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Deportes

Tite, la esperanza de los brasileños


Recogió un equipo con el prestigio golpeado y lejísimos de la leyenda del ‘jogo bonito’. Pero ahora Tite camina fuerte con la ‘Seleçao’ hacia Catar-2022 y partido a partido reivindica a los técnicos brasileños, alejados desde hace años de los grandes banquillos.

 

 

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Brasil cabalgó en el trémulo 2020. Ganó los cuatro partidos que jugó y es líder solitario de la eliminatoria sudamericana hacia Catar, donde pretende alzar su sexto mundial. Lo hizo con Neymar o sin él, sobreponiéndose a las lesiones de un calendario apretado por la pandemia y a los contagios de un virus que revolcó al mundo.

Por encima de los magos de la pelota asoman la cara serena y los cabellos blancos de Adenor Leonardo BacchiTite, el arquitecto de un equipo ávido de sacudirse de la pesadilla del 7-1 que manchó la hoja de vida del campeón del mundo Felipão y de los escalofríos de un fútbol gélido que sucedieron al tormentoso 2014 durante el segundo mandato de Dunga.

“La importancia de Tite para la selección brasileña es enorme. Él es el responsable de un proceso de transformación de un grupo de buenos jugadores hacia un equipo de buenos jugadores”, dice a la AFP Gustavo Hofman, comentarista de ESPN.

La ‘Seleçao’ de Tite se construyó alrededor de una idea ofensiva colectiva y los resultados lo respaldan en el comienzo del premundial: venció a Uruguay, Perú, Venezuela y Bolivia con onces distintos.

“Desde su llegada, desde aquel 3-0 de Brasil sobre Ecuador [en septiembre de 2016], la selección brasileña se convirtió en un equipo más fuerte que en los últimos años, con organización táctica, conceptos modernos de juego, buenos resultados”, agrega Hofman.

El exvolante de 59 años tiene un rendimiento del 79% en 52 partidos dirigidos, con 112 goles anotados y 19 encajados. Ganó 38 cotejos, empató diez y perdió cuatro: tres amistosos y ante Bélgica en cuartos de final de Rusia-2018.

– Recambio y táctica –

El andar recio consolidó recambios generacionales en posiciones sensibles. Renan Lodi y Danilo se adueñaron de las bandas que fueron de Marcelo y Dani Alves; y Douglas Luiz emergió como compañero de Casemiro ante el adiós de Fernandinho.

En la portería Brasil parece Alemania, con tres arqueros de reflejos felinos, Alisson, Ederson y Weverton. Marquinhos y el inagotable Thiago Silva defienden de memoria. Gabriel Jesús, Everton, Firmino, Coutinho y Richarlison pelean plazas a base de goles. Y ‘Ney’, sin lesiones, honra la 10.

“Es un padre para todos”, aseguró Lodi a finales de 2019, un año que Brasil cerró con resultados adversos tras haber ganado la Copa América, rompiendo doce años de sequía en el torneo continental.

El galardón, conseguido sin Neymar, alivió la eliminación en Rusia. Y fue el premio para un hombre que conquistó lo que estuvo a su alcance antes de entrenar a la ‘Canarinha’: Brasileirao, Libertadores, Sudamericana, Recopa, Mundial de Clubes y campeonatos estaduales.

“Brasil se habituó al hecho de ser cinco veces campeón del mundo y no se le pide al entrenador ser campeón de Sudamérica”, afirma Paulo Vinicius Coelho, comentarista de SporTV.

Sin embargo, “Tite ha creado un repertorio táctico, una variedad táctica suficientes para intentar llegar a la Copa del Mundo e intentar vencer”, reflexiona.

– ¿Reabrir puertas? –

El pergamino abultado y el trabajo en la verdeamarela posicionó a Tite como una figura reivindicativa de los entrenadores brasileños, ausentes desde hace más de una década de los grandes banquillos de clubes y selecciones.

“Talento, conocimiento práctico siempre hubo, pero Brasil se detuvo un tiempo en relación con otras escuelas de formación de entrenadores. Ahora el país enfrenta ese prejuicio”, asevera Hofman.

Desde que Luiz Felipe Scolari y Zico dejaron al Chelsea, Olympiakos o al CSKA de Moscú a finales de la primera década de este siglo, ningún brasileño volvió a sentarse en un sillón de envergadura.

Tras su fracaso en el Real Madrid, Vanderlei Luxemburgo siguió su carrera en su patria y en China. Carlos Alberto Parreira se retiró y Marcos Paquetá entrena en el Medio Oriente.

Tite, entonces, a los ojos del colombiano Francisco Maturana, emerge como “la esperanza” del fútbol brasileño y sudamericano, en tiempos de dominio europeo.

“Siento y espero que Brasil encuentre su caminar, que va construyendo, paso a paso, con Tite“, dijo Maturana hace un año. “Que Brasil sea el que siempre fue…una bandera del fútbol mundial”.

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