Sábado 28 DE Marzo DE 2020
Nación

Guatemala no sale del radar del cambio climático

Continuará el aumento de la temperatura y la variación del patrón de lluvias que afectará a los pequeños agricultores, lo cual agravaría la inseguridad alimentaria en el área rural.

Fecha de publicación: 29-02-20
La agricultura es la actividad económica más afectada por la variabilidad climática.
Por: Luisa Paredes

El año 2020 inició con la llegada de frentes fríos caracterizados por temperaturas bajas y fuertes vientos que derribaron las hojas de la planta de la flor de café y otros cultivos. Reportes meteorológicos pronostican el ingreso de más frentes fríos en los siguientes días.

Se espera que en mayo se inicien las lluvias que aprovechan los agricultores para sus primeras cosechas. Sin embargo, la comunidad científica nacional coincide en que las precipitaciones se retrasarán como en años anteriores.

En 2019, la temporada de lluvia empezó tarde y la lluvia intensa que se concentró en pocos meses provocó el desbordamiento de ríos y arruinó cultivos.

El Sistema Guatemalteco de Ciencias del Cambio Climático (SGCC), que reúne a las universidades del país, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) y el Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), publicó el año pasado el Primer Reporte de Evaluación del Conocimiento sobre Cambio Climático en Guatemala que no muestra un panorama favorable para el país.

La lluvia en 2019 inició tarde, pero fue intensa en pocos meses, lo que provocó inundaciones.

El documento detalla que Guatemala presenta un índice de sensibilidad al cambio climático calificado de extremo, solo superado en la región por Haití, República Dominicana y El Salvador.

Los peligros asociados al clima han sido más frecuentes e intensos en los últimos 20 años. Los distintos escenarios apuntan a que esta situación se agravará en el futuro, según indicó Alex Guerra, director del ICC, quien advierte el alto impacto que representa especialmente para las familias del área rural.

La actividad económica más expuesta a la variabilidad climática y eventos extremos es la agricultura. A nivel nacional, los cultivos más expuestos son los granos básicos, el café, la caña de azúcar y el banano.

Este escenario es más crítico en un país en donde los pequeños agricultores que producen para su subsistencia, viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Un monitoreo sobre el déficit de lluvias en el Corredor Seco realizado por la organización Oxfam evidenció pérdidas de hasta arriba del 70 por ciento en cultivos de maíz y frijol para autoconsumo que afectó a más de 24 mil productores.

De acuerdo con la organización, una minoría de las familias afectadas era beneficiaria de programas estatales. Oxfam consideró que se prevé la continuidad de un escenario de Inseguridad Alimentaria para este año, con al menos 550 mil personas que requerirán asistencia alimentaria.

Guatemala tiene 11 de los 25 ríos más contaminados de Centroamérica..

Aumento de temperatura

El primer reporte sobre el cambio climático en Guatemala también señala un cambio en la temperatura. Los estudios apuntan que la temperatura subió 1.5 grados en los últimos 50 años y se prevé que aumentará al menos medio grado para 2050.

De acuerdo con Guerra, el incremento puede parecer poco; sin embargo, la preocupación de la comunidad científica ahora recae en la rapidez de la variación. Antes tomaba 10 mil años que la temperatura subiera un grado.

“El cambio climático ha existido en la historia del planeta, pero el problema es que ahora está pasando muy rápido. Medio grado en 50 años, es diez veces más rápido que naturalmente”, resaltó Guerra.

El aumento de temperatura proyecta un escenario de modificación del espacio geográfico de enfermedades endémicas, como el dengue y la malaria, que con anterioridad solo se tenían registrados casos en la Costa.

El año pasado los casos de dengue en el país aumentaron seis veces más en comparación al 2018, según el Ministerio de Salud Pública. A inicios de diciembre pasado, la cartera reportó 48 mil 175 casos, mientras que un año antes hubo 7 mil 61 casos.

También se espera que aumenten las enfermedades diarreicas, lo que agravaría la inseguridad alimentaria en el país.

Calidad de agua

Los recursos hídricos están muy expuestos a las amenazas y efectos del cambio climático. Se proyectan cambios en la disponibilidad del agua como consecuencia de temperaturas más altas y disminución de la precipitación.

El Censo Poblacional y de Vivienda presentado el año pasado mostró que el 41 por ciento de los hogares guatemaltecos no tienen agua potable. Varios poblados todavía utilizan los nacimientos de agua y ríos para obtener el agua para consumo.

Sin embargo, la mayoría de las fuentes de agua que buscan las comunidades y que consumen, están contaminadas.

Un estudio que la organización The Ocean Cleanup (OCU) reveló que Guatemala tiene 11 de los 25 ríos más contaminantes de Centroamérica porque transportan grandes cantidades de plástico que se introduce al Océano Pacífico. Como ejemplo, está el río María Linda, que atraviesa los departamentos de Escuintla y Santa Rosa, que mueve más de 1.2 millones de kilogramos de plástico cada año.

El año pasado, el organismo Ejecutivo emitió un acuerdo para prohibir el plástico de un solo uso a nivel nacional, pero el gobierno de Alejandro Giammattei, quien asumió el poder el 14 de enero pasado, ha expresado la intención de derogar la medida.

Adaptación

De acuerdo con el informe Verisk Maplecroft sobre el Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático, la capacidad adaptativa a los efectos del cambio climático de un país recae en la fortaleza de su economía y su dependencia a actividades sensibles a las amenazas del cambio climático como la agricultura.

Mario Rojas, ministro de Ambiente y Recursos Naturales, manifestó que Guatemala no es un país representativo en la generación de gases de efecto invernadero por lo que las estrategias para mitigar los efectos del cambio climático están vinculadas a la adaptación.

El funcionario explicó que el país cuenta con estrategias desarrolladas con varios sectores del país y que contempla las acciones concretas que se deben realizar para mitigar los efectos del cambio climático. Sin embargo, no especificó cuáles son las medidas que priorizará el nuevo gobierno.

En relación a las acciones para disminuir la contaminación en los ríos y lagos, Rojas señaló que aumentarán el monitoreo de las descargas de aguas residuales y crearán un viceministerio de Recursos Hídricos, una Policía Ambiental y un Sistema Nacional de Entes Generadores de Agua Residual.

En tanto, Edwin Castellanos, decano del Instituto de Investigaciones de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG) y editor del Primer Reporte de Evaluación del Conocimiento sobre Cambio Climático en Guatemala, señaló que el país debe implementar sistemas de riego para que los agricultores no dependan de la lluvia.

El académico propone un sistema de almacenamiento de agua que la población pueda usar en épocas de sequía. Estos sistemas pueden implementarse a nivel familiar o con tanques para suministrar a una comunidad.

Castellanos manifestó que también se podría analizar el uso de embalses que se utilizan en las hidroeléctricas para abastecer poblados cuando no es época de lluvia. “Esto requiere de inversión, por lo que es necesario el apoyo de las autoridades y de la comunidad internacional porque el gobierno no cuenta con los recursos”, advirtió.

Inversión

Guatemala cuenta con una Ley Marco de Cambio Climático, Decreto 7-2013, que establece un Plan de Acción Nacional de Cambio Climático (PANCC) que se estima que el país necesitará una inversión de US$23 millardos para implementarse en el periodo 2018-2032.

Variaciones en la lluvia

> Un informe elaborado por el Instituto de Investigaciones de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), señala que para Guatemala se espera una disminución de lluvia entre el 10 y el 20 por ciento para finales de siglo.