Martes 12 DE Noviembre DE 2019
Nación

Encuentran en playa de Izabal el esqueleto y restos de un manatí víctima de depredadores

La especie de vacas marinas se encuentra en permanente peligro de extinción, pero pescadores ilegales no cesan en matarlos para luego vender su carne.

Fecha de publicación: 02-08-18
Por: Redacción / elPeriódico

El martes pasado, un manatí fue encontrado muerto por pescadores en la playa de Pío Quinto del área protegida Refugio de Vida Silvestre en Punta de Manabique, Puerto Barrios, Izabal.

El delegado departamental del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), Iván Cabrera, informó que las causas fueron por “cacería” –pesca ilegal–, debido a que se evidencian cortes rectos y toda la carne le fue quitada.

Agregó que ya fueron identificados los pescadores furtivos y que se tienen algunas pistas para saber quiénes lo mataron, por lo cual han sido denunciados ante el Ministerio Público (MP).

“Del cadáver extrajeron el producto que sirve para consumo, los cortes son perfectos, realizados por personas acostumbradas a comercializarlos”, explicó el representante.

Añadió que el malogrado ejemplar de Trichechus –género de mamíferos sirénidos de la familia de los triquéquidos (Trichechidae)– formaba parte de un grupo de 15 que surcan las cercanías y frente a la bahía de Amatique.

Conocidos también como vacas marinas, se les identifica como apacibles herbívoros que pasan la mayor parte del tiempo buscando alimento, pero desde hace años la especie está bajo protección del Estado.

Un pescador consultado –quien pidió el anonimato por su seguridad– dijo que la carne del manatí se comercializa en restaurantes de mariscos de El Estor y Puerto Barrios, porque es un plato muy solicitado por los turistas.

 

Prohibida su caza

La especie de los manatíes está en peligro de extinción. De 1993 a 2008, la población de la especie desde Río Dulce hasta Puerto Barrios era de unos cien ejemplares. De 2010 a 2012 se detectó a 141 adultos y 14 crías.

Los conservacionistas y expertos del Consejo Nacional de Áreas Protegidas esperan que pese a la caza que torna difícil su reproducción, al menos 250 vacas marinas habiten en los puntos monitoreados.

El Conap informó que en julio murieron cazados ilegalmente siete Trichechus para vender su carne como contrabando. Los restos fueron encontrados en la playa Quehueche (Lívingston), Parque Nacional Río Dulce y Las Bocas del Polochic.