrece más, pues en la llanura y en la miseria lo poco es mucho… he allí el éxito de los: Hugo Chávez, Maduro, Castro, Ortega, etcétera.

La causa de esta desgracia, es el lamentable desarrollo humano que nos mantiene a la zaga de la civilización, como el país con mayor nivel de desnutrición crónica infantil de toda Latinoamérica, incluido Haití y el tercero en el mundo, después de Yemen y Afganistán. Nuestro desarrollo humano –medido sobre cien– roza los 60 puntos, versus las naciones desarrolladas y punteras, con 92 puntos o más. Esta desventura, se ha mantenido inmóvil durante los últimos cuatro gobiernos… cada uno de ellos, ha usado a los pobres, como argumento de campaña y todos los han olvidado, dedicándose a realizar programas de bolsas –con marca de partido– y a promover impresentables, demagogos, ladrones e idiotas, que vemos –con gran cobertura “noticiosa”– cargando bolsas y entregándolas a los pobres, besando niños mocosos y abrazando viejitas. Cada niño, cada pobre, cada viejito, ven –en los traidores– una opción de cambio, cree que ellos los sacarán de su triste condición y por eso votan, sin darse cuenta que botan su voto.

Quiero dar algunas luces, sobre mi percepción personal de Jimmy y Sandra, es solamente mi olfato y experiencia, lo que he visto y he podido indagar de sus vidas… lo invito a Usted a hacer lo mismo; los menciono en orden inverso a como quedó la primera vuelta, siguiendo lo que me enseñaron… “Las damas van primero”.

Sandra Torres: Expresidente de facto de Guatemala; gobernó y presume de ello, al exaltar “su experiencia”, mientras su esposo, un hombrecillo deslucido y demagogo, pusilánime y mentiroso, se dedicó a vivir a sus anchas, sus “cuatro años de gloria”. Ella mandaba y de eso hay pocas dudas; el vicepresidente de esos entonces, no pudo haber sido “mejor elegido”, por la matriarcal pareja en el gobierno… distraído, fullero de videojuegos, atarailado y marginado del poder. El vicepresidente no mandó, ni coordinó gabinete alguno, como la Constitución le imponía y fue Sandra la “ama y señora” del funesto gobierno de la UNE que contó con todo lo malo: Equipo de mediocre a pésimo, prepotente y nefasto; incompetencia plena, corrupción, mantenimiento del rezago humano y del caos hospitalario… pero además continuos acarreos de correligionarios y manejados, quienes –en todo momento– “defendieron a Sandra”, quien trataba –sin éxito– de emular a Evita Perón. Siempre –la presidente de facto– de la mano de los sindicalistas más funestos que ha parido la historia, entre ellos Joviel y Lara, a quienes usaba a sabor y antojo. Antes de ser presidente de facto, tuvo una conocida carrera en la insurgencia, grupo que no se destaca precisamente por su humanidad, decencia, unidad y esperanza, sino por el terrorismo y la violencia. Finalmente, le puso la tapa al pomo, perpetrando un –ya olvidado– fraude de ley, cuando se divorció del pálido Colom, para “casarse con la patria”. Todos sus atributos de mandamás y de ama y diosa de su pareja, provocaron que a Baldetti, un par de columnistas la bautizaran –casi de inmediato– como Roxandra, pues tenían muchas cosas en común… más ordinaria y codiciosa –eso si– la discípula que la maestra. En lo personal me gustaría Sandra nos contara de qué ha vivido todos estos años ella y sus parásitos inseparables que ha anunciado llevará consigo a gobernar.

Jimmy Morales: Emprendedor, comediante de la televisión, junto a su hermano, un actor más elaborado que ha participado en puestas en escena –de óptima calidad– como don Juan Tenorio. De origen humilde y criado por su madre, exvendedor de plásticos, plátanos y otras cosas en los merados. Es un hombre que se hizo a sí mismo, saliendo de la pobreza y mudándose para la clase media, a base de esfuerzo y constancia, según se sabe. Inexperto en la política pero con muchísima exposición mediática, sobre todo orientada a la que Otto Pérez llamaría “la Guatemala profunda”, es decir la gente pobre, marginada y popular. Desconocido –hasta hace poco– e intrascendente para el jet set criollo, supo ganarse, a base de franqueza y simplicidad, el voto de los que estaban hartos de la escoria política trillada. Ninguneado por muchos, visto como “cholero”, “payaso” y otros epítetos, no menos peyorativos, supo pararse para decir que “prefería ser payaso y no títere”, lo cual espero –en lo personal– cumpla. El convertirse en títere o en otro sirviente del statu quo, sería un error garrafal, para Jimmy. Se confiesa inapto –no inepto– para el cargo de presidente y repite –con visible humildad– que “La capacidad se puede contratar, pero la honradez no”. Con ello, intuyo que sugiere que contratará la capacidad, porque él es el honrado. En mi opinión, una ligereza de palabras que puede meterlo en serios aprietos, de llevarlas a la realidad. Realmente el servidor público debe ser –por definición y si se quieren cambiar las cosas– honrado, es decir él no debe rodearse de capaces corruptos, de esos ya los hubo a granel, en los gobiernos intrascendentes como el de Berger… y no dejan rastro de las tropelías, pero lo que necesita el país es guatemaltecos capaces, honrados y valientes. También yerra al decir sugerir “contratará”, porque él será el contratado por el pueblo y el resto de los servidores públicos que le ayuden a hacer –frente a sus obvias lagunas como estadista– gobierno, deberán –igualmente– sentirse contratados por el pueblo y estar persuadidos que no tienen cheque en blanco. La misión de Jimmy debe ser evitar encontrarse –sin darse cuenta– como sirvienta de los “patrones” de siempre, o de los nuevos “patrones” vinculados con el crimen y quienes han hecho fortuna sucia, a partir de sucesivos gobiernos, sea cómo patrones o cómo sirvientas… ese es su gran reto, en aras de honrar a Dios –en quien promulga creer– por la gran oportunidad que eventualmente tendrá de servir a esta amada, sufrida, miserable y timada patria.

El panorama electoral chapín es incierto, no creo que en las actuales circunstancias aplique, el refrán “más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer”, pues nuestra democracia ha transcurrido, entre demagogia, engaño y transa y quienes hicieron gobierno y no cambiaron nada, ¿Por qué ahora si lo harían, si ya “mostraron el cobre”? Todos podemos herrar y de hecho lo hacemos, también debemos enmendar, pero “presumir” de los yerros pasados, me parece ridículo e insultante.

Estamos ahora frente a la aprobación de un presupuesto del Estado, obsceno –tomando en cuenta la realidad del país– el cual incluye, se ha demostrado, entre un 25 por ciento a un 30 por ciento, para latrocinio oficial, enriquecimiento y porquería. Una buena señal, sería que los candidatos, en forma seria y técnica, propusieran ante el Congreso y públicamente, iniciativas de modificación, para un presupuesto más eficiente y austero que purgara –de tajo– la corrupción y el pago de favores. Si los candidatos rehúsan hablar al respecto y están esperando trabajar con el voluminoso presupuesto presentado al Congreso, por un ministro cuestionado y un gobierno de ladrones procesados, eso habla muy mal de ellos… así que esperemos ver, quién se anima a “ponerle el cascabel al gato” y será una buena señal de que –quien lo haga– busca no el poder para enriquecerse y abusar de éste, sino seguir enriqueciendo sus Credenciales de Vida ¡Piénselo!

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