Sábado 22 DE Febrero DE 2020
Nación

La pelea a la que rehuyen dos alcaldes populistas

El evento protagonizado por Neto Bran y Esduin Javier es señalado como una estrategia “perversa” porque no representa aportes para la población.

Fecha de publicación: 25-01-20
La pelea entre los dos jefes ediles se planificó desde el año pasado. Fotos: Félix Acajabón
Por: Ferdy Montepeque

Camionetas tipo agrícola y lujosos picops rodearon ayer el coliseo de Ipala, Chiquimula, para presenciar la pelea de box entre los alcaldes de Mixco, Neto Bran, y de Ipala, Esduin Javier, apodado Tres Kiebres, en la que resultó ganador el jefe edil chiquimulteco. En el interior del lugar, algunos de los asistentes llevaban armas de fuego al cinto, aunque los organizadores del evento anunciaron que no sería permitido su ingreso. El lugar fue abarrotado y entre los asistentes hubo diputados como Felipe Alejos, de Todos, Roberto Calderón, de Vamos; alcaldes y concejales.

El evento protagonizado por los alcaldes de Mixco y de Ipala ha sido cuestionado debido a que en ambos municipios existen indicadores como la falta de acceso a fuentes de agua, educación y seguridad, cuyos números no son favorables para la población.

De acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2018, en Mixco el 45 por ciento de las personas entre cuatro y 29 años no asiste a ningún establecimiento educativo, principalmente porque tiene que trabajar, por falta de dinero o porque no hay una escuela o instituto en su localidad. Mientras que en Ipala, la inasistencia es del 38 por ciento del mismo grupo etario y los motivos más reportados son los mismos que en Mixco.

Otro factor que refleja las carencias en ambos municipios son las fuentes principales de agua para consumo de sus habitantes, vitales para combatir la desnutrición infantil. Los resultados de esta medición en Mixco dan cuenta que, del total de los 118 mil 506 hogares, 4 mil 241 se abastecen de tubería fuera de la vivienda, 1,931 la reciben por medio de camiones cisterna, 732 de chorro público, entre los datos más altos.

En Ipala, el año pasado fueron censados 5 mil 729 hogares, de los cuales en 111 respondieron que aún se abastecen de manantiales de agua, 108 de tubería fuera de la casa, y una menor cantidad dijo que lo hacía de algún río o lago cercano.

En cuanto al empleo, en Mixco más de la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA) –que según el Censo es de 219 mil 651– trabaja fuera del municipio. En Ipala la mayoría de la PEA –de 7 mil 686– labora en esa jurisdicción.

Homicidios en números rojos

Los municipios dirigidos por Bran y Javier han sido históricamente los más violentos del país. Según las estadísticas de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad (CNS), el año pasado en Ipala las muertes violentas se incrementaron, en comparación con 2018. En tanto que en Mixco hubo una leve disminución, pero la tasa en ambos municipios sigue estando por encima del promedio nacional.

En el mapa con el que el CNS ilustra los asesinatos, Ipala y Mixco (al igual que otros municipios) aparecen en rojo. Ambos tienen una tasa superior a los 30 homicidios por cada cien mil habitantes; cuando la tasa nacional registrada hasta el 31 de diciembre de 2018 es de 22 muertes violentas por cada cien mil guatemaltecos.

Un sinsentido

A decir de Luis Mack, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de San Carlos (Usac), la pelea de los alcaldes fue una muestra de populismo, pero también de una lógica perversa para obtener el apoyo de las masas. La estrategia es perversa porque el fin del ‘show’ no representa aportes significativos a los municipios que ambos dirigen –aunque Bran y Javier hayan anunciado que donarán los fondos para obras benéficas– y solo ha servido como herramienta para realizar propaganda.

“Los alcaldes están desprestigiando la función pública, esto que hacen es de un actor, no de un político. Les resta seriedad y credibilidad. La ciudadanía debe estar atenta para no dejarse engañar con este tipo de actos para llamar la atención”, sostuvo Mack.

De los mejores pagados

Neto Bran y Esduin Javier se encuentran entre los alcaldes mejor pagados del país. De acuerdo con los registros de Información Pública, Javier se incrementó el sueldo base de Q15 mil a Q25 mil hace un año y subió el pago de las dietas para él y su concejo de Q1,500, a Q2 mil 200 por sesión; el jefe edil de Ipala, además, tiene gastos de representación por Q15 mil. En tanto que Bran cuenta con un salario de Q12 mil 15, más las dietas de Q3 mil por cada sesión para él y los integrantes de su corporación municipal.