Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Nación

El aprendiz de chef Luis Enrique, un ejemplo de superación

La limitación visual y auditiva del joven estudiante no le impidió aprender a cocinar.

Fecha de publicación: 12-09-18
Luis Enrique en el Hospital de Ojos y Oídos Dr. Rodolfo Robles Valverde. Por: luisa paredes / el Periódico
Más noticias que te pueden interesar

Los postres son la especialidad de Luis Enrique Rosales, pero puede preparar una amplia variedad de platillos. Ha entrenado el último año para ser capaz de trabajar como cocinero a pesar de tener una condición de sordo ceguera.

El joven, de 24 años, es uno de los primeros estudiantes de la Academia Técnica Talentos Sin Límites Ruth Nicole de Powell del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, que capacita a personas con discapacidad visual y auditiva, para que puedan integrarse laboralmente a la sociedad.

La academia, que funciona desde mayo de 2017 para atender a estudiantes que finalizan los programas de rehabilitación del Benemérito Comité, cuenta con el aval del Ministerio de Educación y certificará a finales de este año a nueve estudiantes.

Claudia Gómez, directora de rehabilitación, explicó que los estudiantes reciben un entrenamiento sobre el uso de herramientas básicas y como preparar platillos, tanto salados como dulces. Ahora, Rosales y sus demás compañeros se encargan de preparar la comida que se sirve en el Hospital de Ojos y Oídos Dr. Rodolfo Robles Valverde.

Cambio de vida

Luis Enrique siempre cocinó desde pequeño, porque no quería esperar a que sus padres hicieran todo por él. Pero esto cambió cuando tenía 12 años y los médicos le detectaron un tumor en el cerebro, por lo que fue sometido a un procedimiento quirúrgico que terminó por afectar su capacidad auditiva y visual.

Rosales relató que luego de su operación pasó siete años encerrado en su casa, hasta que su madre decidió inscribirlo en los programas de rehabilitación del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala.

Al principio no tuvo interés por las capacitaciones que recibía, pero eventualmente la cocina se convirtió en su lugar preferido para estar y ahora planea trabajar como cocinero para poder apoyar económicamente a su familia.

“Aprendí algo que muchos creen que personas como yo no pueden hacer. Ahora puedo enseñar que sí podemos, al mundo entero”.

Luis Enrique Rosales.

Etiquetas: