Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Nación

Asoma la vida en la zona cero

Este jueves se termina el plazo de veinte días para que los pobladores de San Miguel Los lotes busquen con maquinaria pesada a sus desaparecidos. La autorización la dio Guillermo Rodríguez De León, gobernador de Escuintla y presidente de la Coordinadora Departamental para la Reducción de Desastres (Codred) y las máquinas las prestó una fábrica de embutidos local.

Fecha de publicación: 11-09-18
Por: Lucía Escobar elPeriódico
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Desde hace varias semanas hay paso controlado por la Ruta Nacional 14. El paisaje de esta carretera, que quedó deshabilitada el pasado 3 de junio por la erupción del volcán de Fuego, es desolador. Sorprende el contraste de la tierra golpeada por la ceniza con la necedad de la vida surgiendo en explosivos verdes en cada rincón y en las montañas alrededor. Muerte y vida peleando territorio. Enormes grúas moviendo piedras, camiones pasando, curiosos tomando fotos y, al fondo, el volcán a veces tranquilo, otras activo.

Le llaman la “zona cero” al área más afectada por la ceniza y flujo piroclástico que bajó del volcán de Fuego y que prácticamente desapareció la aldea San Miguel Los Lotes junto con muchos de sus habitantes. Tres meses después de la tragedia, los números de las víctimas mortales y los damnificados son inciertas. No coinciden las dadas por CONRED con las que manejan los sobrevivientes y voluntarios.

Antes de entrar a la zona cero, voluntarios de la organización Antigua al Rescate, que ha apoyado desde el primer día las víctimas, me proporcionan guantes y máscara. El calor, el polvo y la ceniza que levantan las máquinas que trabajan en el área se meten por todo el cuerpo.

Lo que un día fue una colonia con más de cien casas hoy es un camino negro y desolado con montañas de ripio. Frente a cada montaña, una familia, un sobreviviente, una historia inconclusa, un llanto en el pecho queriendo salir.

Entramos por una vereda que abrió la maquinaria. Me acompaña Inés López Hernández. “Aquí por este mismo camino entró la comadrona buscando a mi mamá para que yo naciera en 1969. Éramos 9 hermanos, teníamos 6, 7 años cuando vimos la erupción del 76. Veíamos las nubes llenas de fuego. Aquí vivía mi mamá Silveria Hernández, de 75 años”, relata la sobreviviente.

 

Estos días, la maquinaria pasó tres veces por los alrededores de lo que un día fue la casa de Inés buscando el cadáver de la madre. “Aquí nos casamos a los 18 años, de aquí salimos a buscar la vida afuera para ganarnos la vida para nuestros hijos. Mi mamá salió huyendo… ya no la encontramos, dicen que se fue por donde pasaba un camino y eso es lo que quiero yo ver”, cuenta Inés.

 

Persistencia

Otro de los casos más duros, es el de Eufemia García Ixpatá, quién no ha faltado un solo día desde que sucedió la tragedia. Ella perdió a 50 familiares. Lleva enterrados 38 y aún le faltan 12 cuerpos por encontrar.

 

Los sobrevivientes llegan cada día esperando que les presenten un rato las excavadoras. Abraham García es de los primeros que se organizaron en la búsqueda. Ha encontrado a cuatro familiares y falta su nieta de cuatro años. Duerme en el albergue de Escuintla y viaja cada día a San Miguel a seguir escarbando en la búsqueda.

Al menos 25 familias llegan diariamente a la zona cero con la intención de encontrar parte de los huesos de sus familiares. Cada vez son menos los voluntarios y las personas apoyando en los rescates. Estos días, la desesperación vuelve a ellos, pues el tiempo para usar las máquinas se acaba y aún hay mucho por desenterrar.

 

Fredy Mora, rescatista de Antigua Al Rescate calcula que faltan unos 300 cuerpos por encontrar. “Se dificulta la búsqueda pues cada tarde y noche baja material en el área (lodo y piedras) y al día siguiente está destruido todo. Durante estos veinte días se han encontrado once cuerpos que ya se llevaron al INACIF para que se verifiquen las identidades y se entierren.

El tiempo se agota y el futuro es incierto para quienes aún buscan a sus familiares. Ellos quisieran pedir más tiempo. Pero la decisión final dependerá de las autoridades y de su compromiso con las víctimas. También hay un ofrecimiento de la Fundación de Antropología Forense de seguir en la búsqueda de los cuerpos.

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