Domingo 20 DE Enero DE 2019
Nación

El día que Consuelo Porras dejó el papel de vigilante

Fecha de publicación: 06-01-19
Por: Jose Rubén Zamora
Más noticias que te pueden interesar

El investigador de la CICIG retenido en el Aeropuerto dividió en dos a las autoridades del Estado. Por un lado, las instituciones controladas por el general retirado Ricardo Bustamante, fundamentalmente el Consejo de Seguridad Nacional, que controló como Secretario Técnico los cuatro años del gobierno de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti y que durante el gobierno de Jimmy Morales ha saturado de sus testaferros, encabezados por su sobrino Mario Duarte, entidad que ha logrado sustituir al Gabinete de ministros del gobierno. Ricardo Bustamante ha tenido como su asesor principal a Antonio Arenales, quien ha sido el abogado y negociador del Ejército desde finales de la década de los ochenta y el estratega de Ríos Montt, de Ortega Menaldo y del narcopresidente Alfonso Portillo; consejero de Otto Pérez y Baldetti y el verdadero y genuino canciller sombra de Jimmy Morales, específicamente contra la CICIG. El general retirado Ricardo Bustamante, también es el Presidente Ejecutivo de la Cofradía, a cargo de las aduanas de puertos y aeropuertos y fronteras, que solo en estos dos rubros significan ingresos en términos de defraudación tributaria derivada del contrabando y en ingresos producto del trasiego, apoyo logístico y corredores protegidos del polvo blanco que no es harina por Q30 millardos. En el otro, la fiscal general y jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras, quien hasta el sábado había logrado evitar involucrarse en la pugna entre el gobierno y la CICIG, sin embargo, el gobierno de Jimmy Morales la encerró en un callejón sin salida y puso en riesgo su reputación y en sus manos la delicada y frágil legalidad y el Estado de derecho del país.

 

Desde los altoparlantes, la marimba sonaba en la salida del Aeropuerto Internacional La Aurora, los viajeros salían después de pasar el último control para entrar a Guatemala. Todos entraron con maleta en mano, excepto uno. Era un colombiano que provenía de San José de Costa Rica, su nombre es Yilen Osorio, funcionario de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), y su nombre aparecía en la lista negra de persona que no podía ser aceptada en el país.

“¿Qué si esto es un golpe de Estado” –preguntó el diputado Enrique Álvarez al ser entrevistado– “creo que todavía no podemos hablar de eso” –“¡No al Moralazo!” gritaban afuera los manifestantes en rechazo a lo que llamaron golpe de Estado. La marimba, con su música de fondo, no dejaba de sonar.

La retención del funcionario Osorio –miembro del equipo de la CICIG que realizó las investigaciones por financiamiento ilícito contra el Presidente– pareciera una crisis que surgió de un momento a otro, sin embargo, es el resultado de una estrategia formulada desde hace meses por el gobierno de Jimmy Morales, aunque no necesariamente por el mismo Presidente.

El artífice de la estrategia, que empezó el 27 de agosto de 2017, cuando el mandatario declaró “non grato” al comisionado Iván Velásquez, es el general retirado Ricardo Bustamante, exasesor y Secretario Técnico del Consejo de Seguridad de Otto Pérez, miembro de la estructura de defraudación y contrabando aduanero denominada “Red Moreno”, y uno de los cuatro miembros de la llamada “Juntita Militar” que rodea al actual mandatario. Por cierto, es el sospechoso de un atentado criminal contra el empresario Juan José Gutiérrez, entre los años 1992 y 1995.

Bustamante es el mentor de Jimmy Morales a raíz del doctorado dirigido por el general retirado, el cual cursó el presidente Morales. También es claro, continúa, la influencia que tiene Bustamante sobre distintas instituciones del Estado, especialmente aquellas enfocadas en generar inteligencia para el gobierno.

 

El general retirado Ricardo Bustamante conserva una cuota de poder desde antes del gobierno del PP.

Es identificado como el creador del libreto que Jimmy Morales ha interpretado al pie de la letra, como si fuera uno más de sus personajes de comedia. Este libreto ha incluido qué hacer y a quién nombrar. Por ejemplo, Mario Duarte, su sobrino político, fue juramentado al frente de la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado. La Dirección General de Inteligencia Civil (Digici), Cancillería a través del viceministro Jairo Estrada quien formó parte de la Digici y más recientemente la seguridad de la Corte Suprema de Justicia, son gentes infiltradas por Bustamante para alcanzar sus objetivos. También colocó al narcoprocurador General de la Nación, Jorge Luis Donado.

Las influencias directas de Bustamante sobre la Fiscal General no existen pero la tiene infiltrada y mediatizada a través de gente clave que ha logrado hacer parte de su círculo de confianza. Las acciones o inacciones de la señora Fiscal General nos permitirán sacar conclusiones sobre el éxito del general retirado Ricardo Bustamante. Después de ocho meses en el puesto, a pesar de su fama de apego a la majestad de la Ley, la señora fiscal Porras se ha caracterizado por declaraciones ambiguas, de lenguaje rebuscado, que la llevan a dar declaraciones que no la comprometen a nada: “Estoy vigilante” declaró el día que Morales anunció que no prorrogaría el mandato de la CICIG. La posición cómoda se terminó el fin de semana.

SALIR DE LA VIGILANCIA

A las 16:30 horas del sábado 5 de enero, el funcionario de la CICIG bajó del avión; a las 18:30 horas sus colegas compartían fotografías de él rodeado por más de diez agentes y antinarcóticos, como a un criminal de alta peligrosidad; a las 19:00 horas las autoridades del Aeropuerto no daban respuesta de qué ocurría adentro; a las 20:00 horas llegó el primer grupo de la Policía Nacional Civil (PNC); a las 22:00 horas agentes del MP ingresaron al Aeropuerto; a las 23:00 horas más PNC, luego con equipo antimotines, rodearon la puerta de ingreso.

 

El nombramiento de Mario Duarte al frente de la Secretaría de Inteligencia Estratégica fue posible por la intercesión de su tío político, Ricardo Bustamante.

Cada movimiento de los uniformados provocaba tensión en el lugar. Siempre se movieron en escuadrones, como una cuadrilla disciplinada que va a la guerra. Los PNC seguían el plan de Bustamante: desobedecer la orden de la CC que permitía el ingreso de Osorio, para luego denunciar el acuerdo que da vida a la CICIG y sacarla del país. Los fiscales y su seguridad obedecen a Porras, quien quizás ese día fue la única que no tenía un libreto claro.

El fin de semana pudo ser el momento oportuno para que Porras mostrara la verdadera libertad con que, asegura, actúa. Pero algo ocurría siempre, quizás a nivel institucional, o quizás dentro de ella misma. A cada acción, a cada paso firme de sus fiscales para iniciar las capturas que ella decía haber ordenado, algo cambiaba a último minuto.

La Fiscal, o actúa con consistencia con su reputación de toda una vida, o va a ser condenada por la historia. El tiempo se le está acabando, no solo el cronológico sino el político. Entre más tarda en actuar, habrá más incertidumbre y más ingobernabilidad, las cosas se pueden tensar al punto de llegar a la violencia.

El MP emitió dos comunicados, en ambos se leía que los fiscales debían realizar las capturas necesarias para hacer cumplir la orden de la CC. En dos ocasiones, una vez el sábado y otra el domingo, los fiscales ingresaron al Aeropuerto para hacer las detenciones. Las primeras dos capturas se dieron a las 18:00 horas, dos miembros de Migración fueron detenidos por no permitir el ingreso del funcionario de CICIG. Sin embargo la PNC se negaba a trasladarlos a Torre de Tribunales. La tensión y la falta de definición ha sido la constante. Mientras tanto, la señora Fiscal tiene en sus manos su reputación y el futuro del país.

Etiquetas: