Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Nación

El retrato de la tragedia

La familia Acajabón logró salir adelante con el apoyo de familiares y personas particulares, sin la asistencia del Gobierno.

Fecha de publicación: 31-08-18
La fotografía de la familia Acajabón fue una de las primeras que circuló luego de la tragedia del volcán de Fuego. Por: Ferdy Montepeque elPeriódico
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La fotografía tomada a los integrantes de la familia Acajabón cuando huían de San Miguel Los Lotes por la erupción del volcán de Fuego inundó las redes sociales en instantes, la tarde del pasado 3 de junio. Durante las horas posteriores a la erupción, la información oficial fue prácticamente nula, pero la imagen captada por el fotoperiodista Gabriel Heredia del Diario de Centro América que mostraba a las personas cubiertas de ceniza volcánica, confundidas y desesperadas, daba una idea de la magnitud de la tragedia.

La historia de los Acajabón no es tan diferente a la de otros albergados tras la catástrofe. Lo perdieron casi todo, pero no se han rendido. Los últimos dos meses han salido adelante sin asistencia del Gobierno, solo con el apoyo de familiares y personas particulares, aseguran.

El día de la erupción, la familia fue llevada al albergue habilitado en el salón municipal de Escuintla, para después ser trasladados a un ingenio de azúcar donde solo estuvieron por dos días. Luego alquilaron una casa en San Juan Alotenango, Sacatepéquez, después de que la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) evacuó a seis comunidades debido a la caída de sedimentos desde el volcán, lo cual resultó ser una alerta sobredimensionada por la entidad de protección civil.

 

Actualmente, la familia vive en la Finca La Industria, Escuintla, debido a que el Gobierno no los ha ayudado.

Hogar temporal

Un mes después estuvieron refugiados en el albergue Papa Francisco (Escuintla), pero en poco tiempo volvieron a alquilar otra vivienda en Alotenango en la que permanecieron hasta el pasado 3 de julio cuando fueron trasladados a la Finca La Industria, Escuintla, en donde les fue entregada una casa hecha de madera y láminas de zinc que ahora será su hogar temporal, hasta que el Gobierno les entregue las viviendas permanentes que ha ofrecido.

Las hermanas Keny –de 17 años– y Maricela de diez, recuerdan que el día de la erupción estaban desubicadas y no sabían lo que había pasado. Keny cuenta que cuando el volcán incrementó su actividad, se disponían a almorzar y que decidieron salir de su casa cuando un grupo de vecinas las alertó; después de eso, solo pensaron en correr de la nube de arena que las perseguía. Durante la tragedia, los Acajabón perdieron a 11 familiares, pero solo han encontrado los restos de cuatro de ellos. Otro familiar falleció en el hospital.

 

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