Sábado 28 DE Marzo DE 2020
Nación

Acuerdo de Tercer país seguro con Guatemala es poco sostenible

El exembajador de Estados Unidos, Stephen McFarlan señaló en su cuenta de Twitter que las presiones de Trump cruzan la línea entre la diplomacia y el hostigamiento

Fecha de publicación: 25-07-19
Por: Óscar F. Herrera oherrera@elperiodico.com.gt

El exembajador de los Estados Unidos en Guatemala (2008-2011), Stephen McFarland, publicó en su cuenta personal de Twitter su postura respecto de las presiones que el gobierno de Donald Trump ejerce sobre el país para lograr la firma de un acuerdo de “tercer país seguro”, acción que calificó de “errónea y contraproducente”. 

En trece tuits McFarlan plantea que ante las amenazas del mandatario estadounidense el gobierno saliente y el gobierno que pueda ser electo tiene muy poco margen de maniobra y que se está dejando de lado el análisis sobre si el acuerdo es sostenible o que pueda ser cumplido por Guatemala.

“Cuando fui embajador de los Estados Unidos en Guatemala, sabíamos que los acuerdos bilaterales necesitaban la aprobación del Congreso de Guatemala. La decisión del Tribunal Constitucional (CC) esta semana de que el presidente Morales debe lograr que el Congreso apruebe un acuerdo de refugiados, no es una sorpresa”, apuntó. 

No descartó que el Congreso saliente de Guatemala apruebe el acuerdo en mención, ya que el gobierno cuenta con el apoyo del sector privado, y la decisión se podría tomar pese al rechazo popular.

 McFarland dijo que las amenazas públicas de Trump y su forma abordar el tema cruzan la línea de la diplomacia y se convierte en un hostigamiento. 

Lo cual deja de lado la discusión de si el país cumple o no con los criterios necesarios para convertirse en un “tercer país seguro” y la forma en que realizaría la tarea que le toca asumir al firmar el cuestionado acuerdo. 

De acuerdo con el exembajador, Trump confía en los resultados que consiguió al presionar al gobierno mexicano respecto de frenar el flujo de migrantes, sin embargo,  recalca que “los guatemaltecos también tienen orgullo nacional; también tienen un resentimiento persistente sobre la intervención previa de los EE.UU., incluso mientras admiran el estilo de vida estadounidense”. 

La debilidad institucional de Guatemala en comparación con la mexicana, advierte menos capacidad para movilizar y convencer a los ciudadanos de firmar el acuerdo, el cual podría inyectar más incertidumbre, nacionalismo y anti-estadounidenses, subrayó. 

Acuerdo con pocas probabilidades 

A criterio de McFarland, ninguno de los dos candidatos que competirán en la segunda vuelta electoral simpatiza con el acuerdo, por lo que estaría destinado a no cumplir con los objetivos que busca Estados Unidos. 

Las represalias al no aprobar el acuerdo como las sanciones a los viajes y al comercio, podrían incrementar la migración irregular, concluye el exembajador.