[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Cultura

Sobre el “Viento Negro” de Brañas


Méndez Vides explora en este texto la elegía de Brañas a su padre.

foto-articulo-Cultura

En un septiembre como el que estamos viviendo, mes de la patria, pero en 1938 apareció una pequeña edición privada con la elegía paternal ‘Viento Negro’ de César Brañas, para ser distribuida en círculo privado, el de los amigos cercanos, sin estar el autor motivado por las apariencias de la fama fugaz, sino para compartir su sentimiento de duelo expresado poéticamente. La elegía fue escrita entre mayo y agosto, inmediatamente después de la pérdida de su padre, quien falleció el 4 de mayo. Pero la elegía tuvo un gran impacto en los pocos lectores, y circuló profusamente, y se habló de ella cada vez más, hasta que 20 años más tarde fue reeditada nuevamente por su cuenta en las prensas del diario ‘El Imparcial’, donde laboraba, en edición de 500 ejemplares sencillos, con la pasta color musgo de su afición y papel periódico, y no fue sino hasta medio siglo más tarde, cuando aparecieron las modernas y nada “luctuosas” ni tristes como fue en forma el objeto original. Porque el libro no es solo palabras, sino que el objeto cuenta como parte de la expresión.

César Brañas nació en diciembre del 1899, en el último aliento del siglo XIX, y se lo llevó el viento negro del terremoto del 76, un par de semanas después de la sacudida vilenta de tierra que removió Guatemala.

Dicen que el poeta vivió solo, encerrado en sí mismo, en sus lecturas y su afán por coleccionar libros. Mucho escribió y publicó, pero su obra cumbre es aquel canto a la muerte del padre, formado por diez estancias sin título, consecutivos, que documentan sus reflexiones. Basta con un poema, y por estas tierras latinoamericanas es común. A Arévalo Martínez le bastó con escribir ‘El hombre que parecía un caballo’ para permanecer, o a Porfirio ‘Barba’ Jacob con el ‘Canto de la vida profunda’ de “Hay veces que somos tan móviles, tan móviles” o el Nocturno de ‘Era una sola sombra larga’ de José Asunción Silva.

El primer canto de ‘Viento Negro’ es al anuncio de la llegada del soplido “lóbrego”, “de hendidas garras” que llega frío y siniestro como el encierro en el sepulcro. En el segundo poema conocemos al “joven luctuoso”, al poeta, ya hecho hombre que se recuerda niño, débil y sombrío, y se descubre de repente sin alas. En la tercera estación nos enfrenta al féretro, y evoca el terror de ver al padre sin vida, seguido por un canto al “eco”, esa amiga silenciosa que nos responde en el vacío.  En el quinto pasaje nos lleva bajo la lluvia de junio que martillea en la conciencia con su ‘chipi chipi’ tortuoso, y su cargamento de muerte, a lo que sigue la luz triste de las “tardes plomizas”, manifestando su indiferencia por todo lo que expresa vida, como las flores del jardín que cuidando lo mataron a él más tarde, después del terremoto, acabando con su juventud y todo lo vivido. El poeta se niega a creer que ha muerto el padre: “dicen que has muerto, pero no es cierto”, se resiste, y pide que le aparten el ruido de los niños, porque no quiere escuchar ese bullicio de ríos de Heráclito corriendo, ni pensar en las montañas ni oler las rosas floreciendo en el arbusto de su propia casa que sería una biblioteca tragándoselo, porque “yo no quiero sino mi luto”. En el noveno segmento se resigna, porque entiende que el padre muerto ya descansa, que es preciso resignarse, que el eco de las campanas se disuelve en el firmamento, y lo deja ir en las últimas líneas, donde “Te alejas en la sustancia del tiempo”.

‘Viento Negro’ es un poema único, espléndido, doloroso, que se debería de leer de vez en cuando, cuando nos sentimos gozosos o solitarios, pensando en las propias tumbas que vamos cargando en los hombros como en una procesión permanente. ‘Viento Negro’ es como la patria, un mundo donde abrevamos y sentimos.

 

 

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Tulio Juárez
Jueza de Paz es señalada de falsedad ideológica, incumplimiento de deberes y retardo de justicia

MP solicita antejuicio contra Rocío Murillo porque no cumplió con practicar una exhibición personal en el Hogar Seguro, la noche anterior al día del incendio, y que culminó con la muerte de 41 niñas y adolescentes encerradas en un cuarto pequeño.

noticia Julio Carrillo / DPI 1819 91373 0101
Una opción diferente para educación en un mundo nuevo
noticia Armando de la Torre
El fenómeno Trump (II)

¿Estará también Trump igualmente a la altura de este repentino y sobrecogedor desafío?



Más en esta sección

Gobierno estadounidense continúa con apoyo a damnificados por tormentas

otras-noticias

Familia busca a su perro perdido en Antigua Guatemala

otras-noticias

Día del médico: Carlos Finlay identificó al mosquito que da la fiebre amarilla, pero le dieron la espalda

otras-noticias

Publicidad