Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Nación

Así es nacer en medio de la tragedia, la historia de la pequeña Marlyn

Fecha de publicación: 10-06-18
Los pobladores y vecinos de otras localidades quieren conocer a Marlyn y entregarle algún obsequio. Por: Ferdy Montepeque elPeriódico

En la esquina de una aula oscura se logra ver una cama cubierta hasta la mitad con frazadas y pañales desechables. En medio duerme Marlyn Stefan, nacida hace cinco días. Sus padres se vieron obligados a abandonar el caserío El Porvenir, en Sacatepéquez, por la violenta erupción del volcán de Fuego del domingo pasado. La niña y sus padres se cuentan entre las personas albergadas en las aulas del anexo de la Escuela Urbana Mario Méndez Montenegro en San Juan Alotenango.

Marlyn es la primogénita de Marvin Gustavo Quiñónez, un agricultor de 21 años, quien cuenta que el día de la erupción, en su comunidad solo caía ceniza, pero que decidieron desalojarla de inmediato ante el temor de que algo grave pudiera ocurrirles. Su esposa, Ruth Elizabeth Marroquín, de 20 años, estaba por cumplir nueve meses de embarazo.

El lunes llegaron al albergue y, un día después, el 5 de junio, Ruth fue ingresada al Hospital Nacional Pedro de Bethancourt de La Antigua Guatemala, donde nació Marlyn por medio de una cesárea. Dos días después del parto, la madre retornó al albergue en donde dice sentirse “tranquila”, aunque asegura que le hace falta ropa para su hija. Además, le preocupa no saber dónde vivirán más adelante. De momento, Ruth alimenta a su hija únicamente con leche materna.

Donantes buscan a la niña

Afuera del salón donde se encuentra la familia de la recién nacida se escucha el bullicio de quienes ingresan al refugio a entregar juguetes, comida y dinero en efectivo directamente a las familias damnificadas. Muchos de los donantes se acercan al lugar y preguntan por “la niña”, mientras un grupo de voluntarios ofrece dotar a los padres con pañales desechables por un año. Otros llegan a orar por la pequeña, le toman fotos y luego se van.

En el cuarto donde duerme la familia de la recién nacida hay diez camas y difícilmente se puede caminar entre estas. Los albergados dicen que por la noche tienen que tirar al piso algunos colchones para poder dormir menos incómodos, pero en la mayoría de las aulas que utilizan como dormitorios los damnificados por la erupción del volcán de Fuego, están hacinados.

Sin coordinación
En las calles de San Juan Alotenango se ven camiones descargando comida, ropa, agua pura, pañales, frutas y alimentos enlatados. Varios de los donantes se muestran molestos porque al llegar a alguno de los tres albergues de la localidad, les dicen que no hay espacio para dejar la ayuda. Margarita Pineda, una de las coordinadoras de los refugios, indicó que las personas pueden apoyar directamente a los damnificados, pero los artículos no clasificados, deben llevarse al centro
de acopio municipal.