Martes 15 DE Octubre DE 2019
Nación

Cinco helicópteros de combate Bell son devueltos a Guatemala por EE. UU.

Donados y llevados en septiembre de 2018 para reparaciones y mantenimiento, están destinados a la lucha contra el narcotráfico y crimen organizado.

 

Fecha de publicación: 17-09-19
Por: Tulio Juárez

 

Los cinco helicópteros clase Bell UH donados por Estados Unidos en el 2013 para combatir al narcotráfico y crimen organizado, han sido regresados este día a Guatemala luego de más de un año en servicios de mantenimiento. Los entregaron a autoridades de Gobernación y la Policía Nacional Civil (PNC).

Vinieron en un enorme avión ruso de carga Antonov An 124 –al igual que cuando el 6 de septiembre de 2018 se los llevaron–,que aterrizó en una de las pistas de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG), zona 13 capitalina, donde opera el aeropuerto La Aurora.

En esa ocasión fuentes oficiales calcularon que las aeronaves artilladas probablemente estarían de vuelta entre marzo y mayo de 2019. Ahora se encuentran por completo listas para entrar en operaciones estratégicas en cualquier parte del territorio nacional.

A recibirlas acudieron el ministro Enrique Antonio Degenhart Asturias, los viceministros Luis Enrique Arévalo Girón (Seguridad) y José Alfredo Olazábal Mendizábal (Antinarcóticos); el director policial Carlos Roberto Tohom Escobar, y Feremka Taibedd Godínez Alfaro, subdirectora antidrogas.

El grupo de funcionarios efectuó un recorrido dentro del Antonov An 124, donde observó los cinco helicópteros por completo preparados en EE. UU. para intervenir en operativos contra el narcotráfico y organizaciones criminales transnacionales, indicó el Ejecutivo.

En aquel entonces circularon versiones de que Washington había pedido la devolución de los aparatos de combate, debido a que Jeeps artillados J-8 también obsequiados habían sido utilizados el 31 de agosto por el gobierno para hostigar las sedes de la CICIG y la embajada norteamericana.

Sin embargo, el ministerio se apresuró a asegurar que los Bell UH 1 y 2 eran llevados a la Unión Americana con propósitos de reparación y mantenimiento, porque ya habían completado las horas máximas de vuelo estipuladas por la Oficina de Aviación Internacional de Narcóticos y Aplicación de la Ley.