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Nacionales

Panajachel intenta recuperarse en medio de repunte de casos de Covid-19


Los dueños de hoteles, restaurantes y tour operadores que fueron afectados por la pandemia trabajan para cumplir con los protocolos de bioseguridad en los negocios y se le considere un “destino seguro” para visitantes.

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La playa de Los Salpores en el barrio Juncayá (que significa en kaqchikel “después del río”) de Panajachel luce desierta. La pandemia de Covid-19 le dio un duro golpe que afectó los ingresos de sus pobladores. Las galeras que usaban vendedores de artesanías y comida están vacías. El viento que choca con el lago de Atitlán después del mediodía hace que las láminas oxidadas rechinen y ahuyentan a las aves que buscan alimento en las tablas viejas. Cientos de pobladores viven con la esperanza de que se reactive el turismo.

En el camino de tierra, a la par del campo de fútbol que está frente a esa playa, camina con paso lento Rigoberto Mesías Tococh de 57 años. Es su primera semana de vuelta al trabajo después de estar hospitalizado por problemas de gastritis e hipertensión. Don Rigoberto empuja lentamente una carreta en la que lleva helados de nieve con jarabe dulce.

Frente a la playa de Panajachel camina con paso se encuentra Rigoberto Mesías Tococh de 57 años, quien intenta vender helados a los pocos visitantes. Foto: Raúl Barreno.

Al ver personas en los carros aparcados, el heladero suena la campana y espera que alguien le compre porque “en los últimos meses ha sido muy difícil sobrevivir”, señala.

“Tengo un hijo de 17 años que estudiaba en Sololá, pero por esta situación (la pandemia) dejó el instituto. Ahora trabaja como ayudante de albañil. Con lo que gana, nos ayuda para subsistir”, explica.

Don Rigoberto recorre la orilla del lago con la esperanza de reunir dinero, pero con suerte vende entre tres a cinco helados. “Eso no alcanza. A mi me da miedo meterme a los callejones de Panajachel por ese virus. Acá mucha gente está contagiada y se está muriendo”, resalta. El caso de don Rigoberto es como el de más de mil personas que sobreviven en la economía informal de Panajachel.

De las diez personas que observan el paisaje desde sus vehículos, solo una le dio a Don Rigoberto dinero para ayudarlo.

Los pocos visitantes observan una decena de lanchas que se mecen al ritmo de las olas. Los vehículos acuáticos están vacíos y a su alrededor nadan pequeños patos negros que se sumergen una y otra vez y recorren el agua en total libertad. “El lago luce más limpio”, comentan los visitantes cuando se acercan al agua.

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A pesar de que la comuna local aún no permite la reactivación total del servicio de lanchas porque el departamento mantiene una alerta roja en el semáforo epidemiológico, se observa una embarcación con cinco pasajeros que dan un paseo en dirección a Santa Catarina Palopó, otro de los municipios colindantes con Panajachel.

Esta localidad recibió la atención de visitantes en años anteriores, por un proyecto que consistió en pintar 850 casas con los colores de la indumentaria tradicional del municipio. En este lugar la iglesia católica del pueblo abrió sus puertas a sus fieles. El sacristán, Edgar Ordoñez, explica que han tomado todas las medidas necesarias para reiniciar actividades. Las bancas están numeradas y permiten el ingreso de 18 personas a la vez.

Iglesia de Santa Catarina Palopó.

Sin visitantes en la Calle Santander
En las montañas del municipio de San Andrés Semetabaj, se ve a cuatro parapentes que sobrevuelan Atitlán y descienden a la ribera del río San Francisco, que divide las playas más concurridas de Panajachel en temporadas normales.

Ahora no se escuchan los motores de las lanchas y barcos que cruzan el lago a diario, ni la música en los restaurantes que eran visitados por cientos de personas que llegaban para las vacaciones.

Así sobrevive Panajachel, seis meses después del cierre de comercios por el Covid-19. El municipio, que acumula 157 casos, ha tenido un repunte de contagios, según la última actualización gubernamental.

En este municipio también se reportan seis muertes y 69 pacientes recuperados. Tiene 82 casos activos y 134 personas están en cuarentena.

La reconocida “Calle Santander” todavía tiene plazas de artesanías, restaurantes y hoteles cerrados.

Panajachel es uno de los municipios más visitados durante la Semana Santa, en agosto y en diciembre. Recibe anualmente, un diez por ciento del turismo nacional. De acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), Panajachel y Quetzaltenango, son los destinos favoritos en el occidente.

Foto: Raúl Barreno.

Cierre antes de la Semana Santa
Los comercios de Panajachel cerraron antes de la Semana Santa. De acuerdo con el alcalde César Piedrasanta, muchas personas, dueñas de comedores, restaurantes, hospedajes y hoteles, estaban listas para recibir a visitantes como en años anteriores.

“En mis 49 años, y por lo que me cuentan personas más grandes que yo, jamás había visto algo parecido a esto”, asegura el edil.

Evelin Pasayes , propietaria de la operadora de turismo Casa Alegre Tours y tesorera del Comité de Autogestión Turística (CAT), explica que para marzo de 2020 esperaban la llegada de aproximadamente 450 mil personas a los diversos municipios alrededor del lago de Atitlán, de los cuales 250 mil visitarían Panajachel.

“La afectación económica ha sido grande pues la pandemia ocurrió justo antes de la temporada alta. Los negocios habían invertido para prepararse para recibir a los visitantes”, agrega.

Según Pasayes la pandemia ha reducido el turismo en el mundo y en el país por lo que el flujo de visitantes será lento y el retorno a niveles de años anteriores tomará muchos meses.

“Muchos negocios han cerrado, o se han reducido, lo que significa también pérdida de empleos directos e indirectos”, revela.

Las cifras que comparte Pasayes, miembro del CAT local, es que existen 22 hoteles, 112 hospedajes y 25 hostales en Panajachel. Todos cerraron desde el 16 de marzo pasado. A pesar de que los esfuerzos por reactivar la economía dieron inicio el 28 de agosto solo el 40 por ciento de los negocios han abierto, algunos solo fin de semana, y todos con el 50 por ciento de ocupación.

Foto: Raúl Barreno.

Los protocolos se han estandarizado y a cada turista que llega se le debe registrar con nombre y procedencia, tomar la temperatura y proveer alcohol en gel a su ingreso. Dentro de los hoteles las actividades están restringidas. Las piscinas están cerradas. Los accesos a playas privadas están clausuradas y la mayoría de los alimentos se sirven en espacios al aire libre aunque en los lugares cerrados debe haber distanciamiento social.

Las autoridades esperaban que el 2020 fuera un mejor año porque en 2019 el país recibió 2,5 millones de turistas, 7 por ciento más que en 2018.

“El 95 por ciento de las empresas que se dedican a turismo alrededor del Lago, y sobre todo Panajachel, cerraron operaciones unas semanas antes de la época más productiva (Semana Santa) y algunos continúan sin operar hasta ahora (septiembre) porque el semáforo sigue en rojo”, explica Pasayes.

“No todos han querido abrir. Hablar de pérdidas ahora es incalculable, pero solo en la Semana Mayor se mueven al menos unos Q5 millones”, argumenta.

Foto: Raúl Barreno.

En Panajachel también existen 140 negocios de comida, entre restaurantes grandes, pequeños y comedores. Al menos 20 locales cerraron operaciones en los primeros seis meses de la pandemia. Pero hay muchos otros que han hecho diversas actividades para no cerrar, agrega.

Abimael Juárez, vocal del CAT de Panajachel y miembro de la Asociación Vuelo Libre, que se dedica al parapente, asegura que el sector informal es quien más ha insistido en que se abra el municipio al turismo. “Es complicado. Sabemos que debemos esperar porque el virus está afectando a muchas personas y debemos tomar todas las precauciones”, dijo.

Lancheros y comerciantes de otros municipios se han reunido con el alcalde de Panajachel para solicitarle que los deje trabajar. Aseguran que después de seis meses ya no pueden estar con sus negocios inactivos y que necesitan generar ingresos para sostener a sus familias.

Todas las fuentes consultadas aseguran que la economía de Panajachel está afectada, pero consideran que están preparados para la reactivación. Explican que están dispuestos a cumplir con los protocolos de bioseguridad en los negocios y atender al visitante como un “Destino Seguro”.

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