Domingo 8 DE Diciembre DE 2019
Nación

La Cruz del Sur fue su guía cuando fue abandonado en alta mar

Durante 33 horas Julio Cordón estuvo flotando a varios kilómetros de la costa de Puerto Barrios y llegó a tierra por sus conocimientos. 

Fecha de publicación: 21-09-19
Julio Cordón es un buzo que fue abandonado en alta mar del Caribe guatemalteco donde pasó 33 horas hasta que logró llegar a la costa por sus propios medios.
Por: Óscar F. Herrera oherrera@elperiodico.com.gt

Las 33 horas que Julio Cordón pasó flotando a varios kilómetros de la costa de Puerto Barrios, Izabal, y la experiencia vivida, alientan la necesidad que en el país exista una guardia costera profesional y equipada con unidades de emergencia acuáticas y aéreas como un helicóptero-ambulancia. 

Cordón es un buzo con experiencia en inmersiones cortas, que el 6 de junio a eso de las 14:00 horas se sumergió para recolectar caracoles durante poco más de media hora, pero al salir a la superficie vivió el terror de ser abandonado ya que la lancha que lo llevó ya se había marchado. 

Aunque el buzo logró ver el bote a determinada distancia, no logró que los tripulantes lo escucharan. Al principio trató de anclarse al lugar donde lo dejaron, sin embargo, las corrientes marinas lo empezaron a mover. 

Su mente fue invadida por los recuerdos de su familia, su esposa y su hijo de año y medio que lo inspiraron a luchar por llegar a tierra. Pero su primera noche flotando a la deriva fue acompañada de una fuerte tormenta que le pasó por encima, según narra. 

Aunque la mente se le bloqueaba y las fuerzas lo abandonaban, su lucidez y experiencia en alta mar, lo orientaron hacia el Sur, “Puerto Barrios me quedaba al Sur, entonces yo nadaba con todas mis fuerzas hacia la Cruz del Sur”. la constelación que ha guiado a los navegantes a través de la historia. 

Su acompañante 

Esa fue su tarea durante su primera noche y durante el día flotando en alta mar. Cordón tuvo una visita inesperada que le dio el chance de platicar con alguien en medio del Caribe guatemalteco: un pato. 

El ave, que por curiosidad se posó cerca del buzo, le recordó la ineficiencia del ser humano para desplazarse en el agua, ya que la membrana de sus patas, las convierte en remos que sin esfuerzo le seguían el ritmo. 

“Yo nadaba con todas mis fuerzas y el pato sin mayor esfuerzo llevaba mi ritmo. Le decía patito si yo tuviera tus alas, te las envidio”, era parte de las conversaciones que en soledad entablaba con aquella ave. 

Esa tarde, divisó la costa y se dijo a sí mismo que no quería pasar una noche más en el mar. No había tomado agua ni comida y sus últimas fuerzas las empleó para llegar la noche del 7 de junio a tierra, no sin antes librar la barrera de las olas y la costa, lo que le tomó bastante tiempo en superar.

Cordón resalta la necesidad de que en el país exista una Guardia Costera equipada y con planes de respuesta para atender naufragios o casos de abandono en alta mar como el suyo. 

Grupos de guatemaltecos preocupados por estos incidentes y la necesidad de contar con una Unidad de Respuesta, han iniciado esfuerzos para lograr ese objetivo, por lo que hacen un llamado a toda persona que quiera apoyar que se comunique al teléfono 4711-4867.