Domingo 12 DE Julio DE 2020
Nación

360° a vuelo de pájaro

Jose Rubén Zamora

Fecha de publicación: 06-06-20

En medio de las protestas y la reapertura de la economía, los contagios vuelven a crecer en la mayoría de los Estados de EE. UU.

Un error en los reportes del gobierno respecto al desempleo, desde que se inició la pandemia. Aún así el índice de desempleo ha declinado. En abril el desempleo alcanzó el 19.7 por ciento, pero mejoró en mayo cuando se situó oficialmente en el 16.3%. El gobierno había mal clasificado a muchas personas erróneamente como que si estuvieran empleadas. Casi todos los analistas “olieron” e intuyeron que era mucha la brecha entre los pronósticos serios y la cifras que presentaron en la mañana y las que rectificaron oficialmente. En todo caso, lo importante es que tuvo lugar una mejoría importante de 3.4%.

La Policía anti-monopolio está muy ocupada: un casino que pertenece al billonario Sheldon Adelson está bajo investigación. La industria procesadora de carnes, bajo el foco otra vez y tienen alegatos contra los grandes avicultores por ponerse de acuerdo en los precios de venta del pollo.

Los líderes europeos han venido dando un espectáculo de asombro financiero para vencer los miedos y temores de los deudores, y convencerlos de que harán lo que sea necesario para revivir la economía. En Alemania, Angela Merkel detalló de forma minuciosa y rigurosa el plan mundial más ambicioso para apoyar sin reservas las iniciativas verdes. Mientras, la carrera y la apuesta comienza con el desarrollo de energía eólica ilimitada.

Gran Bretaña impondrá “cuarentenas” de 14 días a los visitantes extranjeros.

La semana que viene, el Gobierno de Japón enviará al Parlamento el paquete de rescate económico en la historia del mundo.

Este ha sido un momento en que se desvió la atención por completo de las consecuencias de la pandemia a la utilización de la fuerza letal de la Policía. La muerte de George Floyd, un hombre negro desarmado, cuya agonía duró nueve minutos en los que 16 veces dijo que no podía respirar, desencadenó protestas en 350 ciudades a lo largo de EE. UU.; derramando indignaciones en otras ciudades alrededor del mundo. El presidente Donald Trump trató de usar el torrente de ira para reunir y consolidar su base conservadora. En otros lugares, China aprovechó para intensificar su abusiva represión contra las libertades ciudadanas en Hong Kong y en su frontera con India, en los Himalayas, el aumento su hostilidad con su vecino y sigue enseñando los dientes a pesar del brote de coronavirus.

En la ciudad de Cadmen, Nueva Jersey, los oficiales de la Policía dejaron su equipo antidisturbios en casa y trajeron un camión de helados a las manifestaciones. El jefe de la Policía, Joseph Wysocky, de raza blanca, explicó que fue un gesto de solidaridad con las demostraciones entendibles de enojo e indignación.

Se ve venir con fuerza, cada vez más cerca, una segunda ola de despidos, pero está centrada en trabajadores y ejecutivos de cuello blanco. Los pronósticos son de 6 millones de trabajos de medio y alto nivel que están en “capilla ardiente” esperando aumentar las filas del desempleo. Hasta ahora, los despidos han solo golpeado y cerrado trabajos menos calificados.

Veinte años en el poder y US$180 millones dividen a la familia  gobernante. Una pelea entre el presidente Bashar al-Assad y su primo pone al descubierto, en adición a la devastación que ha sufrido Siria debido a la enorme dimensión del conflicto, el estado catastrófico de las finanzas del país. Los sirios han quedado “shoqueados” y sacudidos por la disputa familiar que se ha desarrollado en las últimas semanas, después de que la pelea se ha aireado incluso en Facebook. A la guerra brutal del régimen familiar sirio, que ha provocado una diáspora de más de 6 millones de personas, en contra de ISIS, del califato y donde están involucrados EE. UU., Rusia, Turquía, Israel, Irak e Irán, ahora se suma el resquebrajamiento de la familia reinante.

India está corriendo riesgos crecientes debido a su alianza y cercanía con Mr. Trump. India y China, que juntos ocupan un tercio (30%) del mundo y ambos países tienen arsenales nucleares, siempre se tuvieron animosidad entre sí e incluso pelearon una guerra en 1962. Pero, todo esto se suponía había quedado atrás, en la medida que el comercio y las relaciones económicas crecieron con fuerza y gran importancia. Ahora, las dos naciones están reuniendo tropas adicionales y artillería en una remota y gélida frontera en los Himalayas. El belicismo y la hostilidad han aumentando durante el brote de coronavirus como resultado de las tensiones tirantes con Mr. Trump, a quien India se ha alineado, no obstante sin mostrar una militancia ni una identidad plena ni con alto perfil.

Pocos líderes en Latinoamérica –quizá ninguno– han tomado tan a la ligera la salud y la seguridad de sus ciudadanos, como Jair Bolsonaro, en Brasil. Incluso, aquellos que tomaron la pandemia con seriedad, Chile, Argentina y Perú, que se encerraron muy pronto y con seriedad, están ahora abrumados y rebasados por el coronavirus. Todos estos países con poblaciones jóvenes, climas cálidos, relativamente menos viajeros internacionales, han logrado frenar la marcha de la pandemia. Brasil tiene más infecciones que cualquier otro país, con la excepción de EE. UU., que registra el liderazgo mundial de contagios y muertes. Mientras tres de los cuatro gigantes de Asia, China, Corea del Sur y Taiwán, han sido de los más exitosos en contener la expansión del virus, lo que demuestra que no existe nada más importante para contener una pandemia, que un gobierno competente y eficaz, con instituciones que gozan de la confianza de las poblaciones a las que sirven. África no ha escapado de la tragedia: Nigeria está desbordada, Somalia y Tanzania son epicentros “calientes” de expansión de virus. En África no se están realizando exámenes o test; virtualmente están ausentes.

Según las autoridades de África del Sur, lo peor de la pandemia está por venir.

Mozambique desarrolla un proyecto de gas, cuyo valor es el mismo que el tamaño de su propia economía.

El secretario de Defensa de EE. UU., Mark Esper, tomó la decisión de desarmar a la Guardia Nacional en Washington, D.C. y envió a los militares en activo a su casa, sin consultar a la Casa Blanca.

(Leído para usted estimado lector en New York Times, Economist, Washington Post, New York Post, Bloomberg y Newsweek).