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Nacionales

“El olvido no nos permite sanar”


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La casa es pequeña pero profunda… Desde ahí un grupo de defensores de los derechos humanos agrupados en torno a CALDH se han planteado el reto de recuperar el pasado y ofrecérselo, por supuesto, a los más jóvenes. Un idea que CALDH retoma en torno a su trabajo en el tema de Memoria, Verdad y Justicia. Del acompañamiento de procesos como el de Plan de Sánchez, o los juicios por genocidio. “Con la mira de recuperar la verdad y de encontrar propuestas para garantizar que nunca más ocurran esos hechos del pasado”, dice Alejandra Castillo, subdirectora de CALDH, acerca de la Casa de la Memoria, Kaji Tulam, para no olvidar.

 

Al comenzar la exposición el visitante se topa de frente con los antiguos mayas, el tzolkin, los nahuales… Luego da un par de saltos por la invasión española, la conquista, hasta la Independencia y la fundación del Estado, para terminar con la Revolución del 44 y el conflicto armado. ¿Cuál fue la idea detrás de esa revisión del pasado?

– Era importante que los jóvenes no solo tomaran conciencia de la historia reciente sino que tuvieran la oportunidad de reflexionar acerca de las causas que están debajo de problemas actuales como la violencia. La que ellos sufren hoy, la que se da contra la mujer, la estigmatización que padecen, la ausencia de espacios de expresión, el racismo. No son problemáticas nuevas, tienen su raíz en las estructuras de nuestra historia.

 

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¿Están preparados los jóvenes para conocer la historia reciente?

– Se muestran interesados acerca del conflicto armado interno. Tienen preguntas y sus propias historias… Sus propios miedos, heredados la mayor parte de las veces a causa de la política del olvido y del silencio que los ha alcanzado también a ellos. Mucho depende de cómo fue su propia historia con el conflicto armado. Hay quienes no lo sienten. Fueron blindados contra la inseguridad por su entorno, por sus familias, sobre todo en áreas urbanas, el temor se trasladó a la siguiente generación.

 

Al momento de construir el proyecto, ¿exploraron lo que hacen –o dejan de hacer– los colegios o los institutos públicos en torno al tema de la Memoria?

– Lo primero fue buscar, en libros de Estudios Sociales, por ejemplo, cómo lo abordaban. No se ahondaba lo suficiente. No había espacios de reflexión ahí, que debería ser el primer referente sobre el tema para los jóvenes.

 

¿A qué se debe esta “laguna” en la educación de los jóvenes guatemaltecos?

– Es parte del establecimiento de una política del olvido. Aunque sí existen maestros con la actitud de reflexionar sobre estos temas junto a sus alumnos.

 

¿Qué consecuencias tiene para la sociedad esta “política del olvido”?

– Una de las más importantes es la repetición de lo que se vivió. Vivir nuevamente las violaciones a los derechos humanos, o que el racismo continúe. El olvido no nos permite sanar. Somos una sociedad que necesita sanar sus heridas para luego plantearse transformaciones sociales.

 

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