[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Nacionales

Lecciones de la naturaleza de 2020


El mundo ha experimentado cambios profundos durante muchos ciclos.

foto-articulo-Nacionales

Reflexionando sobre el estado del mundo al comienzo de 2021, muchos de nosotros nos preguntamos si nuestras vidas volverán a la normalidad. La verdad es que lo normal nunca volverá a ser lo mismo después del año pasado. El mundo ha experimentado cambios profundos durante muchos ciclos y después de este hemos visto muchos ejemplos en los que se ha restaurado el flujo natural de la vida. Observando cercanamente a la naturaleza que nos rodea y notando que aunque el año pasado fue un desafío, siempre encontraremos la manera de prosperar bajo presión. La naturaleza es un ejemplo de resiliencia para nosotros en estos tiempos de pandemia y cambio climático.

El lago de Izabal es un lugar donde vemos a la naturaleza en su mayor esplendor en constante renovación y cambio. Este lago al nivel del mar es el mayor cuerpo de agua de Guatemala, con 600 kilómetros cuadrados de extensión. El río Polochic es su mayor afluente y a pesar de la contaminación y los desechos de la minería que llega a esta joya, sus aguas aún se mantienen cristalinas. El cambio en el uso de la tierra ha ejercido una gran presión sobre la jungla tropical densa que aún domina en ciertas montañas y áreas protegidas de este majestuoso gigante.


Myrmecophila tibicinis que estuvo sumergida por dos semanas.

Como amantes de las plantas hemos visitado y observado las orillas del lago por 15, admirando las plantas que crecen sobre los árboles (epífitas) y sobre las rocas (litófitas). Acompañadas de nuestros pequeños exploradores de la tercera generación, navegamos en kayak buscando admirarnos, documentando y protegiendo a estas bellezas en su hábitat natural. En ocasiones hemos amarrado y sembrado algunas que se han caído, reubicándolas en los árboles y piedras cercanas para mantenerlos con las mismas condiciones y con las mismas relaciones que han crecido. Este año fue impresionante ver las consecuencias de las tormentas Eta y Iota que azotaron Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador a finales de 2020. Las inundaciones cubrieron dos metros de altura a la orilla del lago y todo lo que quedó bajo ese nivel se perdió. Muchas de las plantas que habitaban cerca del lago no estaban adaptadas para estar sumergidas, y en muchos casos los fuertes vientos y el agua las arrancaron de su hábitat y las arrastraron hasta que murieron de pudrición.

Cuando las plantas salieron del agua, junto a los hongos, dieron lugar a los líquenes. Estos maravillosos organismos son la relación simbiótica entre un hongo y un alga o cianobacteria con la ayuda de una levadura. Hace varios millones de años comenzaron a consumir las rocas dando lugar a la formación de los suelos permitiendo que se liberaran los minerales para que otros organismos pudieran existir. Las primeras plantas fueron los musgos, los cuales aliados con los hongos y bacterias han ido abriendo el camino para los demás. Tan solo un mes después del desastre natural, pudimos observar los primeros signos de vida de los helechos y los musgos, ya que estos lograron sobrevivir a esta adversidad. Observamos ya en estas etapas iniciales que están preparando el camino para las nuevas semillas de orquídeas, bromelias y otras. Estos proveen humedad y nutrientes para que puedan germinar sus semillas en los próximos meses. La naturaleza tiene su propia manera de regenerarse, no necesita que intervengamos.


Los musgos reviviendo sobre las rocas.

Nuestra curiosidad era saber qué había sucedido con las plantas que habitan en esta región ya que esta es la época de floración de Sobralia decora. A pesar de que algunos ejemplares grandes y cercanos a la orilla se murieron y algunos tenían signos de pudrición, pudimos observar flores y múltiples cápsulas produciendo semillas recién formadas, y muchos keikis o hijos que se forman de los tallos florales. También pudimos observar algunas Brassavola nodosa con flores y cápsulas en abundancia. Myrmecophila tibicinis, Nidema boothii, Isochilus linearis, Epidendrum nocturnum, Encyclia bractescens, Epidendrum stanfordianum, Catasetum integerrimum, Gongora sp. y diversas especies de Oncidium que también habitan en este ecosistema, algunos sufrieron la pérdida de algunos pseudobulbos, pero ya se observan crecimientos nuevos. Encontramos Tillandsias en abundancia junto a una gran variedad de aráceas que comparten el hábitat con las orquídeas, todas en el mismo camino de la regeneración.

La naturaleza nos recuerda que hay espacio para todos y que no es necesario empujar o eliminar al otro para sobrevivir. La cooperación y simbiosis las hace más fuertes para resistir los embates de los cambios. Las orquídeas son las plantas con mayor capacidad de adaptación sobre el planeta, han conquistado todos los hábitats del mundo. Son infinitas las lecciones que aprendemos al observar y respetar la naturaleza. La biodiversidad está en riesgo en Guatemala y el mundo, y el cambio de uso de suelo es la mayor amenaza.

¿Qué podemos hacer como orquideólogos? Lo más importante es dejarlas en su hábitat para que puedan continuar reproduciéndose. En cada microambiente que visitamos podemos amarrar en el mismo hospedero o en alguno cercano a las plantas que se caen. Debemos dejar las cápsulas de semillas en su lugar, para que la naturaleza siga su curso y se pueda reproducir in situ. Definitivamente la tentación es enorme para extraer una orquídea de su hábitat, pero nuestro deber es proteger el ecosistema para que ellas hagan su trabajo. 


Una variedad lila pálida de S. decora.

La conservación de los bosques debe ser nuestra prioridad. Sin los bosques como aliados no podemos sobrevivir como humanidad. Aún no logramos comprender la complejidad de las relaciones que hay en el bosque, y si lo protegemos les daremos una oportunidad a todos estos seres maravillosos. Tengamos como misión compartir nuestros conocimientos como orquideólogos y contribuyamos a la conservación.

Al ver atrás en este complejo 2020, esta es una analogía de nuestra vida para que mantengamos la esperanza, aun en estos tiempos caóticos. Lo que hemos perdido de una manera alarmante es nuestra relación con la naturaleza, si queremos evitar futuras pandemias debemos rediseñar la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con todos los seres en este planeta. A pesar de las pérdidas y lágrimas de este año que dejamos atrás, debemos encontrar nuevas maneras de cooperación para prosperar y adaptarnos a estas nuevas condiciones de vida este próximo 2021 en adelante. Nuestro deseo es que todos podamos encontrar consuelo y paz en la naturaleza. 

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Evelyn Boche/elPeriódico
Arbitrariedad en uso de vehículos sin placas recae en el Mingob

El MP se desmarca del uso de automóviles sin identificación sin ningún sustento legal.

noticia Mario Villar EFE
Bernie Madoff, adiós al gran timador

En el momento de su muerte, el miércoles pasado, Madoff cumplía una condena de 150 años de cárcel, tras haber admitido en 2009 que su multimillonario negocio no era más que una gigantesca estafa piramidal.

noticia Redacción
Unicef y Japón entregan sistemas de agua en Campur

La comunidad fue afectada por las tormentas Eta e Iota. 



Más en esta sección

Uber sale de los números rojos y gana 1.036 millones de dólares en lo que va de 2021

otras-noticias

Google equipa al Pixel 6 con un chip propio para explotar al máximo la inteligencia artificial

otras-noticias

Microsoft exigirá prueba de vacunación para acceder a sus oficinas en EE.UU.

otras-noticias

Publicidad