Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Nación

Panamá, un ejemplo del funcionamiento de Odebrecht

En diez años, tres presidentes de tres partidos distintos adjudicaron a Odebrecht obras por más de US$8 millardos. Pero algún tiempo y varias adendas después de la licitación, solo las finalizadas terminaron costando US$1.818 millardos más. Con eso, la empresa pagó coimas a políticos de todo el mundo.

Fecha de publicación: 28-07-18
Por: SOL LAURÍA*
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Nadie lo sospechó en 2006, cuando Martín Torrijos anunció la construcción de un proyecto para el agro en Chiriquí, conocido como el Sistema de Riego Remigio Rojas. Ahora, diez años y 18 obras de Odebrecht después, es claro que aquella primera tarea de la empresa brasilera en Panamá fue una muestra de lo que vendría: terminó costando casi US$11 millones más de lo que se licitó. La obra la adjudicó Martín Torrijos con un presupuesto de más de US$54.2 millones. El costo final,  tras dos años y algunas adendas, fue US$65.2 millones.

Torrijos y los dos presidentes que siguieron, Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, son de partidos distintos, pero comparten la disciplina en el método. Los tres aparecen entre los diez presidentes de América Latina que adjudicaron el mayor número de obras a Odebrecht. De 19 adjudicadas a la constructora en Panamá por más de más de US$8 millardos, las concluidas registran sobrecostos que superan los US$1.818 millardos y dos de tres en ejecución, ya vislumbran aumentos por los US$10 millones. Los sobrecostos hasta ahora equivalen a la tercera parte de lo que costó la ampliación del Canal. Es más que el presupuesto anual de varios ministerios, como el de Educación.

Pero vayamos por partes.

El expresidente Martín Torrijos le dio luz verde en tres negocios por US$598 millones a la gigante de Brasil, que mucho tiempo después pariría el caso de corrupción más grande de América Latina, donde la corporación repartió sobornos en 12 países según admitieron sus propietarios y ejecutivos. Pero esas obras terminaron costando más de US$1.4 millardos. Los sobrecostos del periodo Torrijos ascienden a US$883 millones.

El Hub

Tras el Sistema de Riego Remigio Rojas, Torrijos le otorgó sin licitación la construcción y concesión de la autopista que une la capital del país con la ciudad caribe de Colón. Resultaría uno de los mejores negocios para Odebrecht, aún después de que Torrijos dejara el cargo. Primero, por el pago que hace el Estado a la empresa por el “peaje sombra”, un extra de lo que cada usuario le deja. Segundo, porque durante la presidencia de Martinelli, el Ministerio de Obras Públicas aprobó una adenda insólita por US$127.3 millones para cuestiones que, según la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, no tenían nada que ver con la autopista.

Finalmente, Torrijos le entregó la primera fase del emblema de la corrupción transpartidaria en Panamá: la Cinta Costera, una obra con un 50 por ciento de sobrecosto que destruyó las vistas del casco antiguo y no solucionó ningún problema vial. Pero esa es otra historia.

Con la llegada de Ricardo Martinelli en 2009, el ascenso de Odebrecht como la primera contratista del Estado fue meteórico. Aunque el Loco había prometido un “alto a la corrupción” e incluso hizo del latiguillo “entran pobres y salen millonarios” un lema de campaña, le dio 12 proyectos por US$5 millardos. De esos, diez terminaron costando más del precio adjudicado: US$1.119 millardos por sobrecostos durante su mandato.

El comienzo de esa relación de Martinelli con Odebrecht está, justamente, en la campaña: la empresa le donó US$400 mil, según declaró Luiz Antonio Mameri a los fiscales de Brasil. Mameri era el encargado de aprobar sobornos en Odebrecht y también aportó luces sobre otros pagos. Dijo a los fiscales de su país que autorizó unos US$49.5 millones para campañas electorales y sobornos en Panamá. De ellos, US$35 millones eran para los hijos del expresidente Luis Enrique y Ricardo Alberto Martinelli Linares, a cambio de nuevos proyectos, agilizar trámites y buenos pagos. Cuando Martinelli cumplió su tiempo en el cargo, Mameri contó que Odebrecht volvió a apoyarlo en la campaña de su candidato, José Domingo Arias, con un pago de US$10 millones que salieron de los fondos negros de la compañía. Los consultores Joao Santana y Mónica Moura confirmaron que fueron US$16. Una devolución de gentileza tras tanta obra asegurada.

Además de un juicio en Brasil donde Mameri declaró, Lava Jato llegó a la Justicia de Estados Unidos, porque algunos giros se hicieron por medio de su banca, y a la de Suiza, más o menos por lo mismo: muchos de los sobornados cobraban en cuentas de esa jurisdicción. El Departamento de Justicia de Estados Unidos indicó que en el periodo de Martinelli, entre 2010 y 2014, se pagaron US$59 millones en coimas a intermediarios y altos funcionarios a cambio de megaproyectos. Los fiscales suizos, por su parte, acusaron a los dos hijos del expresidente de soborno de funcionarios extranjeros y de blanqueo de capitales, y les incautaron unos US$22 millones que tenían en cuentas bancarias allí.

El 9 noviembre de 2017, una audiencia con tres delatores brasileros hizo suponer que la cifra de sobornos y financiamiento de campañas en Panamá sobrepasa los US$86 millones. Ese día, el hombre clave de Odebrecht en Panamá, André Rabello, dijo vía Skype desde San Pablo al Ministerio Público local, que además de los hermanos Martinelli, habían pagado coimas al empresario Riccardo Francolini, al exministro de Economía Frank De Lima, y al exministro de la Presidencia Jimmy Papadimitriu. Todos ellos del círculo cercano de Martinelli en ese momento. También ese día fueron nombrados el exembajador Jaime Lasso, el exministro de Obras Públicas (MOP) Jaime Ford, y el exdirector de Proyectos especiales del MOP Carlos Ho, además de la firma de abogados Rosas & Rosas.

 

La mecánica de los sobornos la contó con lujo de detalles el dueño de maquinaria, Marcelo Odebrecht. A grosso modo, era así: el representante de la empresa en cada país avisaba al Sector de Operaciones Estructuradas –como la empresa bautizó al departamento de coimas– que había arreglado con tal o cual político o funcionario un pago por uno o dos o 15 millones de dólares a cambio de un contrato para tal o cual obra –o agilizar trámites, destrabar pagos o cualquier otra cuestión–. El jefe de ese departamento de coimas esperaba el visto bueno de Marcelo y avisaba al representante en el país que eso iba o no iba. Si iba, se lo giraban a alguna cuenta asociada a las miles de sociedades offshore que abrieron para eso. Otras veces se ahorraban el trabajo y directamente lo hacía por medio de las socias locales.

¿Y de dónde salía la plata para los sobornos? Según uno de los tantos delatores de Odebrecht, de “obras públicas sobrefacturadas”. La mecánica de Odebrecht era esa: el excedente por los precios inflados iba a una caja y, de allí, se transfería para pagar los sobornos a políticos, intermediarios y funcionarios de todo el mundo.

El gobierno de Varela

El presidente Juan Carlos Varela le dio contratos millonarios con dos de sus obras insignia cuando ya había estallado el escándalo: la renovación de Colón y la Línea 2 del metro. Aunque están en ejecución, una ya muestra diferenciales entre el presupuesto adjudicado y el final: tuvo adendas que obliga al Estado a desembolsar US$9 millones más. Una tercera durante su mandato, aunque no bajo su órbita, es la Revitalización de los Espacios Públicos de la Ciudad de Panamá, adjudicada en abril de 2016 por el alcalde José Isabel Blandón y que también tiene sobrecostos.

La renovación de Colón fue el caballito de batalla de la campaña de Varela. En el acto de cierre, el entonces candidato panameñista encabezó una caravana por las calles de Colón, donde juraba a los vecinos que desde el primer día de su gobierno se abocaría a transformar todo. Y lo hizo. En junio de 2015 le adjudicó la tarea al consorcio Nuevo Colón, formado por Odebrecht y la panameña Constructora Urbana (CUSA). El precio adjudicado fue de US$537 millones y superó en US$42 millones al de referencia.

El sobrecosto ofertado por Odebrecht en Colón se replicó en la la Línea 2 del Metro. En asociación con la española FCC Construcciones, ganó la licitación con una oferta por arriba del precio de referencia y de casi US$200 millones más que otro proponente. El consorcio Panametro, de dos empresas chinas y una española, se quejó entonces de que la propuesta ganadora no cumplía los requisitos técnicos y que uno de los miembros de la comisión evaluadora había trabajado como consultor de Odebrecht. Pero la dirección de Contrataciones Públicas respondió que el reclamo no tenía ningún sustento.

Una adenda autorizada por el Gabinete el 15 de noviembre de 2016 y publicada en la Gaceta oficial tres días después, aprobó un aumento de casi US$9.8 millones (US$9 millones 787 mil 616.16) para gastos de “implementación de mitigación ambiental”, “movimiento adicional de tierras” y “modificar el sistema de detección de trenes secundarios” del metro.

El gobierno de Varela también aprobó adendas que aumentaron el tramo Santiago-Viguí de la Panamericana por US$39.8 millones . Martinelli adjudicó esa obra a Odebrecht, pero el 21 de septiembre de 2016 una resolución abultó el costo para la construcción de dos pasos peatonales nuevos, excavaciones y rellenos no realizados; barreras new jersey y franjas sonoras; rediseños, drenajes y retornos adicionales, entre otros ítems. La obra que en 2013 se presupuestó en US$402 millones 359 mil 856, terminó costando US$442 millones 220 mil 15.

Entre el Metro y la Panamericana, las adendas del gobierno de Varela ascienden a US$49 millones.

La relación de Varela con Odebrecht empezó cuando era parte del gobierno de Martinelli como vicepresidente, antes del quiebre de la alianza. En 2013, cuando decidió ser competencia de su antiguo socio político, Odebrecht también lo ayudó a él con aportes de campaña.

Y eso es todo lo que se sabe. Hasta ahora

La Fiscalía Especial Anticorrupción de Panamá pidió en marzo de 2017 a la Contraloría que audite 11 proyectos ejecutados en los gobiernos de Torrijos, Martinelli y Varela. La lista de las sospechadas incluye el proyecto de riego Remigio Rojas, la primera y segunda etapa de la cintas costera, la autopista Panamá-Colón, el saneamiento de la Bahía, las renovaciones urbanas de Curundú y Colón, más las dos líneas del metro.

La eficiente maquinaria de corrupción que creó Odebrecht en Panamá no se puede dimensionar. No es posible determinar el monto final de los sobornos, pero los incrementos de presupuestos identificados a punta de adendas, representan una primera mirada. También insinúan un cálculo.

*Este reportaje fue realizado por ConexiónPTY en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ) en alianza con CONNECTAS (Plataforma Periodística para las Américas).

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