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Nacionales

360° a vuelo de pájaro


Jose Rubén Zamora

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“Mr”. Trump entra en controversias y desgastes electorales innecesarios

A medida que se acercan las elecciones, líderes prominentes del Partido Republicano, funcionarios y exfuncionarios de la misma administración de Mr. Trump y altos mandos militares, han iniciado a dudar con el resto de su partido, sobre la gestión del presidente Donald Trump, manifestando pública y privadamente, que no lo apoyarán en su reelección. Algunos incluso han expresado que votarán por su oponente demócrata, Joseph R. Biden Jr.

Esto viene teniendo lugar en un contexto, caracterizado por los constantes e innecesarios ataques que ha hecho Mr. Trump al Ejército estadounidense. El lunes, el mandatario lanzó un nuevo ataque público contra el liderazgo militar, acusándolos de impulsar guerras para aumentar las ganancias de empresas contratistas que se dedican a  la fabricación de armas y equipos para el Ejército.

No es la primera vez que Mr. Trump se refiere al Ejército de este manera: en 2018, durante una visita a París, Francia, esquivó una visita conmemorativa al cementerio Aisne-Marne, donde yacen los cuerpos de los marines que murieron luchando contra las tropas alemanas de Hitler, para defender París y recuperar Francia, debido a que llovía y no quiso despeinarse. En privado, dijo que los marines estadounidenses, que murieron en Francia durante la Primera Guerra Mundial, eran “perdedores” e “imbéciles”, además, de realizar otros comentarios despectivos sobre las tropas estadounidenses.

En esa misma ocasión, Trump se encaprichó y se llevó de la embajada de EE. UU. en París, un busto y un retrato de Benjamin Franklin, que eran réplicas, y pidió cambiar una pintura por el original, además de un conjunto de figuras de personajes míticos griegos. El valor de las obras se estimó inicialmente en US$750 mil y se mantienen en la Casa Blanca. Trump bromeó que las regresará a París hasta que salga de la Presidencia. 

Mr. Trump pidió a Fox News, que por norma ha apoyado, incondicionalmente, su “narrativa alternativa”, que despida a la periodista que corroboró y difundió en su programa, que todos los sucesos señalados en esta nota son ciertos.

Se tocó fondo y ha iniciado la recuperación económica. Fuentes de información alternativa coinciden en mostrar un rebote en las economías más avanzadas. 

Los abanderados de la gigante industria de tecnología –Big Tech– son las denominadas acciones FAANG: Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google. Solo una de estas empresas colosales de la tecnología ha escapado al giro adverso que han experimentado frente a la opinión pública: Netflix. Existen muchas posibles razones para esto, incluyendo que Netflix es una fracción del tamaño de las otras y ha evitado adquisiciones que podrían atraer la atención de las entidades reguladoras. Pero la clave “diferenciadora” puede ser algo menos fríamente financiero, objetivo y racional y más suavemente subjetivo: cultura.

El presidente ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, ha sido siempre el adulto en la industria de la Big Tech. Tenía 40 años cuando Netflix se hizo pública en 2002 y con anterioridad había servido como presidente ejecutivo de una compañía pública. Todos sus contrapartes fundadores de las FAANG estaban en sus 20 o tempranos 30 años, cuando hicieron públicas sus compañías y la mayoría contrató a administradores profesionales, como directores ejecutivos o para proporcionar la denominada “supervisión de adultos”.

Aunque tiene formación en informática, la preocupación primordial de Hastings, en Netflix, ha sido el diseño de la organización, tanto como el diseño de productos y la tecnología. Su presentación de Power Point de 2009 sobre la cultura corporativa de Netflix, ha sido vista por más de 15 millones de personas y fue actualizada y condensada en 2017. Sheryl Sandberg, la “supervisora adulta” en Facebook, para su fundador Mark Zuckerberg, dijo de la presentación inicial en 2009 “bien puede ser el documento más importante que jamás haya salido del Silicon Valley”. 

Al elegir este momento para publicar un libro titulado Sin Reglas, Reglas: Netflix y la Cultura de la Reinvención, el señor Hastings corre el riesgo de verse envuelto en cuestiones y controversias más amplias, que hasta ahora ha evitado en gran medida.

El libro se centra en cómo gestionar de forma más eficaz las empresas creativas. “Tuvieron éxito en gran medida, pero es imposible no sorprenderse, por lo distante que está el problema, de fomentar la innovación, en entornos laborales de alto rendimiento de la economía creativa, de las crisis culturales más existenciales con las que todos estamos lidiando actualmente, mucho más allá de las fronteras de Silicon Valley”. 

El enfoque de gestión avanzado, en “No hay Reglas” es sorprendente por su simplicidad: obtenga las mejores personas, las más talentosas, bríndeles retroalimentación honesta y respalde su toma de decisiones. Hastings, con quien se unió en su esfuerzo de actualización y condensación de su libro, la respetada profesora Erin Meyer, de la Escuela de Negocios Insaed, en Francia, ha estado hablando acerca de estos tres elementos clave, simples y prácticos por años, aunque todavía, es discordante verlos sintetizados y aplicados en contexto.

Sorprendentemente, contar con las mejores personas implica una “prueba de mantenimiento” regular. Si un gerente no está dispuesto a pelear para preservar un empleado como una “estrella indispensable”, la solución es un generoso paquete de indemnización. En lugar de revisiones anuales, los salarios se ajustan en base al mercado, no al desempeño individual, un sistema de retroalimentación continua, escrita y en vivo, de 360 grados, que garantiza un grado notable de transparencia organizacional. El resultado es una fuerza de trabajo con alta “densidad de talento”, en el que se puede confiar, para que utilicen su propio juicio. La confianza en la toma de decisiones de los empleados sin supervisión: gestión por “contexto, no por control”, permite a Netflix deshacerse de molestias administrativas como los procesos de gastos y las políticas de vacaciones. Los gerentes tienen también autoridad ilimitada para realizar compromisos financieros dentro de su dominio sin aprobaciones. Muchos encontrarán aterradora la falta de aprobaciones, reglas y métricas, pero muy liberador el alto nivel de autonomía. Esta división extrema, se presume, es el mayor determinante para quienes solicitan un trabajo en Netflix. 

En todo caso, ambos: el libro y la primera página de la famosa presentación de Netflix, están organizados debajo de la misma bandera: Libertad y Responsabilidad. Y aunque es necesario leer el escrito con rigor y comprensión, los resultados están a la vista:

Este es el equivalente corporativo del principio de Peter Parker, pronunciado por el tío Ben a su sobrino superhéroe en la primera película del Hombre Araña (que desafortunadamente no está disponible en Netflix): “Con grandes poderes vienen grandes responsabilidades”. La cultura “Sin Reglas” de Netflix es radical y brutal y causará a muchos, no sin razón suspicacias y miedo, pero permite observar el alto grado de compromiso, de una empresa que ha tomado con responsabilidad su gente, caracterizada por alto grado también de talento y ejecutorias. Empresa que principió modestamente como una plataforma de películas que respondieran a las necesidades y exigencias de los amantes del buen cine y ahora son también los productores de filmes, documentales y programas de la más alta calidad y posiblemente una de las compañías que más creció durante la pandemia: a velocidad de vértigo.

 

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