Sábado 14 DE Diciembre DE 2019
Nación

“Una institución sin norte y sin controles nos dejaron los mafiosos de los medicamentos”

El presidente de la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) Carlos Contreras se refiere a los cambios en las compras de medicamentos.

Fecha de publicación: 26-11-19
Carlos Contreras, presidente de la Junta Directiva del IGSS
Por: Redacción elPeriódico

¿Cuáles han sido los avances más importantes durante su gestión en el IGSS?

– Los logros han sido de todo el equipo dirigencial. El primero es haber recuperado el control sobre las adquisiciones. Este logro permitió un segundo, el control sobre el gasto y tener las economías suficientes que le permiten prepararse para mejorar la calidad de sus servicios y soñar con el incremento de la cobertura.

¿Con adquisiciones se refiere a todo?

– Hay servicios contratados, insumos médico-quirúrgicos, pero, especialmente los medicamentos. El otro tema es fortalecimiento de la institucionalidad de la seguridad social y se adoptó un plan estratégico integral, una política de prevención. Terminamos los dos hospitales que estaban pendientes de entregarse, el de Puerto Barrios y el de Quetzaltenango. Ampliamos la oferta de vacunas. Fortalecimos y mejoramos la calidad de los servicios en los Centros de Atención para Jubilados (Camips) de Pamplona, Zunil y Barranquilla.

Creamos tres unidades clave para garantizar que la adquisición de medicamentos pueda ser institucionalizada sin que necesitemos a Unops: La Dirección Terapéutica Central, que garantiza la vigilancia en la calidad de los medicamentos; la Dirección Técnica de Logística, que garantiza la adecuada distribución y el manejo técnico de las bodegas y el aprovisionamiento de medicamentos y la Unidad de Inteligencia de Mercados de Medicamentos y la Unidad de Calidad.

¿Por qué llaman a Unops para que realice adquisiciones de medicamentos?

– Cuando tomamos posesión de la presidencia del IGSS y la nueva Junta Directiva se completó a finales de 2015, nos encontrábamos con un problema de desabastecimiento, provocado primero por un caos en las adquisiciones porque las Juntas de Licitación no funcionaban por temor. Después porque se cambió la ley de contrataciones dos veces y los reglamentos. La segunda razón es porque las bases de licitación de medicamentos, especialmente el listado básico de medicamentos estaban diseñados y adaptados para beneficiar en muchos casos a algunos proveedores.

La Junta Directiva decidió llamar a Unops para garantizar estabilidad y seguridad en los abastecimientos, transparencia en las adquisiciones y combate a las prácticas de corrupción en las compras de medicamentos y construir una nueva institucionalidad y nuevas bases de compras que garantizarán una lucha frontal contra aquellos que habían manejado la institución.

¿Cuáles son los resultados del programa AMEDIGSS con cooperación de Unops?

– Primero obtuvimos un diagnóstico muy contundente, que evidenciaba la debilidad, falta de procesos, de sistemas, de formas de adquisición y la enorme debilidad que impedía orientar la compra. Existía una enorme dispersión en las adquisiciones por una descentralización salvaje, que impedía que las autoridades centrales pudieran controlar las compras. Esa dispersión permitía que los proveedores vendieran los medicamentos que quisieran, al precio que les diera la gana. Había diferencias de precios de los mismos medicamentos ofrecidos por los mismos proveedores hasta de 4 mil 500 por ciento.

Se ordenó la consolidación de las compras, las unidades pueden pedir, pero esos departamentos que creamos recogen las demandas y las analizan. No es que compremos mala calidad sino que por la consolidación de la economía escala bajan los precios.

¿Ya no hay desabastecimiento?

– Eso fue primero lo que cambió. Le solicitamos a Unops que comprara por nosotros. Eso permitió que se hicieran compras transparentes y abrió el mercado. Con los sistemas anteriores teníamos no más de 12 oferentes, muchos de ellos pertenecían a un mismo grupo de comerciantes. Con la primera licitación se llegó a 32 oferentes, en la tercera a 62.

¿Cómo se mide esta rebaja de los precios que se han obtenido en las contrataciones de Unops?

– Primero tenemos un antes y un después de los precios. Las unidades piden un medicamento, al pedirlo se presupuesta con el precio de la anterior compra. Ellos presentaron sus formularios de petición de compras a precios determinados, se sometió a concursos de licitación y ahí se puede determinar a qué precios se compraron después con Unops.

Hicimos una sensibilización, establecimos los precios más altos a los que había comprado el IGSS, los medios y los bajos. Encontramos más baratos los precios más altos y los medios, y un 95 por ciento más barato los productos de los más bajos.

En 2017 presupuestamos Q2.7 millardos y nos gastamos Q2.3 millardos, hay un ahorro de Q372 millones; en 2018 presupuestamos Q2.5 millardos y nos gastamos Q1.848 millardos, allí hay un ahorro de Q558 millones. Para 2019 presupuestamos Q2.229 millardos y llevamos gastamos Q824 millones.

Los ahorros no se miden nada más en lo que compramos a menos precio, sino también cuánto significó esos dineros en los bancos.

Hay cuestionamientos sobre la calidad de los medicamentos. ¿Cómo garantiza el IGSS que las medicinas sean de la mejor calidad?

– No podemos comprar un medicamento que no se puede comercializar en Guatemala, que no tenga una licencia sanitaria, en último caso el responsable de la calidad es el Ministerio de Salud Pública. En las licitaciones tenemos que adquirir el medicamento que tenga todas las características que planteamos, y es la ley la que dice que tenemos que comprar el más barato.

Con Unops se hacen precalificaciones, eso implica que el laboratorio tiene certificados de buenas prácticas y acreditaciones internacionales. El IGSS toma muestras de distintos lotes de medicamentos, que se envían a laboratorios independientes en Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Hemos muestreado el 80 o 90 por ciento de los medicamentos. No hemos tenido medicamentos falsos.

Si la gente dice me está cayendo mal, por eso existe la Dirección Terapéutica Central, que rige los comités terapéuticos locales. Aquí le voy a decir algo fuerte, el responsable en última instancia de la calidad del medicamento que le damos al paciente, si le cae bien o mal, es el médico porque él es quien tiene que preguntarle cómo le está cayendo.

Pero no se hace…

– Le estoy hablando de una institución sin norte, sin autoridad y liderazgo, sin controles, eso fue lo que nos dejaron los mafiosos de los medicamentos. Ahora tenemos una dirección de la clínica central, tenemos cursos, capacitaciones, damos seguimiento, el médico tiene que cumplir con su trabajo. Para el paciente que le está cayendo mal el medicamento hay alternativas terapéuticas.

Sacamos algunos medicamentos que pensamos que no eran convenientes y metimos otros, pero no lo hicimos arbitrariamente. Contratamos a Unops que hizo un concurso internacional con instituciones especializadas de medicamentos, y el nuevo listado lo hizo la Universidad Javeriana de Colombia, con una revisión de la Universidad de la Plata, pagada por la Organización Panamericana de la Salud, y la Facultad de Farmacia de la Universidad de San Carlos de Guatemala hizo la revisión.

El listado también se hizo en consulta de los especialistas, pero no está escrito en piedra. No tenemos compromiso con nadie, si un medicamento no está funcionando bien, lo podemos cambiar.

Allí es donde el médico tiene que cumplir su función. Hay otro problema, el médico argumenta que no tiene suficiente tiempo para entrar a un diálogo con su paciente. Con los ahorros de las compras pudimos pagar mejores salarios y estamos contratando más médicos y especialistas.

Llevamos dos años en esto, o sea, ¿vamos a transformar décadas donde el Instituto no se administró de esta manera? Por supuesto que nos señalan que todo está mal, porque estamos desbancando a quienes manejaban al IGSS a su sabor y antojo.

Se escuchan quejas de pacientes que la medicina que les dan ahora no funciona igual que la anterior, ¿cómo pueden ser atendidas sus demandas?

– La primera línea de atención es el médico tratante. El segundo, tenemos un teléfono al que se puede llamar y tenemos una forma de reporte. La Unidad de Calidad tiene la responsabilidad de recoger todas las quejas en las unidades. Si a un paciente le cae mal su medicamento puede llegar a estas unidades. Preparamos una modificación del estado básico de medicamentos para incluir algunos que pacientes y médicos han pedido.

¿El IGSS dejará permanentemente que Unops compre las medicinas?

– Unops va saliendo. Adoptamos institucionalidades y una guía metodológica para las adquisiciones que se llama el macromodelo de gestión en adquisiciones. Hemos ido preparando la institución para que pueda a partir del año entrante hacer sus compras como corresponde.

Este año tenemos un sistema de compras con tres modalidades para garantizar estabilidad en las adquisiciones de aquí a los próximos tres años. Tenemos un gran último concurso que se ha hecho a través de Unops para comprar 266 medicamentos de los 700 que compramos en un contrato de largo plazo, tres años. Después estamos prorrogando los contratos que ya teníamos con Unops para los años posteriores, allí tenemos 180 medicamentos. Estamos comprando a través del contrato abierto que ya hizo el Ministerio de Salud que nos da 130 medicamentos, y estamos muy avanzados en nuestro contrato abierto que nosotros mismos vamos a hacer de 128 medicamentos. Estaría por publicarse este año, de manera que en los primeros tres meses de 2020 va a estar ese contrato abierto.

Esto es lo que tiene verdaderamente preocupados y molestos a los que siempre han manejado los medicamentos en Guatemala, que quisieran en la coyuntura de un nuevo gobierno recuperar el control sobre el IGSS.

¿En qué ha mejorado el IGSS y cuáles aún debe de mejorar?

– Ha mejorado de manera técnica y transparente. No nos pueden señalar de que en las instancias dirigenciales de IGSS hayan personas haciendo corrupción, arreglado con algunos proveedores y haciendo las cosas mal.

Hemos mejorado el manejo del gasto, en incluir mecanismos para garantizar la calidad, han mejorado los salarios de nuestros trabajadores para ser más competitivos.

Nos hace falta infraestructura, no tenemos los suficientes hospitales para atender a todos nuestros derechohabientes. Necesitamos fortalecer nuestro capital humano, más especialistas médicos, más expertos en temas de pensiones, tenemos que mejorar en los tiempos en los que resolvemos y entregamos las pensiones, mejorar la calidad de la atención y el trato.

¿Cuál es el verdadero estado de la instalaciones del IGSS?

– Las instalaciones del IGSS estaban en un estado de mucho abandono. La Junta Directiva lo primero que ordenó fue un plan de mantenimiento de corto plazo general. Luego adoptamos un plan maestro de infraestructura para construir más o menos 12 hospitales.

¿Cuáles son los retos y desafíos para el futuro del IGSS?

– Preservar la autonomía y la institucionalidad del IGSS. Necesitamos una nueva legislación que nos permita comprar con flexibilidad y con transparencia, contratar la obra de infraestructura que necesitamos para los hospitales, dar garantías en contra de quienes quieren posicionarse de manera ilícita, o bien de quien no traslada las cuotas que le percibe a los trabajadores.

“Quienes controlaban todo eran quienes manejaban las bases de licitación, quienes manejaban el listado básico de medicamentos, por eso cambiamos el listado”.

“Conside-ramos que había cuatro comerciantes principales y 12 oferentes eran propiedad de los mismos cuatro”.

“Otro desafío es cumplir la misión de cubrir a más población.

“Necesitamos legislaciones penales que protejan la seguridad social”.