Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Nación

De regreso al pueblo fantasma

Fecha de publicación: 09-06-18
Los pobladores se resisten a darse por vencidos en la búsqueda de sus familiares. Por: Enrique García elPeriódico
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El olor a ceniza mojada se siente unos 15 kilómetros antes de llegar a San Miguel Los Lotes, la aldea que enterró la erupción del volcán de Fuego el pasado domingo. Cinco días después del desastre que dejó muertos y un pueblo fantasma, el punto de reunión de quienes lograron sobrevivir fue el cementerio que divide El Rodeo –Escuintla– y Ciudad Vieja – Sacatepéquez– donde se encuentra el segundo cordón de seguridad.

Quienes vivían en San Miguel saben que lo perdieron todo. Ayer viernes, varios vecinos de la aldea regresaron al lugar solo que, en esta ocasión, sin la ayuda de rescatistas.

Una biblia quemada, un reloj de agujas que se detuvo, un bombo que pertenecía a una de las tres iglesias de la aldea y debajo de los techos de las casas, arena y ceniza. “Busco a mi mamá y mis hermanas” repetía insistentemente un hombre que parecía diminuto con su pala, ante la planicie de aldea sepultada que aún ardía.

“Una pelota me dejó mi papá Jesús Salazar”, “Queremos buscar a nuestra familia”, “el gobierno solo en papel apunta y no hace nada” eran las conversaciones entre los pobladores, ante la mirada de los elementos del Ejército y de la Policía Nacional Civil (PNC) que resguardan el tercer cordón de seguridad.

Otro grupo se concentró en la orilla de la carretera, eran de la aldea La Trinidad, habitada por desplazados de México quienes estaban a la espera del alcalde de Santa Ana Huista, Huehuetenango, que les prometió ayuda.

Las versiones de los habitantes de las aldeas que rodean el volcán coinciden en que la Conred gastó dinero hace un par de meses para un simulacro y el día de la erupción ni llegó. “Los que pudimos salimos por nuestra cuenta” refirió uno de los afectados, quien tenía al igual que otro grupo, un listón rojo en la muñeca de la mano derecha que como señal de estar registrado en el albergue de Escuintla.

Los olvidados

A siete kilómetros del cruce de El Rodeo se ubica el río El Jute, que el domingo pasado se convirtió de nuevo en el paso del material que expulsó el volcán. Alrededor de unas 500 personas hacían fila para recibir de una organización, los únicos víveres que se observaron durante todo el trayecto desde la autopista principal de Escuintla.

Las comunidades El Zapote, Lucernas, La Trinidad, San Pancho, Las Cañas y Santa Inés, que se ubican en las faldas de volcán, han sido olvidadas por las autoridades, ya que de toda la ayuda recibida aquí la ausencia del Estado era evidente. “Estas personas también fueron afectadas y perdieron sus cosechas” decía Edgar García, líder comunitario, mientras que ubica a los cientos de personas que esperaban recibir productos de la canasta básica.

Trabajos en la carretera

Ayer ninguna autoridad estaba presente para atender a las comunidades de El Zapote, Santa Rosa El Rodeo, Lucernas, La Trinidad, San Pancho, Las Cañas y Santa Inés. En tanto los convoyes del Ministerio de Comunicaciones trabajaban para despejar la carretera que conduce a la comunidad Los Lotes.

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