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La Tercera Vía guatemalteca


sociedad de plumas

Constantemente se nos plantea la política como una absoluta dicotomía. Un contraste sin matices que solo muestra sus tonos más drásticos, dos vórtices que absorben las alternativas y combinaciones posibles. Diferentes generaciones de guatemaltecos se han enfrentado a su correspondiente tribalismo político, obligados a vivir –supuestamente– entre dos opciones subóptimas. 

El problema de plantearse el proceso político de esta manera es que evita que nazcan soluciones, alianzas y proyectos que ciertamente solucionarían muchas problemáticas sociales. De la codicia, el miedo, el odio, la desconfianza o el resentimiento no surgirán los procesos, movimientos y alternativas que desarrollarán el país; por lo menos no lo han hecho hasta ahora. 

Los polarizadores esconden en sus discursos y promesas bipolares deseos egoístas del poder por el poder. Su visión implica la derrota del contrario, la inexistencia del otro, imponen una guerra existencial a sus conciudadanos por conseguir todo el poder. Los ciudadanos involucrados en política son adormecidos y atormentados por esta permanente disputa intergeneracional, terminan pasando por alto el por qué de la política: el servicio y la utilidad al ciudadano común. Ese notable descuido corroe la confianza social que cimenta el sistema republicano y anula de entrada el diálogo democrático.

Y es que el reto del país es enorme, permanente. Se necesitan partidos, políticos y ciudadanos que administren y guíen responsablemente lo público, que les importe. La política pública de seguridad, la política de empleo, la reforma y administración del sistema judicial, un plan comprensivo de inversión, el constante debate de inclusión, la política salarial, la certeza de la propiedad privada, las invasiones en propiedad privada, el debate del uso del agua, la reforma al servicio civil y los pactos colectivos, el fortalecimiento del sistema público escolar, lucha contra la corrupción, el uso y cuidado de los parques nacionales, el cuidado de nuestro patrimonio cultural, la reforma al sistema de compras y contrataciones, el rescate de la infraestructura nacional, la construcción de infraestructura moderna, el fomento al emprendimiento, fortalecimiento a la gestión de desastres, una política fiscal responsable, el debate de inclusión, la articulación del campo y ciudad, una política de urbanización, una solución al tráfico en las nuevas urbes (¡por favor!), una política de vivienda, articulación entre municipalidades dentro de una misma área metropolitana, la lucha contra el crimen organizado y su influencia, el fomento al arte y la tecnología, el manejo de museos, la política de crecimiento económico, construcción de parques y espacios públicos, fortalecimiento del sistema penitenciario, al menos imaginar una respuesta al cambio climático, la política de educación dual …………………..

¿Quién quiere?

¿Quién puede?

Nosotros.

La Generación del Bicentenario entiende bien el reto que asume, de su rol en la historia guatemalteca. Porque es claro que no será la inercia bipolar la que solucionará las problemáticas heredadas o transformará al país, no puede. Será la Voluntad por romper el ciclo, por crear otra vía. 

Esta Tercera Vía es y será muchas cosas. Las nuevas derechas e izquierdas integrarán diferentes elementos para servir mejor, vale la pena mencionar cuatro en este espacio. 

Técnica. El diseño e implementación de políticas públicas requiere de métodos modernos de investigación, análisis y evaluación. Los tantos jóvenes que han tenido el privilegio de contar con una educación de alto nivel aportarán sus conocimientos y visiones en la construcción de un país diferente. Importante recordar que la confianza y aprovechamiento de lo técnico no significa “tecnocracia”, significa servicio. 

Republicana. Importante recordar dos dimensiones en este aspecto. Lo primero es el respeto a la separación de poderes y el Estado de derecho. Estos conceptos abstractos buscan limitar el poder, asegurar la igualdad ante la ley y evitar abusos arbitrarios por parte de facciones políticas. No se puede construir una sociedad exitosa justificando abusos políticos o legales hoy en día por reclamos pasados, mal planteados o parciales. Solo los radicales entienden el mundo así. La segunda dimensión es la del servicio civil y la carrera pública. El concepto republicano de libertad es positivo, entiende que las libertades y derechos políticos son un ejercicio constante que requiere articulación, participación y construcción de confianza en el tiempo, no se delega de forma absoluta. La participación y carrera civil no sucede exclusivamente en una organización política, cualquier organización que nos acerque a nuestros conciudadanos y sus necesidades aporta gran valor: iglesias, clubes, fundaciones, Cocodes o consejos de barrio. 

Democrática. Es una forma de hacer política, una forma que obliga a escuchar, debatir, ceder y crear consensos. De entrada, implica que se debería requerir el apoyo de al menos la mitad de un grupo para avanzar algún cambio o propuesta. Con un esquema democrático los diferentes grupos y facciones deben verse la cara y crear acuerdos en donde hay diferencias. Las posiciones absolutas y el aislamiento botan consensos. Con reglas democráticas se les hace difícil a los bipolares políticos lograr algo, no extraña que estas sean de sus principales víctimas. 

Ética. No solo los fines son importantes, sino las formas. Las ansias de poder, la desesperación, el deseo de obtener resultados rápidos o el impulso por hacer justicia con la propia mano llevan a abusos o a alianzas condenables. Una injusticia no justifica otra. ¿Cuántos periodos completos de nuestra historia están llenos de abusos y venganzas, personales o políticas? Hay ideologías nacionales completas que se basan en conseguir algún tipo de “justicia” vengativa. Acá es donde se comenzará a romper el ciclo.

En los momentos más polarizados y críticos es importante recordar el deber ser de la política. Es en esos momentos en donde suena mejor la oferta de los radicales, saben bien de nuestra desconfianza, resentimiento, dolor y miedo. Pero el futuro está en otra vía, se encuentra en nuestra cooperación y confianza, imperfecta, pero un producto de nuestra Voluntad. 

Esto es una declaración a las generaciones pasadas y futuras. 

 

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