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Nacionales

«EE. UU. está enviando no uno, sino varios mensajes” David Martínez-Amador


David Martínez-Amador, experto en temas de narcotráfico y crimen organizado, y analista asociado de Insight Crime in The Americas, analiza la reciente caída de la familia Rosenthal en Honduras por su relación con el Cartel de los hermanos Rivera Maradiaga, alias Los Cachiros, y los esfuerzos de Estados Unidos para frenar el avance del narcotráfico y la corrupción en Centroamérica.

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Los narcotraficantes se habían mantenido alejados de las familias tradicionales centroamericanas, ¿esto es así o era solo una percepción?

– Alejados… si por alejamiento hablamos de no emparentar. Pero en cuanto a no tener relaciones establecidas –vía intermediarios–, no hay tal alejamiento.

Los narcotraficantes no se entienden perse como delincuentes, sino como empresarios. Esta vinculación es más clara a nivel de los emergentes, por ejemplo, la construcción de carreteras. Empresas recién constituidas logran acaparar un volumen alto de asignación presupuestal en poco tiempo.

En casos como estos (la familia Rosenthal y Los Cachiros), hay una relación de negocios y hasta familiar con los clanes del narcotráfico. En cuanto a las elites tradicionales, emparentar vía matrimonios no es la estrategia, lo importante es compartir el acceso a los rubros legales de la economía.

¿En qué momento los narcos se vinculan a las elites centroamericanas?

– En la medida que las crisis económicas y la falta de regulación financiera generan los incentivos perversos para que quien tenga acceso a altos volúmenes de capital domine el mercado.

En ese contexto, es perfectamente comprensible las burbujas que América Central vive  en el  sector  de la construcción o la expansión de la banca.

Hay un punto en la historia de las democracias centroamericanas, –quizás en el momento postransición– donde el “narco” se transforma en el socio capitalista perfecto porque, ante la necesidad de legitimizar el activo financiero de procedencia ilícita y ante la necesidad de generar una percepción de crecimiento económico (en economías que crecen muy poco) la situación plantea una relación ganar-ganar. Estos flujos logran dar una sensación de estabilidad, modernidad, y desarrollo.

¿Es una práctica común a nivel mundial o surge hasta ahora?

– Tuvo sus inicios en México y es una práctica que se trasladó al sur conforme las economías se fueron desregularizando. En la historia del narco mexicano hay miles de ejemplos en los cuales vemos que el poder local se empodera con base en alianzas familiares/negocios entre la clase política, empresarios y narcos locales.

A partir de finales de los años ochenta, con la privatización de la economía mexicana se construyó una economía frágil, sumisa y dependiente de los flujos de capital (remesas, inversión y lavado).

El sistema se hizo permisivo, tolerante a todo flujo de activos. La mejor prueba de ello es que, desde ese momento (1988 hasta la fecha) tanto México como América Central no han terminado de reformar el sistema para darle “colmillos” a las instituciones reguladoras financieras. Son economías que aún manejan y toleran  altos volúmenes de transacciones líquidas (en efectivo) y en casos como el guatemalteco: el secreto bancario sigue vigente. La agenda de la inteligencia financiera duerme el sueño de los justos.

¿Y las elites se vinculan con los temas de lavado en Centroamérica?

– El caso hondureño con la familia Rosenthal del Banco Continental (declarado en liquidación forzosa), es el primero que se transforma en evidencia para corroborar lo que hasta antes era una suposición lógica.

Este conglomerado financiero admite –por vía de su patriarca Jaime Rosenthal Oliva– que sostuvo negocios con los hermanos Rivera Maradiaga, más conocidos como Los Cachiros.

Suponemos en un contexto de poca regulación bancaria, donde los instrumentos de control financiero son limitados, donde las agencias estatales diseñadas para  este  fin no se coordinan o se politizan, en un escenario así es posible suponer colusión.

¿Es la primera vez que Estados Unidos va tras un banco centroamericano?

– En el caso centroamericano sí. En México esto había sucedido con estructuras bancarias de menor importancia y asentadas en la frontera norte. Pero no eran “los bancos” del sistema.

¿Es un mensaje para el resto de bancos centroamericanos?

– Estados Unidos está enviando no uno sino varios mensajes en la región centroamericana. No por nada, la visita de Thomas Shannon a Guatemala.

La inestabilidad que la corrupción produce en el Triángulo Norte afecta a Estados Unidos. De tal forma, EE. UU. “limpia” la casa de manera directa: en Guatemala por medio de la CICIG, presentando evidencias contra el vicepresidenciable de Lider, se pudo afectar a un candidato que se temía institucionalizara aún más el narcotráfico.

Al binomio del Partido Patriota se le impidió terminar su mandato; su pecado: la corrupción desbordada  en los personajes de más alto nivel. La narcotraficante más importante de Centroamérica (Marllory Chacón Rossell) colabora con el Gobierno de EE. UU. y todo se viene abajo.

En  Honduras no la hay aún, pero pronto estará instalada, una comisión similar a la CICIG. Allí, Estados Unidos da el  golpe directo contra un sector tradicional: la banca.

Un presidente, una vicepresidente, un candidato a presidente y un grupo de banqueros, todos centroamericanos. Ellos se suman a la larga lista de políticos, empresarios y gobernadores mexicanos que han sido procesados por mano de EE. UU. bajo cargos de narcotráfico, lavado de dinero, corrupción, etcétera. Es una estrategia regional.

¿Qué quiere transmitir EE. UU.?

– Políticos de alto nivel, empresarios pequeños o grandes, funcionarios electos o designados: si de una u otra forma acceden a dinero de procedencia ilícita, hay consecuencias. La corrupción institucionalizada impulsa la migración ilegal tanto como el narco. Lo anterior, Estados Unidos lo reciente.

Es muy fácil y claro: los “laxos controles” en la banca y en las transacciones son la institución favorita de los carteles. Para el tango se necesitan dos.

Que no se nos olvide, HSBC Bank USA lavó dinero del Cartel de Sinaloa de México y del Valle del Norte de Colombia. Su filial en México se convirtió en la institución clave para lavar US$881 millones y luego ese dinero regresó a Estados Unidos. El HSBC recibió una multa de US$920 millones. En todos lados hay corruptos.

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