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Nacionales

“No obtuvimos nada, ni la semilla. Todo se perdió”


San Miguel y El Tablón dos aldeas que se encuentran a diez kilómetros de la cabecera de Chiquimula han perdido todo con la sequía.

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El camino de una sola vía con rocas y arena solo deja pasar un carro de doble tracción. Al encuentro del vehículo salen perros y cerdos flacos y desganados. Más adelante las gallinas, los pollos y una que otra vaca poco nutrida se observan al ingresar a las aldeas San Miguel y El Tablón del caserío Nueva Esperanza en Chiquimula.

Los dos poblados entre uno y otro tienen una distancia de seis kilómetros donde comparten los embates de la sequía de este año. Tres meses pasaron sin que una gota de lluvia se asomara y murieran lentamente las siembras de maíz y frijol que cultivan para supervivencia.

Se empiezan a asomar los niños que habitan los poblados con rostros pálidos, sucios y un vientre inflamado a consecuencia de alguna enfermedad gástrica o la presencia de parásitos que aparecen con el calor dominante de la zona. Al paso, sale Criselda Gómez Linares, de 58 años, su familia perdió todos los cultivos de maíz durante la canícula. Después de sembrar diez tareas, que significan 4.5 kilómetros de terreno para siete familias, solo responde en un suspiro: “No obtuvimos nada, ni la semilla. Se perdió todo, no hay esperanza”.

Las características son similares entre las comunidades del corredor seco, los pobladores no tienen empleo y no hay pertenencia de tierra, mencionó Rudy Súchite, técnico de Seguridad Alimentaria de Acción Contra el Hambre (ACH). Las dos aldeas con familias numerosas deben alquilar un terreno para sembrar o vivir por Q200 y Q600 por año o siete a ocho jornales de desquite por siembra.

 

Un chorro proporciona agua a 70 familias en aldea San Miguel, Nueva Esperanza. Durante la canícula este se mantiene seco.

En San Miguel habitan 200 familias y en El Tablón 70 familias con un promedio de cinco a 15 miembros sumidos en actividades de superviviencia con escasa comida, educación, trabajo y salud casi nula. “Con la sequía aumentan los diagnósticos de diarrea y niguas (ácaros que transmiten los animales)”, afirma la representante del centro de salud, Trinidad de Rosa.

Los dos poblados se ubican a diez kilómetros de la cabecera departamental en la que figura un centro comercial con las opciones de comida rápida más populares, pero es díficil que los 2 mil habitantes de San Miguel y el Tablón lleguen a ese lugar.

Tierra infértil

A las 10 de la mañana el calor alcanza temperaturas de 35 grados centígrados y al mediodía supera los 42 grados. El suelo es gris con este1 condición climática, solo queda concluir que ese suelo arenoso es infértil para la siembra. “Es el área donde menos llueve. De junio a agosto es el periodo con mayor carencia alimentaria e incremento de enfermedades”, añade el director regional para América Central de ACH, Miguel Ángel García.

La producción agrícola en el área es únicamente para consumo propio; se divide en dos etapas, la primera siembra se realiza en abril con el grano de maíz; la segunda, es en septiembre, la cual se combina entre frijol y maicillo. García resalta que más allá de la pérdida económica del área, existe una pérdida de alimentos, que aumentan los índices de desnutrición aguda.

También recuerda que entre 2014 y 2016 los pobladores pasaron por la misma situación. En 2017 hubo mejores resultados pero este año las pérdidas fueron completas para las familias.

“El maíz no se pegó a la tierra y se perdió. Nos toca comprar, pero nosotros ¿cómo le hacemos?”, resume Flora Véliz López, de la aldea San Miguel. Desde mayo no llueve en el poblado, que solo permite acceso a estudiar hasta sexto primaria de ahí a la siembra de por vida.

 

María Leonor López Morales junto a su hijo comenta que su esposo viaja a Zacapa para trabajar por Q50 diarios.

Al perderlo todo van en busca de trabajo fuera de las aldeas como fumigadores preparando el terreno para las próximas cosechas de las fincas aledañas. Por un jornal de 7 de la mañana a las 17 horas el pago oscila entre Q40 y Q70.

El esposo de María Leonor López Morales viaja a Zacapa por tres días, cuando tiene una oportunidad de trabajo de los Q50 del pago, Q20 son para transporte, más un gasto de alimentación y hospedaje. La ganancia puede ser de menos de Q30. El esposo de López no está en el momento de la entrevista, ella está al cuidado de su casa pero sabe que después de cinco días de trabajo pueden pasar hasta dos meses sin jornal.

Seguridad alimentaria

La bonanza llega cuando a las tortillas se les puede agregar frijol, de otra forma la dieta diaria es de tortillas con sal en cada uno de los tiempos de comida. Cada familia necesita 10 libras al día para su alimentación.

El saneamiento de agua no existe, no hay agua, un solo chorro surte a 70 familias. En El Tablón, hasta ahora se comienza la construcción de letrinas de pozo ciego. Las actividades de cocina, higiene y lavado de ropa se realizan en las cascadas cercanas, y en el río San José, agua que también está extinta por horas. Las pocas pozas que deja la sequía las aprovechan las mujeres para la lavandería. “El agua no cumple ninguna norma de salud”, recalca Acción Contra el Hambre.

La organización internacional asiste a 36 comunidades del área chortí. La Unión Europea y el Gobierno de Canadá son los principales donantes a los proyectos. En las distintas aldeas se trabaja programas de saneamiento, huertos comunitarios, transferencias condicionadas, banco de semillas y granos y talleres de alimentación en la que participa la comunidad para su construcción y seguimiento.

 

Las niñas después de asistir a la escuela caminan hacia el río San José a bañarse.

Artesanías no remuneradas

Las mujeres apoyan en los trabajos de agricultura, se dedican al cuidado de la casa y a la elaboración de canastos, cuya labor se transmite de generación en generación. Estos se venden principalmente en Esquipulas luego de una visita a la Basílica del Cristo Negro. Las pobladoras se dedican por días para realizar una gruesa de canastos (144 canastos).

La compra de materia prima asciende a Q50, entre la compra del cojoyo de palma, el carrizo, el tule y la anilina. La venta de una docena de canastas la logran a Q5, si bien se solicita con anticipo, sin estar elaboradas se paga a Q4. Por la gruesa se obtiene Q60, con una ganancia de Q10.

Los afectados

Los departamentos afectados por la canícula fueron Chiquimula, Jalapa, Jutiapa, Retalhuleu, Sololá, Suchitepéquez, Baja Verapaz, El Progreso y Zacapa; los últimos tres fueron declarados bajo alerta naranja, según el vocero de la Conred, David de León.

El Ministerio de Agricultura hace recuento que 180 mil 513 hectáreas de cultivos fueron dañados, una pérdida de Q695 millones. Con este dato, el Ministerio de Desarrollo Social asegura que destinará de Q5 a Q7 millones para entregar bolsas de alimentos a los más afectados.

“Las comunidades aisladas siempre son las más afectadas porque tienen menos capacidad de producir”. 

Miguel Ángel García,  director regional para América Central de ACH.

298

mil familias  fueron las afectadas por la canícula, según el Mides.

De Q5

a Q7 millones  destinará el Mides para entregar bolsas de alimentos.

Q5

es el costo  de 12 canastos hechos a mano, 0.41 centavos cada uno.

“Nosotros no podemos decir que estamos recibiendo ayuda del gobierno, porque es mentira”.

Criselda Gómez Linares, ama de casa.

“No es porque dejemos de trabajar, es porque la lluvia no llegó, ni siquiera para la semilla”.

Amparo Lorenzo Gómez, ama de casa.

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