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Deportes

Kimmich no se acostumbra a perder


Fue durante un torneo en Navidad, a finales de los años 2000, cuando Frieder Schrof, entrenador de la cantera del Stuttgart, se fijó en Joshua Kimmich, en la actualidad titular indiscutible de la Mannschaft, que se enfrenta el sábado a Portugal en el Grupo F de la Eurocopa.

 

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Con 12 años, Kimmich no contaba con demasiado físico, pero tenía un talento fuera de lo común: “Tenía ya una mentalidad de líder, me dije que viviría una larga carrera”, cuenta a la AFP por teléfono el técnico de 64 años, quien siguió a Kimmich durante varios años, de Stuttgart a Leipzig.

Aquella misma noche propuso al padre del adolescente llevar al joven Joshua al centro de formación del Stuttgart. Dicho y hecho. Kimmich deja su pequeña localidad de Bösingen, al suroeste de esta ciudad, y entra a formar parte de la cantera del club de primera división.

Schrof, quien le vio crecer, no escatima en elogios: “Lo sabe hacer todo, menos perder. Es ambicioso e increíblemente fuerte mentalmente”.

‘Como una bestia’

Es cierto que Joshua Kimmich no es ni el más grande, ni el más rápido, ni el más potente. “Pero ningún jugador del mundo reúne todas las condiciones. Para un entrenador moderno, lo más importante es el carácter”, aseguró el técnico, “él trabaja como una bestia para mejorar constantemente”. “Un día será capitán de Bayern y de la selección”, vaticinó.

En 2012, Schrof deja el Stuttgart por el RB Leipzig, en aquel entonces en la 4ª división. En la fiesta de Navidad del club deja caer a Kimmich: “Quién sabe, quizá nos volvamos a ver pronto…”.

El joven no respondió nada, pero el técnico percibió en su mirada una ligera decepción que interpretó así: “¿Crees que soy tan malo como para ir a jugar a un club de 4ª división?”

“Un año después, recuerda el educador, me reconoció que fue eso exactamente lo que pensó en aquel momento”.

La predicción de Schrof no tardo verse realizada. Kimmich se vio pronto agobiado en el Stuttgart, los entrenadores lo veían con poco físico para jugar en el filial. “Él estaba muy decepcionado, llegó a preguntarse si debería dejar el fútbol”.

Entonces el entrenador habló del joven a los dirigentes del Leipzig, que acababa de ascender a 3ª división. “Le llamé, le dije que lo queríamos para el primer equipo. Una semana después estaba en Leipzig con sus padres y su hermana”.

A los 17 años, este polivalente jugador se hizo con la titularidad: “Era un modelo de líder, aunque tenía tres o cuatro años menos que la mayoría de sus compañeros”, recuerda el formador.

Al final de la temporada 2014, el RB asciende a segunda división. Y en un partido contra el otro club de Múnich, el 1860, atrae la mirada de Pep Guardiola, entonces técnico del Bayern.

‘Me encanta ese chico’

Con 20 años, el chico de Bösingen llega al gigante bávaro, suplente primero de Philipp Lahm. “Ya había adquirido los fundamentos en Leipzig, pero el Bayern era un nivel por encima, una mejor calidad de entrenamiento, un equipo de ensueño, eso le estimuló”.

Guardiola, que había dirigido a Messi y a Iniesta en el Barcelona, dedicó elogios a su joven fichaje: “¡Me encanta este chico! Lo tiene todo, puede hacerlo todo, lo da todo”.

Schrof señala: “Muchos no creyeron en él, y al principio era suplente, pero rápidamente demostró sus increíbles cualidades, su enorme mentalidad, su juego de pases, sus centros, su mentalidad de líder”.

Con 26 años, Kimmich es padre de dos hijos y un baluarte del ‘Rekordmeister’ en el puesto de centrocampista recuperador e iniciador de jugadas que le va a la perfección.

En la Eurocopa, Joachim Löw le pide jugar en el costado derecho. Aunque siempre fue polivalente, los medios alemanes aseguran que no se siente cómodo en esa demarcación.

“Preferiría jugar como 6, pero siempre aceptó las decisiones de sus entrenadores”, asegura Frieder Schrof.

Porque Kimmich sabe hacer todo, “salvo perder”.

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