Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Nación

Impotencia e indignación

José Rubén Zamora

Fecha de publicación: 19-06-18
Fotos: John Moore Por: José Rubén Zamora
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Me fue imposible conciliar el sueño: los llantos, los gemidos, las palabras entrecortadas y los balbuceos de los niños y niñas suplicando por sus padres en la frontera gringa, de quienes fueron separados sin piedad por funcionarios implacables y carentes de humanidad, me atormentaron incesantemente y no pude dejar de escucharlos. Mientras se me venían las imágenes de las centenas de muertos por negligencia criminal de las autoridades en las faldas del volcán de fuego; la carretera de concreto hidráulico -para que dure- que el Estado construyó hasta las puertas del “SPA” de la cínica diputada Delia Bac; toda la parentela de Delia Bac que vive, gracias al derroche y la acentuada cultura de nepotismo que prevalece en la clase política del país; los Q 167 millones que ha “ganado” a dedo la empresa “pipiripau” que como contratista del Estado construyó la carretera de Delia Bac hasta las puertas de su “SPA”; que Delia Bac sólo representa un pequeños caso emblemático de los políticos rateros que abundan en Guatemala, tal el caso de Armando Escriba, que discretamente, en los 4 años de la UNE, paso de andar descalzo a tener yates, aviones, helicópteros, vehículos y mansiones y hoy día sigue de flamante diputado sangrando el presupuesto del Estado.


Incesantemente pase pensando en los 4 millones de guatemaltecos que sin falta y por norma no almuerzan todos los días y cenan agua caliente con sabor a frijoles; en las niñas y niños no acompañadas y acompañados que ante el abandono optan por realizar una caminata silenciosa, heroica y en muchos casos suicida hacia los Estados Unidos de Norte América, en busca de trabajo, oportunidades, progreso, para ellos y los suyos, a este país de migrantes y crisol de razas, donde por ejemplo Trump, carente de humanidad, también es nieto de migrantes alemanes, que dejaron su país natal, sin duda en la pobreza, para buscar el sueño americano; eso que hizo decir al economista John Kenneth Galbraith que en ninguna minoría de migrantes en los Estados Unidos había encontrado tanta disposición al trabajo y al esfuerzo como en los migrantes “mexicanos”, diga lo que diga el Presidente Trump (por cierto para los gringos todos somos mexicanos).

En la insensatez, ausencia de sensibilidad e incompetencia de Jimmy Morales, del embajador Manuel Espina y de la muy nutridita, muy ignorante y muy servil Canciller Sandra Jovel, que en su afán de preservar la impunidad de su jefe y expulsar al comisionado Iván Velázquez, no sólo han abandonado a nuestros migrantes indocumentados, sino que incluso, para lograr el profundizar la simpatía y el apoyo del señor Trump, incluso podrían ofrecerse de voluntarios para “venadear”, capturar y expulsar migrantes chapines en la frontera gringa y quien quita y se les puede ocurrir enviar un contingente de “tropa loca” del ejercito de Guatemala, a custodiar el río Grande para que el Presidente Trump pueda conciliar el sueño y dormir placenteramente.

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