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Nacionales

La desazón por el COVID-19 en el Parque de la Industria


Falta de batas médicas, artículos de limpieza y descontrol sobre las pruebas, entre otras irregularidades, señalan los pacientes con coronavirus en el hospital temporal.

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A medida que los casos de coronavirus aumentaron, la capacidad del Parque de la Industria para responder a la emergencia fue puesta a prueba. En los primeros días de abril, todo parecía ir bien. Pero un mes después la crisis administrativa evidenció la realidad: el Ministerio de Salud era incapaz de trasladar a los pacientes, insumos como desinfectantes, batas y agua potable. Una paciente recuperada y otra más que permanece desde hace un mes en el hospital temporal contaron a elPeriódico sus experiencias, para ser publicadas.

Paciente A. Descontrol en las pruebas y falta de limpieza

Hablaremos primero de la mujer diagnosticada con COVID-19 que recibió el alta médica. Dice que las irregularidades empezaron antes de ingresar al hospital instalado en el Parque, pues estuvo en su casa una semana después de dar positivo a la primera prueba y luego fue llevada al hospital, pero los doctores no estaban al tanto. Durante los primeros días que estuvo internada se dio cuenta que escaseaba el agua para tomar, y que los garrafones eran llenados en los grifos de los lavamanos. Pero después de que los internos publicaron en redes sociales la situación, en el Parque empezaron a dar agua embotellada.

Señala que las pacientes con quienes compartió pasillo se quejaban a diario de la falta de cloro y desinfectantes para limpiar los baños. Eso era un problema recurrente, asegura, porque muchos de los enfermos sufren diarreas, como efecto del virus. Pero no había cloro ni desinfectante con qué limpiar.

Recuerda, también, que el único medicamento que le proporcionaron durante 15 días fue acetaminofén, para calmar la fiebre. Aunque necesitaba de otras medicinas “por ejemplo, una Ranitidina no tienen. Tampoco dejan que les lleven el medicamento”, dice.

La Paciente A indicó que otra de las irregularidades que vivió fue cuando el personal realizaba pruebas de control. En total le hicieron ocho pruebas mientras estuvo en el Parque de la Industria, pero dos de los hisopados se los tomaron seguidos en menos de 24 horas “a una enfermera se le salió decir, es que se confundieron las pruebas de todos”, sostuvo. La trabajadora de salud contó en esa ocasión que, debido a eso, el personal tomó de nuevo, muestras a todos los pacientes.

Su expediente médico lo confundieron con el de otra paciente y le dijeron que tomara un medicamento para diabéticos, a lo cual se opuso. Sin embargo, lo que más la desconcertó es lo que le sucedió cuando le dijeron que había superado la enfermedad. “Me dieron una carta nada más, donde decía que había salido negativa en tres pruebas de COVID-19 consecutivas, cuando a mí me decían que no. El día anterior a la última prueba, llegó el doctor y me dijo que todavía estaba en positivo”, indicó.

Hasta la fecha, la Paciente A no se explica por qué la dieron de alta después de que le decían a diario que aún era portadora del virus. “Supuestamente, habían salido tres (pruebas) positivas, una negativa y otras tres positivas, y (el último día) me dicen que salió negativa”.

Pero hay algo que preocupa más a la paciente. De parte del Ministerio de Salud no ha recibido ninguna llamada después de que la dieron de alta, tampoco le proporcionaron su historial clínico, lo cual la mantiene en incertidumbre “¿qué tal si yo continúo siendo positiva y mañana decido irme a hacer exámenes y contamino a alguien más?”, señala desconcertada.

Paciente B. “Pasé siete días con la misma bata”

Lleva más de un mes en el Parque de la Industria. Dice que se siente bien porque sus padres que también dieron positivo a COVID-19, ya salieron del hospital y porque ella ya superó los días cuando pasó con fiebre, congestión nasal y tos. Está resignada, porque solo algunas cosas han cambiado desde que reclamaron al personal médico por la falta de insumos de limpieza e higiene personal, como un jabón de manos o champú. En el hospital hay problemas que no han podido ser superados, dice la Paciente B, como la falta de batas que los enfermos usan todo el tiempo.

“Yo pasé siete días con la misma bata… Cuando vamos a pedir una nueva, nos dicen ‘no hay limpias’ o ‘no nos han traído más’. Esa situación sigue así”, señala. Son batas viejas y algunas están rotas, son las mismas que usaban pacientes de los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios.

Cuenta que la falta de batas provocó, a finales de abril, el problema entre un migrante con COVID-19 y agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que lo golpearon. El paciente se oponía a bañarse porque no le daban ropa limpia para cambiarse. Otra situación que molesta a los pacientes es que, desde que uno de los enfermos se evadió del Parque de la Industria, la luz permanece encendida toda la noche.

Su familia le ha enviado medicamentos, pero no le permiten recibirlos. A una anciana que también estuvo como interna en el Parque de la Industria, también le prohibieron que ingresara medicamentos.

Durante el tiempo que lleva internada, a la Paciente B le han practicado 10 pruebas de control. Casi todas siguen dando positivo, pero hay algo más que le preocupa. En los últimos días le han tomado otros dos hisopados, pero de ninguno de estos hay resultados aún. Cuando preguntan, los pacientes no obtienen respuestas de parte de los médicos.

“Llegamos a la conclusión que no es culpa de los doctores, porque ellos cumplen con los hisopados, pero los resultados no llegan”, dice la paciente. En efecto, eso es lo que pasa dice la diputada Lucrecia Hernández Mack, del partido Semilla, quien supervisó el área administrativa del hospital.

El problema es que las pruebas de control, que practican a pacientes para observar su evolución, y las de diagnóstico (de casos sospechosos) son llevadas al Laboratorio Nacional de Salud y pareciera que ha provocado una presa de pruebas, dijo.

Otra de las quejas sobre la situación que contó la Paciente B, fue que los frijoles servidos algunas veces, llegan descompuestos. Hernández, dice que cuando llegó a ese centro, recibió denuncias de que en ocasiones la comida llega con moho.

Cuando se le preguntó a Dania Hernández directora del hospital, sobre los señalamientos, aseguró que estos estaban solventados e invitó a elPeriódico a visitar el hospital para “comprobar la situación”. Pero en su respuesta también dejó ver otro de los problemas del Ministerio de Salud, la falta de personal médico “estoy muy ocupada trabajando, tratando de sacar esto que nadie quiere hacer”.

Proveedor de alimentos

La empresa Banquetes de Guatemala, S.A. es la encargada de proveer los alimentos al Parque de la Industria, por medio del contrato abierto DNCAE 13-2017. Por los almuerzos paga el Ministerio de Desarrollo y por las cenas, el de Salud. Al preguntarles por la calidad de la comida, la empresa respondió que ellos no tienen el control de los alimentos, después de ser entregados. Según Guatecompras, en 2020 el Mides ha ejecutado Q12.7 millones, y Salud Q19 mil 596 por raciones de alimentos adquiridas por medio de ese contrato abierto.

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