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Nacionales

Paciente 36: El viaje y retorno de un migrante en medio de una pandemia


Después de tres meses en centros de detención del ICE y hospitales, el migrante identificado como “paciente 36”, enfrenta nuevamente el desempleo.

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“Me agarraron en Calexico, California, y me llevaron a una de las famosas hieleras. Solo me dieron una cobija de aluminio y es por eso que ahí todo estaba brillante. Todo mundo brillaba”. Ese es el primer recuerdo de Andrés sobre sus días de detención en Estados Unidos (EE. UU.), previo a ser retornado y que las autoridades del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) lo nombraran paciente 36.

Su nombre es Andrés y tiene 29 años. Es originario de San Vicente Buenabaj, Totonicapán, y fue el primer guatemalteco retornado desde EE. UU. en dar positivo al COVID-19.

El recuerdo de las cobijas brillantes es parte de su viaje por tres meses que empezó con la idea de llegar a EE. UU. y concluyó con siete pruebas para detectar al COVID-19 en una camilla del Hospital Temporal del Parque de la Industria, así como una denuncia ante la Policía Nacional Civil (PNC) por amenazas que recibió su familia para que abandonara la comunidad.

El viaje

Andrés decidió migrar por necesidad, porque “en el campo no pagan bien”, salió de Guatemala el 4 de febrero y fue detenido por la Patrulla Fronteriza de EE. UU. 22 días después. Estuvo en tres centros de detención a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y está seguro que en el tercer centro, al que lo mandaron por seis días, fue donde se contagió.

“Estuve en uno cerca de Calexico y en otro que se llama Florence, en Arizona, pero ahí no escuché que habían enfermos. Fue hasta que me trasladaron a La Palma en Arizona, que yo escuché que ya habían personas con coronavirus”.

Según datos del ICE, en La Palma en Arizona, hay 69 personas detenidas con COVID-19 y ocupa el cuarto lugar en tener el mayor número de infectados. Actualmente 1,181 personas en centros de detención se encuentran contagiados por coronavirus.

“Antes, ese lugar era una cárcel para reos peligrosos y no para nosotros los migrantes. En esa detención nos encierran a dos personas en un cuarto con baño adentro. Se siente bien feo uno encerrado, pero por ratos nos sacan. Pues así, uno psicológicamente sí desea regresar a casa, porque estar en esa vida no se puede”, relató Andrés sobre su estancia en La Palma.

El retorno

El ICE deportó a Andrés el 26 de marzo con un documento donde constaba que se le había medido la temperatura y los síntomas del COVID-19. Pero fue hasta que llegó a San Vicente Buenabaj que se le hizo la prueba del hisopado por presentar síntomas, dijo a elPeriódico la coordinadora del centro de salud de ese lugar, Maritza Castañeda.

Andrés fue de los primeros pacientes trasladados al Parque de la Industria y solo padeció dolor de cabeza y escalofríos, pero no pudo salir hasta que se le realizaron siete pruebas de COVID-19.

“Dí dos veces positivo al coronavirus. Hasta la tercera di negativo, pero como estuve cuatro días esperando mis resultados en medio de todos los contagiados me dijeron que me tenían que hacer otra y así hasta que a la séptima vez me dieron de alta, con dolor en la vesícula y una receta para calmarme el dolor”, relató Andrés, quien hace cuatro días concluyó su cuarentena de post recuperación del coronavirus.

Ahora enfrenta el reto de no tener empleo y tener a su cargo la manutención de sus padres y sus dos hijas pequeñas.

Otra crisis para los migrantes

Pedro Pablo Solares, de la organización Puente Norte, indicó que las deportaciones en medio de una pandemia solo evidenciaron algo que ya ocurría: que el Estado de Guatemala no se encuentra preparado para recibir a los migrantes. “No existía ni siquiera un albergue para los que no tengan donde pasar la noche”.

Solares lamentó la estigmatización que han sufrido los migrantes retornados y cree que en este aspecto se debe hacer un matiz, ya que el miedo de las comunidades es justificable, «porque en sus localidades no cuentan con un sistema de salud fuerte y que responda a una oleada de contagios que puede surgir a raíz de una persona deportada, quien como sabemos, no tuvo los cuidados de salud básicos bajo la custodia del ICE».

Actualmente los vuelos de deportaciones de adultos se encuentran suspendidos.

El presidente Alejandro Giammattei manifestó el jueves pasado, que en este tema EE. UU. no ha sido “bondadoso” con Guatemala.

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