Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Nación

El Gobierno se olvidó de los damnificados por la erupción del volcán de Fuego

Los pobladores de al menos ocho aldeas de Escuintla deben recorrer un largo trayecto en busca de alimentos. Llevan una semana incomunicados, sin recibir ayuda del Estado.

Fecha de publicación: 14-06-18
Un triste recuerdo. Vecinos dejan sus manos plasmadas con ceniza en una pared del salón comunal La Reina. Por: Ferdy Montepeque elPeriódico
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El ingreso a la aldea El Rodeo luce desolado 12 días después de la erupción, los negocios están cerrados y solo algunas personas cuidan el centro de acopio local. A unos tres kilómetros cuesta arriba está lo que un día fue San Miguel Los Lotes, en ese lugar los sobrevivientes ayudados por rescatistas buscan los restos de sus familiares pese al riesgo que representa el volcán de Fuego que se mantiene en actividad. Más abajo se vive otro drama: recorrer un camino agreste de hasta 9 kilómetros para encontrar alimentos.

No es la primera vez que las comunidades de Escuintla cercanas al volcán de Fuego están incomunicadas, pero la situación por la que hoy atraviesan es peor que antes. La erupción del pasado 3 de junio y la constante caída de lahares ha causado que en los poblados no haya agua potable ni transporte público, y que de a poco escaseen los alimentos. Mujeres con sus hijos en brazos, hombres halando caballos, jóvenes en moto y a pie provenientes de al menos ocho comunidades aledañas acuden a la aldea El Rodeo en busca de cualquier tipo de ayuda. No todos corren con suerte, algunos vuelven a casa con las manos vacías.

Son las 9:00 de la mañana y una decena de pobladores del caserío San Felipe acaban de llegar a El Rodeo, llevan bolsas plásticas y costales en la mano. Vigilan los picops y camiones que se acercan, pero ninguno lleva la ayuda que esperan. Salieron a buscar maíz y frijol porque a su comunidad no ingresan vehículos debido a que las lluvias dañaron el camino de terracería, en el que aún se observa la arena lanzada por el volcán de Fuego.

Efraín, Ricardo, Denis y Misael provenientes de la aldea Lucernas en Siquinalá, utilizan dos caballos para acarrear los víveres donados por personas particulares; el retorno a su comunidad les tomará tres horas. Efraín dice que desde el pasado 3 de junio, las aproximadamente 270 familias que conforman su poblado se encuentran incomunicadas y que hasta el momento no han recibido ayuda de la Municipalidad ni del Gobierno.

 

Varios pobladores abandonan los albergues para regresar a sus viviendas en la comunidad El Zapote.

Horas más tarde –en el ingreso a la colonia Santa Rosa– un grupo de personas se ha reunido a la orilla del camino, hay familias completas, mujeres, niños y adultos, cada uno lleva un costal consigo. Se asoman algunos picops, los pobladores gritan; pero los vehículos no se detienen y las personas siguen esperando. La mayoría de los que aguardan la ayuda ha venido de la aldea Guadalupe El Zapote, como Marleny Aguilar, quien asegura que desde hace tres días escasean la carne, verduras y pollo en su comunidad.

“Lo que pedimos son víveres y ropa, porque no tenemos agua para lavar. En los albergues hay personas que no necesitan eso, pero nosotros sí. Quienes han venido a donar comida son gente particular”, dice Marleny.

Abandono

Justo en el lugar donde los comunitarios esperan la ayuda hay un letrero de un programa denominado “Mejores familias promoviendo la seguridad alimentaria nutricional”. Enfrente hay un teléfono público que no funciona; la colonias cuentan con luz eléctrica, pero no hay servicio de agua potable porque las tuberías se encuentran dañadas desde el día de la erupción del volcán de Fuego.

 

Vecinos de El Zapote regresan con sus víveres que les donaron instituciones religiosas en El Rodeo. Deben atravesar el río El Jute.

Es casi mediodía y los pobladores continúan recorriendo el camino que lleva a El Rodeo. Está nublado, pero hace calor. Durante el trayecto también se observa a personas provenientes de las aldeas El Tabacal, San Felipe, Don Pancho y El Níspero. Los que corren con más suerte logran que los voluntarios que llegan con bolsas de alimentos y agua pura los trasladen en picops en los que viajan hacinados hasta los lugares donde viven.

Quienes llegan a realizar donaciones a las comunidades aisladas por la erupción del volcán de Fuego son integrantes de iglesias católicas y evangélicas, voluntarios de El Salvador, Honduras, Estados Unidos y República Dominicana. No se observa presencia de ninguna persona del Gobierno, excepto los trabajadores de la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial) del Ministerio de Comunicaciones, quienes rehabilitan el paso por el río El Jute, uno de las cuatro barrancas que deben recorrer las personas que se dirigen hacia El Rodeo (El Jute, La Trinidad, Las Cañas y Achiguate).

Niños y adultos de la Comunidad La Reina esperan donación de víveres.

Sin seguridad

No solo la falta de alimentos amenaza a los afectados por la erupción del volcán de Fuego. Los pobladores que permanecen en las zonas de riesgo denuncian que por las noches hay personas que se dedican a saquear las viviendas que quedaron abandonadas. Ante ello, los comunitarios se han organizado para realizar patrullajes por su cuenta para vigilar las viviendas, tarea que le corresponde a la Policía Nacional Civil (PNC).

“Estamos cuidando las pocas cosas que tenemos. Por ejemplo, anoche (miércoles) tuvimos que sacar a seis individuos que estaban saqueando una casa de esta calle a la esquina; entonces, estamos organizados y se logró que no tocaran las cosas. Estamos cuidándonos los unos a los otros”, dice Carlos Xol, evangelista de la iglesia Pentecostés Piedra Viva, situada en la aldea La Reina, conformada en 2001 después de que el Fondo Nacional de Tierras (Fontierras) otorgara créditos para adquirir una finca propiedad de la empresa Alimentos Elba, S.A. por Q8.7 millones.

“Quieren más y más”

Pese a las quejas de los pobladores, quienes aseguran que la ayuda no ha llegado a sus comunidades, el gobernador de Escuintla, Guillermo Domínguez, aseguró que las aldeas se encuentran abastecidas desde la semana pasada. “Lo que pasa es que quieren más y más (los comunitarios) todos los días voy para allá y encuentro carros entregándoles víveres. Se les están entregando las ayudas que vienen de los municipios y nosotros les mandamos de parte de los centros de acopio que tenemos aquí”, indicó el funcionario.

Q500

 

Millones es la cantidad aproximada que el Gobierno anunció que necesitan para el plan de reubicación de las familias afectadas.

 

Pobladores realizan colas para obtener alimentos en el salón comunal La Reina.

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