Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Nación

Familia devastada

Sin consuelo se encuentran Alba y sus hijos, con quienes quedó desamparada luego de la muerte de su esposo, el migrante Carlos Manuel López, de 43 años, quien falleció el sábado arrollado por el tren conocido como la Bestia en Tuxtla, Gutiérrez, México.

 

Fecha de publicación: 16-05-19
Alba y tres de sus hijos lamentan la muerte del migrante Carlos López en la humilde casa en la que viven en Chichimecas, Villa Canales.
Por: JOSÉ CORADO / ELPERIÓDICO

Agobiado por los severos problemas económicos que afrontaba, Carlos emprendió el camino del migrante para hacer realidad el sueño americano y buscar un mejor futuro para su familia; sin embargo, por causas que se desconocen fue embestido por el temible tren y dramáticamente perdió la vida.

Carlos vivió por muchos años en la alejada y olvidada aldea de Chichimecas, en Villa Canales, donde sus parientes afrontan un enorme calvario luego de su trágica muerte.

Sus familiares lloran su partida en una pequeña casa construida de láminas y madera, a la cual se puede acceder únicamente por un empinado camino, que proyecta a sus alrededores la extrema pobreza en la que viven los pobladores.

Con enormes problemas para contener el llanto, Alba recuerda que no quería que su esposo se fuera ilegalmente hacia EE. UU.: “Él sabía que en las buenas y en las malas siempre estuvimos juntos. Yo le decía que aunque comiéramos tamal con sal, pero que estuviéramos juntos”, se lamenta.

La desesperada mujer no sabe qué hacer, ya que aparte de la pérdida de su esposo, ahora tendrá que lidiar con las deudas que obligaron a Carlos a emprender el camino del migrante. “Ya lo que ganamos aquí no es suficiente. Por eso fue que él tomó la decisión de irse…, por ganarse unos centavos más”.

Los familiares de Carlos se aferran a las fotografías que les quedaron de recuerdo, sin encontrar una explicación a lo sucedido. “Gracias a mi papá estoy a punto de cumplir una meta en mi vida, ya que me voy a graduar pronto de Perito en Administración de Empresas, aunque él no va a estar, pero lo que soy se lo debo a él”, comentó su hija, Karen de 16 años de edad.

Los parientes de Carlos lamentaron que haya tenido que emprender el peligroso camino del migrante debido a la falta de oportunidades en Guatemala. “Aquí no alcanza el dinero. Él quería darle un mejor futuro a sus hijos y por eso decidió partir”, recuerda Alba.

Aunque existen muchas versiones acerca de su trágica muerte, las autoridades dieron a conocer que Carlos cayó del tren cuando intentaba llegar a la frontera entre México y EE. UU. junto al guatemalteco Luis Escobar, de 20 años, y la hondureña Silvia Murillo, de 26, quienes se salvaron de morir, pero sufrieron mutilaciones en sus extremidades inferiores.

EN su pueblo

Alba espera que los restos de su malogrado esposo sean repatriados lo más pronto posible por las autoridades, para luego darle cristiana sepultura en el departamento de San Marcos, de donde era originario.

“Quiero sepultarlo allá (en San Marcos) porque de ese lugar éramos los dos. Quiero que quede cerca de su familia y por eso espero que lo traigan pronto, ya que me quiero despedir de él”, declaró la mujer en medio del incontenible llanto.