Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Nación

Las señales sin eco del volcán de Fuego

La mañana del 3 de junio de 2018, una espesa nube gris cubrió a las comunidades ubicadas en las faldas del volcán de Fuego. Aldeas enteras quedaron sepultadas bajo lava, rocas y cenizas.

Fecha de publicación: 29-08-18
Los sobrevivientes de la erupción del volcán de Fuego confirmaron la negligencia de parte de las autoridades de Conred. Por: Gerson Ortiz gortiz@elperiodico.com.gt
Más noticias que te pueden interesar

“Como a las 12:30 se oyó un estruendo fuerte, como si alguien destapara una botella gigante de champán. Después de eso empezó a llover ceniza como nunca antes. Todos nos metimos en las casas a esperar que pasara”.

Así describe Glenda Gómez, una mujer de Ceilán, Escuintla, lo vivido el pasado 3 de junio en su comunidad, cuando el volcán de Fuego registró una erupción que dejó 163 muertos, 262 desaparecidos y miles de damnificados. Su comunidad queda a solo 5.5 kilómetros del cráter. “Si la lava no hubiera rodeado la aldea estaríamos todos muertos”, subraya.

Nadie advirtió a los vecinos de Ceilán que desalojaran la zona, de hecho, es la comunidad más cercana al cráter que todavía no ha sido evacuada. El peligro es latente. Sus vidas dependen de una ladera que, según cuenta Glenda, retiene la lava que expulsa diariamente el volcán.

Glenda asegura que días antes de la tragedia, el volcán de Fuego “estuvo retumbando” y se registraron algunos temblores leves. “El 2 (de junio) se calmó, pero el 3 volvieron los retumbos desde temprano, desde las seis de la mañana ya se escuchaban”, recuerda.

Señales sin eco

A la misma hora que Glenda escuchaba los retumbos del volcán, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) emitía el primer Boletín Especial del volcán de Fuego. Según Alejandro Maldonado, extitular de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), este tipo de documentos indican que “la actividad está más elevada de lo normal”, lo que debería activar las alertas.

Desde el 28 de mayo ya se observaban entre cinco y siete explosiones débiles por hora, según los informes del Insivumeh revisados por elPeriódico. En el boletín del 30 de mayo –cuando se reportaban de dos a cinco retumbos débiles y moderados por hora– se pidió a la Conred “estar pendientes de los volcanes Fuego, Santiaguito y Pacaya, debido a la actividad diaria que presentan y prestar atención ante el posible descenso de lahares”.

El boletín especial, enviado a las 6:00 horas del 3 de junio, subrayaba una advertencia: “La segunda erupción del volcán de Fuego, en el año 2018, está iniciando acompañada de explosiones fuertes levantando gruesas columnas de ceniza a 19 mil 685 pies”. En ese documento se pide a la Conred “implementar el Estado de alerta que considere necesario”.

Los siguientes informes se enviaron a las 10:00, 13:40, 13:55, 16:50, 19:15 y 22:00 horas. En ese último se detalla que habían transcurrido 16 horas y media desde el inicio de la erupción. A las 18:45 se reportó el último flujo. Los pobladores de Ceilán seguían refugiados en sus casas. Ninguna autoridad de la Conred se comunicó con ellos.

Seis de la mañana, hora clave

A las 11:00 horas, los administradores del hotel La Reunión tomaron la decisión de evacuar a sus huéspedes. A las 12:55, fueron desalojadas del complejo más de 300 personas. Nadie murió ese día en el lugar, pese a que el volcán de Fuego expulsó lahares sobre las instalaciones y las sepultó parcialmente.

Evelyn González, gerente del hotel, explicó al diario español El País que estuvo pendiente de la información del Insivumeh desde temprano y que fue suficiente con ver que el volcán “echaba humo en fumarolas intermitentes y observamos un movimiento extraño de tierra”.

“Utilicé el sentido común. Aquí no hubo información privilegiada, ni llamadas de alerta exclusivas. Estábamos pendientes desde que a las 6:00 de la mañana llegó el boletín del Insivumeh. Las alertas que envían son públicas y las recibimos cada pocas horas como todo el mundo”, narró la mujer que salvó la vida de cientos de personas.

La aldea dividida

Apolonio Castro es un líder comunitario de La Trinidad, una aldea de Escuintla, cuyos pobladores pasaron la erupción del volcán de Fuego guarecidos en sus viviendas. La comunidad fue desalojada 15 días después de la tragedia. Sus antiguos habitantes están repartidos en cuatro albergues. A ellos tampoco les advirtieron sobre el peligro.

“Sí dio señales el volcán. Desde la mañana empezó a tronar y a sacar humo, pero nosotros dijimos que eso ya había pasado y que no había peligro”, cuenta Apolonio.

Según el líder comunitario, cuando empezó a llover ceniza, todos los pobladores se refugiaron en sus casas. “Ya en la noche nos enteramos que en Los Lotes había muerto gente. Nos salvamos porque la lava se desvió por otras barrancas”, comenta.

Apolonio cuenta que el cielo se empezó a oscurecer desde las 6:00 horas, pero que las nubes se hicieron más densas a las 11:00 de la mañana. Agrega que la Conred le entregó un radio al Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) con el propósito de informar sobre cualquier situación de emergencia relacionada al volcán de Fuego, pero nadie se comunicó con ellos aquel 3 de junio.

Dos semanas después de la erupción, los pobladores de La Trinidad fueron desalojados y se dividieron en cuatro albergues ubicados en Palín, aldea La Modelo, la sede de la Universidad de San Carlos y la Escuela Federal de Escuintla. Hasta ahora desconocen a dónde serán trasladados.

7

Boletines  emitió el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología el día de la tragedia.

163

Personas  fallecidas (dato hasta el 3 de julio de 2018) dejó la erupción del volcán de Fuego.

262

Desaparecidos se registraban un mes después de la tragedia.

elPeriódico continúa presentando trabajos periodísticos del especial Corazones unidos frente a la furia de un volcán. Su afán es brindar un reconocimiento a los miles de guatemaltecos que se unieron a apoyar y se solidarizaron con el dolor de las víctimas de la erupción.

 

Etiquetas: