Jueves 9 DE Julio DE 2020
Nación

El camino para ocupar un puesto en la administración Trump

“elPeriódico” publica a partir de hoy el resumen y cita algunos datos relatados en los primeros capítulos del libro que recientemente publicó John Bolton y que la Casa Blanca ha reaccionado con una demanda al ex asesor del mandatario estadounidense.

Fecha de publicación: 24-06-20
Por: Redacción elPeriódico

Antes de ser Consejero de Seguridad del presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, John Bolton ya era considerado un diplomático sobresaliente y conservador afín al Partido Republicano, ya que había servido en los gobiernos de Ronald Reagan, George H. W. Bush (padre) y de George W. Bush (hijo).

Bolton fue también parte de los consejeros y diseñadores de la guerra en Irak y ha sido partidario y promotor de la idea de bombardear Iran y Corea del Norte como medidas preventivas para el desarme nuclear en esos países.

Su experiencia y sus posturas lo colocaban ante todos como uno de los principales candidatos para dirigir el Departamento de Estado de EE. UU. durante el gobierno de Trump. Eso creía él y el entorno conservador del Partido Republicano. Sin embargo, no fue así y con esa historia inicia el relato que pretende explicar el gobierno de Trump en los asuntos de seguridad nacional y política exterior con algunos países.

Bolton cuenta en su libro La habitación donde todo ocurrió cómo fue su relación con Trump antes de llegar a ser su principal consejero de seguridad nacional. elPeriódico resume aquí y cita algunos datos relatados en los primeros capítulos del libro que recientemente publicó Bolton y que la Casa Blanca ha reaccionado con una demanda al ex asesor.

Debido a que no fue electo como Secretario de Estados y tampoco quiso aceptar un puesto de subsecretario, porque él ya había ocupado el segundo puesto más importante del Departamento de Estado, que es el representante permanente de Estados Unidos en la ONU, Bolton decidió contar su versión sobre las reuniones e intereses involucrados para elegir al Secretario de Estado, lo cual concluyó con la elección del empresario petrolero, Rex Tillerson.

Pese a que durante el primer año y medio de la administración Trump, Bolton no ocupó ningún cargo en la Casa Blanca, esto no significó que no fuera el consejero para abordar los conflictos entre EE. UU. con Corea del Norte, Irán, Rusia y Siria.

Por lo tanto describe el comportamiento inestable y el desorden en la administración en relación a la toma de decisiones y solución de problemas, ya que lo pudo observar desde cerca.

El caos en la Casa Blanca

“No puedo ofrecer una teoría completa en la transformación de la Administración Trump porque ninguna es posible… Esa verdad recibida, atractiva para el intelectualmente perezoso, es que Trump siempre fue extraño, pero en sus primeros quince meses, incierto en su nuevo lugar, y controlado o en jaque por un “eje de adultos”, él dudó en actuar. Sin embargo, con el paso del tiempo, Trump se hizo más seguro de sí mismo, y el “eje de los adultos” que lo controlaban se fue, por lo que las cosas se desmoronaron y Trump fue rodeado por personas que solo saben decir ‘sí señor’”.

El diplomático resume las acciones al conseguir y rodearse de gente que solo cumpliera las órdenes sin cuestionar en dos palabras: confusión y desorden.

“La rotación constante de personal obviamente no ayudó, ni la “guerra de todos contra todos” en la Casa Blanca. Puede ser un poco exagerado decir que la descripción de (Thomas) Hobbes de la existencia humana como “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”, describe con precisión la vida en la Casa Blanca”.

Este desorden y confusión explicado en cómo el yerno y asesor de Trump asume cargos que no le corresponden, principalmente el de Secretario de Estado. Bolton cuenta discusiones a gritos entre Trump y funcionarios, como una que tuvo con el jefe de Gabinete, Jonh Kelly, quien le preguntó por qué Kushner se estaba encargando de hablar con las autoridades mexicanas para parar a las caravanas, ya que de eso se estaba encargando la entonces secretaria de seguridad interna, Kristjen Nielsen.

Trump a gritos le respondió que él le había ordenado hacer eso porque nadie había podido hacerlo. “He comandado hombres en combate”, dijo Kelly en confianza a Bolton, “y nunca he tenido que aguantar una mierda así”, agregó refiriéndose a lo que acababa de suceder en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

A todo este desorden y confusión, Bolton describe en su libro la importancia que tiene para la administración Trump la constante presencia en los medios de comunicación, principalmente el noticiero Fox en donde él asistía para hacer análisis. Pero más allá de los medios tradicionales para informar, lo que más movía la audiencia y creaba reacciones en el gobierno de Trump se producía en Twitter. “Mi celular se convertía en una granada de mano” describe Bolton para explicar que miles de mensajes y llamadas llegaban a su teléfono cuando el mandatario publicaba un tuit relacionado a su persona o su trabajo.

El libro se empezó a vender ayer en las librerías de Estados Unidos.

Reunión con líderes mundiales

El ex asesor de Seguridad de Trump también relata sobre su relación con líderes mundiales, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron o la primera ministra de Alemania, Angela Merkel.

Bolton describe las dos visitas que estos mandatarios hicieron a la Casa Blanca, las cuales a su consideración fueron totalmente diferentes, ya que Trump mostró más interés para conversar con Macron, quien fue muy persuasivo, mientras que con Merkel tomó una actitud cortante y con reproches hacia Alemania por su relación comercial con Rusia y hacia la Unión Europea en general, ya que comparó esta región con China, en el aspecto que Trump considera que los europeos también se aprovechan de Estados Unidos.

Sobre cómo se llegó a la famosa reunión entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, Bolton lo describe así en su libro:

“Trump quería que Putin visitara Washington, lo que los rusos no tenían intención de hacer, y habíamos estado viendo a Helsinki y Viena como posibles lugares de reunión. Rusia presionó a Viena, y nosotros a Helsinki, pero resultó que Trump no estaba a favor de Helsinki. “¿No es Finlandia una especie de satélite de Rusia?” preguntó. (Más tarde esa misma mañana, Trump le preguntó a Kelly si Finlandia era parte de Rusia.) Intenté explicar la historia pero no llegué muy lejos antes de que Trump dijera que él también quería Viena. “Lo que ellos [los rusos] quieran. Diles que haremos lo que quieran”. Sin embargo, después acordamos que fuera en Helsinki.

Bolton asegura que la actitud segura y controlada de Putin le hizo razonar para no dejar solo al presidente ruso con Trump, porque esa reunión ya era de por sí “políticamente tóxica” para el presidente estadounidense, quien en esos momentos era investigado por un supuesto complot con Rusia para intervenir en las elecciones de EE. UU. en 2016.

Según el libro de Bolton, Trump actuó cortante con Angela Merkel.