Lunes 25 DE Mayo DE 2020
Nación

Reinventarse ante la crisis

Comida, o productos frescos en la puerta de su casa, fabricar mascarillas artesanales, asesorías, son parte de la inventiva de algunos guatemaltecos que dieron un giro a su modelo de negocios con la crisis del coronavirus.

Fecha de publicación: 10-04-20
Raquel, Miguel Angel y Yesenia Tiul. (Foto cortesía)
Por: Ana Lucía González y Rony Ríos

Una conocida frase dice: “en las crisis unos lloran y otros venden pañuelos”. En este país de contrastes, donde algunos se precipitan a una de las peores recesiones económicas de la historia moderna, no faltan quienes se las ingenian para salir adelante. 

Con ingenio y creatividad, algunos emprendedores luchan para sacar adelante el presupuesto familiar. El dilema era o daban un giro a su modelo de negocios, o se reinventaban. Aquí algunas de sus historias. 

Un negocio de mujeres

Hace siete meses, Raquel Chaicoj, de 33 años, se asoció con dos amigas, Yesenia Tiul y Denise Montalvo; con el entusiasmo de reunir capitales e ideas en un pequeño negocio de comida y tienda en la zona 10. El objetivo era independizarse. 

Todo iba bien en el comedor, bautizado como Dionicio’s, mientras se fue dando a conocer. La ubicación ayudaba para que muchos trabajadores buscaran las refacciones y almuerzos en un rango aproximado de Q15 a Q25. 

Ciertamente, no son una franquicia, pero salían con los gastos. Pero la crisis del coronavirus las obligó a cerrar el local, lo que implicaba perder a sus nuevos clientes. “No estábamos dispuestas a dejar tirado el trabajo ni los sueños”, dice Chaicoj. Fue así al equipo se le ocurrió el servicio a domicilio. “No es algo fácil cuando no se tienen motos o las plataformas virtuales de entregas, de modo que para nosotros no era opción en este momento”, explica. 

De momento, optaron por contratar a Miguel Ángel Yos, quien las ayuda a repartir pedidos en bicicleta para entregas a domicilio con un costo de Q10. “La ganancia es para el repartidor”, aclara, aunque a veces Raquel conduce una moto para sacar los pedidos. Una de las lecciones aprendidas que deja esta situación es innovar en los servicios, no tener miedo a la tecnología, y contar con un plan de negocios que pueda prever otros riesgos.   

Del mar a su casa 

Rubén Garzaro llevaba años dedicado a los bienes raíces, pero hacía varias semanas que notaba que las citas de negocios eran cada vez eran más escasas. Fue entonces cuando le llegó un mensaje de una persona que ofrecía camarón y pescado a domicilio, pues debido a la crisis ya no pudo seguir exportando su producto a España y Estados Unidos. 

“Llegó a la puerta de la casa, noté que traía suficiente y le pregunté a los vecinos si se les ofrecía. El precio estaba favorable”, recuerda Rubén, unido a su olfato para las ventas. Esto lo animó a dedicarse a ofrecer productos que vienen directamente del mar, lo cual comenzó justo la semana pasada. “Me está yendo bien, la bandeja de róbalo la doy a Q38, mientras que en el supermercado cuesta alrededor de Q65. Por eso tengo pedidos casi a diario”, afirma Garzaro. Ahora la demanda de pedidos le ha absorbido casi todo el día, distribuyendo el producto en el área de la capital, partiendo de zona 11.  Estima que las ventas están en unas 150 libras cada tres o cuatro días. 

Tan es así que ha pensado en formalizar el negocio. La crisis del coronavirus lo ha hecho pensar qué de positivo se puede pensar dentro de este escenario negativo, no solo en lo económico. “La actitud es clave”, dice.  

Mascarillas artesanales

Vicky de Castillo es madre soltera, con dos hijas de 10 años y 7 meses. Se dedica a reparar costuras en un pequeño local de Paiz Plaza San Cristóbal, donde además toma pedidos para lavandería. 

Notó que hacía varias semanas que el negocio bajaba y las clientas estaban más preocupadas por abastecerse en el supermercado. Con las noticias del coronavirus, empezó a ver la necesidad de fabricar unas mascarillas para sus hijas. La gente empezó a preguntarle por estas y comenzaron los pedidos. Fue así como se le ocurrió fabricar mascarillas a granel. “Empecé justo el día que el presidente Alejandro Giammattei confirmó el primer caso”, dice.  

Compró una muestra, salió al día siguiente a buscar la tela de dacrón & algodón, tela ecológica, elástico, hilo… y manos a la obra. Las vendía a Q15 el par. “La ventaja es que son lavables y resistentes”, dice. Así logró vender unas 500, al punto que tuvo que contratar una persona para que la apoyara. 

La competencia no tardó. Aparte del cierre del local, otras personas empezaron a elaborar mascarillas con materiales más sencillos y a menor precio, lo que a Vicky le dificultó continuar con sus ventas. A esto se sumó que los mensajeros subieron los precios de las encomiendas.  

De momento, Vicky tiene unas 1,500 mascarillas listas para vender. Se ha promocionado en distintas plataformas y redes sociales. Como microempresaria comenta que esta crisis le ha enseñado a ser previsora. “Me desabastecí con materiales, uno no se prepara. También es importante la cultura del ahorro, porque esto a mí, no me vuelve a pasar”.  

Asesorando emprendedores

Ezrra Orozco surgió como un comerciante de ropa. Conforme las necesidades del mercado cambiaban, su modelo de negocios también lo hizo. Orozco pasó de vender ropa nueva, a montar un local para comerciar ropa usada, después a la instalación de una maquila, a vender autos y otros negocios más.

En los últimos meses se dedicó a asesorar emprendedores, personas que tenían el deseo de iniciar un negocio, pero que necesitaban ayuda para buscar el éxito del mismo. Orozco decidió hacer de su experiencia y estudios académicos su trabajo. Actualmente imparte talleres, conferencias y asesorías.

Orozco consideró que la pandemia del coronavirus es otro de los obstáculos que enfrentan los emprendedores, como ya le sucedió durante la crisis económica de 2008. Eso, al parecer, ha sido la motivación para cientos de personas se acerquen a Orozco y puedan llevar a cabo la idea de negocio que tenían.

Hasta la fecha, más de 500 emprendedores han sido asesorados por Orozco. Gran parte de ese número fue en las últimas semanas, cuando el coronavirus bloqueó el ámbito laboral tradicionalista y provocó que las personas iniciaran negocios. La primera parte de la asesoría, Orozco la ofrece gratis y si a los clientes les interesa pueden pagar para una guía más especializada.

Proteger a la familia

Víctor Rivera decidió emprender su negocio de elaboración de mascarillas con el objetivo de proteger a su familia. Esto porque en las farmacias de Huehuetenango, donde vive, ese instrumento de prevención estaba agotado.

“Tengo conocimientos de sastrería y como estaban escasas, decidí fabricar para la familia”, relató Rivera, quien después decidió producir más implementos para vender a los pobladores de Chiantla, Huehuetenango.

La calidad de las mascarillas que elabora es uno de los principales factores que Rivera toma en cuenta, es por ello que se contactó con una empresa que vende telas con microfiltro que hacen que la mascarilla proteja mejor la boca y nariz de los usuarios.

Antes de incursionar en la venta de mascarillas, Rivera se dedicaba a transportar niños a un colegio del municipio, en un bus escolar. Desde que se implementaron las medidas de prevención contra la propagación del coronavirus, se quedó sin los ingresos generados por su trabajo. Ahora Rivera produce unas 30 mascarillas diarias, en promedio ha vendido más de 200.

Cuenta que los principales aliados en este negocio han sido sus hijos, quienes promocionan los instrumentos de prevención en las redes sociales. El mensaje fue difundido y una empresa de crianza de pollos adquirió un lote de cien mascarillas.

Diversificación de productos  

Desde hace tres años, Eduardo Lehnhoff es un empresario que maneja una finca dedicada a la venta de lácteos, cerdo, huevos y recientemente pollo. A raíz de la pandemia por el coronavirus ha diversificado sus productos y mejorado las medidas de seguridad.

Usualmente realiza entregas semanales, pero desde el 13 de marzo, cuando fue detectado el primer caso, tomó la decisión de despachar personalmente sus productos.

“No queremos correr el riesgo que el repartidor no siga todas las normas de sanidad, entonces prefiero hacer las entregas. Usamos mascarillas, guantes y después de cada visita utilizamos gel antibacterial”, dijo Lehnhoff.

Desde que surgió la pandemia, el número de clientes en la finca creció; entonces, en la finca decidieron ofrecer refrescos naturales de limón, limas, mandarinas y otros frutos, para que las personas no tengan necesidad de salir de sus casas y puedan obtener sus alimentos.

Lehnhoff señaló que tratan de mantener producto siempre fresco, por lo que los mismos son surtidos una vez a la semana en sus almacenes, posteriormente se trasladan a las casas de los consumidores.

Contactos

Si busca ayudarlos, aquí sus números de WhatsApp: 

  • Pescados y mariscos, Rubén Garzaro | 5516-5462
  • Mascarillas en Villa Nueva y ciudad capital, Vicky de Castillo | 5624-3185
  • Comida a domicilio Raquel Chaicoj | 5510-7322
  • Productos frescos a domicilio. Eduardo Lehnhoff | 3023-9712
  • Asesoría a emprendedores: Ezzra Orozco: |4177-1112
  • Mascarillas en Huehuetenango. Víctor Rivera | 4500-2500

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