Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

Desenterrar para sepultar a sus muertos

Hace solo una semana la aldea San Miguel Los Lotes era un lugar desconocido para muchos, hoy se encuentra soterrada bajo ceniza. fue declarada inhabitable y dejó decenas de desaparecidos y desolados a los pocos sobrevivientes.

Fecha de publicación: 09-06-18
Los pocos pobladores que lograron rescatar los cuerpos de sus familiares, sepultaron ayer los restos de las víctimas de la erupción del volcán de Fuego. Por: Rony Ríos rrios@elperiodico.com.gt
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Un domingo como cualquier otro, Roberto García descansaba junto con su familia en una pequeña casa en la aldea San Miguel Los Lotes, Escuintla. Acostumbrados al rugir del volcán de Fuego, al retumbar del suelo y de vez en cuando al olor a azufre, su vida transcurría con normalidad.

El polvo y la ceniza que descendían del volcán era común en los últimos años, nada por qué temer, ningún movimiento extraño, ni alertas, ni sirenas ni evacuaciones, hasta que aproximadamente a las 15:30 horas, vecinos de los poblados más altos comenzaron a correr huyendo de una nube ardiente que los intentaba absorber.

Roberto levantó en brazos a su sobrina, una niña de apenas ocho meses, y escapó de lo que después se enteró era un flujo piroclástico, el cual consumió su poblado y lo dejó inhabitable. “Yo solo corrí duro”, dijo el hombre, que rescató a su sobrina, y que no pudo hacer nada por el resto de su familia que quedó soterrada bajo una mezcla de cenizas, rocas y arena.

 

Varios pobladores corren ante una nueva alerta de flujo piroclástico.

El lunes cuando el volcán parecía tranquilizarse, Roberto emprendió la búsqueda junto con un grupo de rescatistas, integrado por bomberos, policías y militares, que después de dos horas de trabajo dio sus primeros frutos. La localización de su casa fue el primer paso para el rescate de su padre, hermanos y un sobrino que no alcanzaron a correr tan rápido como él. La exhumación fue el siguiente paso, tuvo que reconocerlos uno a uno, cada reconocimiento era más insoportable que el anterior.

Tras la exhumación de cinco cadáveres, Roberto acudió a una morgue improvisada en la colonia Hunahpú, en la cabecera departamental de Escuintla, donde lo entrevistaron junto a su hermano y les extrajeron sangre para cotejar con más de un ciento de cuerpos que han sido recuperados.

Después de tres días de espera, la familia recibió la confirmación de la noticia que no quería recibir, los cinco cuerpos fueron identificados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) como miembros de la familia García Arche.

 

El río El Jute, a siete kilómetros del cruce de El Rodeo.

El jueves desde las 8:00 horas acudieron a la morgue y tras el largo papeleo, los cuerpos de sus familiares les fueron entregados. Mientras Roberto aguardaba recibir los cadáveres, junto a él dos jóvenes de 15 y 17 años esperaban, inmersos en profundo llanto, saber si su padre había sido identificado.

Tres ataúdes en la palangana de un picop gris, se enfiló detrás de otro automóvil similar rumbo al cementerio general de Escuintla, donde Roberto, su hermano y otros pocos sobrevivientes les dieron sepultura.

La familia de Roberto

Emiliano García Archila, de 62 años, junto a sus hijos Edgar Augusto, Sandra Marisol, y Eddy Adolfo y su nieto de nueve años, Marco Antonio, descansan desde ayer en el cementerio general de Escuintla, mientras Roberto enfrenta junto a su sobrina una nueva vida, sin su familia.

 

La vida se detuvo el domingo pasado en San Miguel Los Lotes.

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