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Nacionales

Del miedo al duelo prolongado


Los cadáveres de un salvadoreño y una colombiana permanecen en un cuarto frío de la morgue central del Inacif, hasta que los tiempos de la pandemia permitan que sus familias los sepulten.

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El salvadoreño murió en una carceleta del Juzgado de Villa Nueva, luego de ser detenido el pasado 7 de abril, por infringir el toque de queda. Por su malestar de salud visible, los guardias y las personas alrededor creyeron que tenía COVID-19. Pero la ciencia descartó la sospecha.

La duda también rodeó en el lecho de muerte de una pareja residente de un apartamento de carretera a El Salvador. Cuando la policía llegó al lugar, el 25 de marzo pasado, el conserje les alertó que uno de los inquilinos tenía coronavirus, porque lo había visto con tos y fiebre. El procesamiento de la escena del crimen se extendió por la duda de si acercarse o no a los cuerpos, con brutales golpes en el cráneo y el rostro.

¿Por qué los policías y técnicos se quedaron paralizados ante los muertos y por qué se aisló a un detenido que lo que tenía era epilepsia? Las precauciones son necesarias. Pero el miedo es una de las emociones que afloran por encima de la razón cuando los seres humanos se encuentran en situaciones de tensión, desconocidas e incontrolables, de acuerdo con Marco Antonio Garavito, el director de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental. Y el SARS-CoV-2 es un desconocido mundial, incluso en el mundo médico y científico.

Por el resguardo de la privacidad, Salud no confirmó el resultado de las pruebas para COVID-19 que se le habría practicado a la pareja. El Inacif no recibió notificación de los resultados, que se manejan únicamente por el Laboratorio Nacional de Salud.

El ataque contra la pareja está bajo investigación, como un un hecho violento, no atribuído a que hayan estado contagiados con el virus, informó el MP de forma oficial.

Al parecer se trataba de una venganza por el impago de una deuda, porque el dominicano Rafi Joel Cerrata había caído en desgracia financiera. Tenía dos guardaespaldas, pero los tuvo que despedir días antes del ataque.

El luto interrumpido

Cerrata ya fue sepultado por sus familiares, pero Angy Paola Sepúlveda espera a que su familia pueda viajar al país para sepultarla o que tengan oportunidad de repatriar el cuerpo por vía aérea. El duelo postergado, otra herida más de la pandemia.

En sociedad y de forma individual, el duelo es otra de las situaciones límite que se experimentará durante la calamidad. “Ahora estamos ocupados en la sobrevivencia en el ajuste de los hábitos”, dice Garavito.

Mientras, el miedo late por aquí y por allá. El Viernes Santo, vecinos de Sacoj, en Mixco demandaron la poca vigilancia sobre las personas que tuvieron contacto con una familia de personas infectadas. Y, días después, el presidente refirió cómo en una comunidad querían quemar un centro de cuarentena.

En una sociedad de ignorancia, donde históricamente a la población no se le ha facilitado educación, y ante la ausencia de una estrategia de comunicación amplia —que incluya idiomas mayas— surge un sinfín de interpretaciones, de acuerdo con el bagaje de cada persona, expone Garavito. “Se actúa por temor; muchas personas ni siquiera tienen claros cuáles son los síntomas, pero por si acaso, reaccionan”, añade.

Y entonces, es importante no dar paso al prejuicio, sino al sentido de comunidad.

Los otros miedos

El miedo al contagio es apenas uno de los que aflora en la pandemia. Otro es el miedo a perder el trabajo, a no tener qué comer, a estar solo, a perder a un ser querido.

Además, las condiciones de aislamiento pueden derivar en la frustración, como el fenómeno en que la persona es incapaz de alcanzar satisfactores. Alguien que perdió su trabajo maneja un alto nivel de frustración, o quien no puede tener reuniones sociales. Y ante mayor frustración, hay mayor posibilidad de agresión y violencia. La frustración nos hace ver responsables y culpables en cualquier parte, lo que puede detonar una agresión, señala el experto.

¿Hay que tener miedo? Sí, porque es un riesgo real que pone en peligro nuestra vida, escribe la psicóloga Celia Antonini en su columna para el medio Infobae. ¿Qué hacer? Cuidarnos y cuidar a quienes nos rodean. Hacer el cien por cien de lo que nos corresponde y de lo que está a nuestro alcance.

TIPS

Para controlar el estrés y la ansiedad, estas son algunas recomendaciones del CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos).

  • Cuidar el cuerpo, desde respirar, hacer ejercicios físicos o meditar.
  • Comer alimentos saludables y balanceados.
  • Dormir bien.
  • Evitar el consumo de alcohol y drogas
  • Comuníquese con otras personas. Hable con las personas en quienes confía sobre sus preocupaciones y cómo se está sintiendo.

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