Jueves 22 DE Noviembre DE 2018
Nación

Efraín Ríos Montt: una historia controversial y polémica

Candidato a la Presidencia sujeto a fraude por Arana Osorio, Jefe de facto, presidente del Congreso, primer condenado en el país por un caso de genocidio. La vida del fallecido caudillo estuvo rodeada de polémica en cada uno de sus pasos.

Fecha de publicación: 02-04-18
Efraín Ríos Montt presidió el triunvirato que derrocó a Fernando Lucas García. Pocos días después pidió la renuncia de los otros dos integrantes. (FOTO > DANIEL HERNÁNDEZ SALAZAR) Por: Rodrigo Estrada restrada@elperiodico.com.gt
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El general Efraín Ríos Montt, conocido por ordenar que se aplicaran tácticas militares brutales cuando gobernó el país como jefe de Estado de facto, para derrotar miltarmente a la guerrilla guatemalteca en los años ochenta, falleció ayer a sus 91 años, como consecuencia de un ataque cardiaco, confirmaron sus abogados Jaime Hernández y Luis Rosales.

Nacido en Huehuetenango el 16 de julio de 1926, ingresó al Ejército como policía militar a los 17 años. Debido a un problema en la vista, no le permitieron entrar de manera directa a la Escuela Politécnica. En 1946 logró que lo admitieran finalmente, y fue el comienzo de una polémica carrera militar que lo llevaría a fungir como director de la Escuela Politécnica y Jefe del Estado Mayor del Ejército.

Procreó junto a su esposa María Teresa Sosa Ávila tres hijos: Adolfo Homero también militar y médico, fallecido en 1982, cuando la guerrilla derribó el helicóptero en que viajaba, Enrique, señalado en el desfalco al Ejército durante la presidencia de Alfonso Portillo, y Zury, quien además de ser diputada en dos ocasiones, ha participado como candidata a la Presidencia.

Su paso por la Politécnica marcó una diferencia con sus antecesores. Según un reportaje publicado por elPeriódico, era calificado como un tipo “sádico e insensible”.

Formó parte de la Escuela de las Américas, con financiamiento de Estados Unidos, la cual se ubicaba en Panamá. Jugó un papel sin mayor importancia en el derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954.

Su paso por la jefatura del Estado Mayor del Ejército estuvo también marcado por la polémica, pues se encontró al frente de un desalojo de gente armada, en el que murieron 13 campesinos en el caserío Sansirisay, Palo Verde, Jalapa, debido a un diferendo y conflicto de tierras.

 

Tras competir por la presidencia con Alberto Fuentes Mohr como vicepresidenciable, y perder por fraude, aceptó la derrota y ocupó el cargo de embajador en España.

La primera candidatura

Después del conflicto y el desalojo de tierras en disputa entre grupos de campesinos y con un saldo de 13 campesinos muertos, Ríos Montt fue enviado a Washington cuando ya había obtenido el grado de general y dejó la jefatura del Estado Mayor que había alcanzado en 1973. Según un cable de la embajada estadounidense, otra de las razones de su salida era su enemistad surgida con el alto mando militar. La embajada señalaba en sus comunicaciones que Ríos no era popular entre sus pares.

En 1973, apoyado por algunos líderes de izquierda como Alberto Fuentes Mohr, quien fue su candidato a la Vicepresidencia, y Manuel Colom Argueta, Ríos Montt enfrentó en las urnas, respaldado por el Partido Democracia Cristiana, al también general Kjell Laugerud García, a quien derrotó. Sin embargo, la Presidencia le fue arrebatada por medio de un fraude electoral. Ríos Montt al conocer el fraude se presentó a Casa Presidencial a reclamar al presidente Carlos Arana Osorio, quien lo esperaba muy preocupado. No obstante, Ríos Montt al encontrarse con el presidente Arana se le “cuadró” y con astucia Arana Osorio le ordenó ir a Guatel a indagar el presunto fraude y si fuera el caso, reclamar la Presidencia de la República y se lo sacudió sutilmente.

En silencio y sin luchar por la Presidencia, Ríos salió derrotado del país y fungió como agregado militar de Guatemala en España. El reportaje de elPeriódico El General que no quiso pelear, da cuenta cómo tras su derrota en las urnas el militar se cobijó en España desde 1974 hasta 1977.

Periodistas de la época recuerdan que Ríos Montt cayó en depresión y se refugió en la bebida. Mientras, trascendió no oficialmente, que el gobierno electo para evitar protestas por el fraude en las elecciones, le habría entregado una fuerte suma de dinero, aunque esto nunca pudo ser comprobado.

 

En una conferencia de prensa que anunciaba la manifestación para apoyar su candidatura, Ríos Montt dijo que ésta se podía salir de las manos y así fue.

El triunvirato fallido

Reportes de la época dan cuenta que Ríos participaba en reuniones conspirativas desde tiempo antes, ya que un nutrido grupo de militares buscaba poner fin al gobierno de Lucas García.

Con el Golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, la Junta de Gobierno disolvió el Congreso y abolió la Constitución, en sus primeras comunicaciones pidieron “comprensión internacional”.

En su primer discurso de gobierno, Ríos ofreció paz, trabajo y garantías. Y señaló la corrupción como parte de las razones que llevaron al Golpe de Estado. “Los valores morales se han quebrantado, las instituciones se han quebrado y los hombres las han ensuciado”, dijo entonces.

Ríos Montt fue el presidente del triunvirato que alcanzó el poder cuando oficiales jóvenes dieron Golpe de Estado a Lucas García, junto al general Horacio Maldonado Schaad y al coronel Francisco Gordillo. En la declaración inicial, los miembros de la Junta Militar indicaron que pretendían convocar a nuevas elecciones generales, pero el 9 de junio de 1982. Ríos Montt disolvió el triunvirato y se autoproclamó jefe de Estado.

“En uno de los pasillos estaba el general Horacio Maldonado Schaad, con el rostro descompuesto y un papel en la mano: “Mirá, me pidieron que firme mi renuncia”, le dijo a Ríos Montt y fue entonces cuando supo que para él también todo había acabado. Al final del pasillo estaba Ríos Montt, impávido: “Me lo están pidiendo los oficiales”, se disculpó y en poco tiempo unos hombres armados les dieron la última señal, debían abandonar el gobierno de inmediato.

Fue así como Ríos Montt formó parte de un grupo de comandantes de otros países del istmo que con sus tácticas militares atroces cometieron muchas matanzas, incluidos bombardeos aéreos.

 

La Corte de Constitucionalidad obligó al TSE a inscribir su candidatura y logró el tercer lugar.

“Gracias Dios mío, tú me has traído hasta aquí, dijo el General, en un acto en el Salón de Recepciones del Palacio Nacional, donde decidió declararse Presidente de la República. Los comandantes y jefes de Brigada de todo el país apoyaron su decisión y lo nombraron como Presidente de los organismos Ejecutivo y Legislativo.

A partir de entonces, Ríos Montt conformó su Gabinete con integrantes de su iglesia, Francisco Bianchi, secretario de la Presidencia; Álvaro Hugo Contreras, secretario de Relaciones Públicas; nombró también a Jorge Serrano Elías como jefe del Consejo de Estado.

Fanático religioso

A su regreso de España, Ríos Montt se refugió en la Iglesia Verbo en donde Alfred Kaltschmitt, Álvaro Hugo Contreras y Francisco Bianchi, suegro del expresidente Jorge Serrano Elías, le dieron cobijo y lo nombraron además como director del Colegio Verbo. Cada una de sus decisiones era consultada con los “ancianos” de la Iglesia.

Ríos se convirtió en un fanático religioso, llevando al gobierno varios de los aspectos de la Iglesia.

“No mentir, no robar, no abusar”, fueron las nuevas normas impuestas a los funcionarios según un reportaje del diario El País de España.

“Ríos Montt pretende edificar un nuevo país en el que todo está envuelto en un halo de misticismo y moralismo. El aliado espiritual del régimen son una serie de sectas protestantes fundamentalistas, a una de las cuales pertenece Ríos Montt”, señala el reportaje publicado en marzo de 1983.

“Desde la propaganda oficial a los discursos del presidente de Guatemala, general Efraín Ríos Montt, todo aparece envuelto en un halo místico-moralista. Aun, cuando el presidente reconoce sus culpas ante el país, no dice que ha violado la ley, sino que ha pecado contra el pueblo. Tal vez, con el convencimiento que le da su religión de que basta con reconocer el mal para ser perdonado.”, agrega el reportaje.

 

El 14 de junio de 2003 en un mitin político en Rabinal, Baja Verapaz, Ríos fue sacado a pedradas por familiares de víctimas del conflicto armado, quienes ese día eran inhumadas en el municipio

Sobre el Golpe de Estado que dio el Ejército, durante una conversación con los líderes de la Iglesia Verbo el reportero del diario El País recoge una frase: “El pueblo cristiano clamó al Señor para frenar la mano de Satanás, que estaba robando, matando y destruyendo a Guatemala. Dios oyó y contestó con el principio de un milagro de reconstrucción nacional”, en referencia a su llegada al poder.

Política de exterminio

Fue así como Ríos Montt, su alto mando militar y su equipo de comandantes de línea dura, que teniendo como eje estrategias y tácticas militares atroces incluyendo matanzas y bombardeos aéreos, aplastaron militarmente a la insurgencia en 1982.

Utilizó políticas de “zanahorias y castigos sanguinarios, como la política denominada Frijoles y Fusiles, que consistía en dar alimentos a quienes eran fieles al régimen y armas para combatir a los guerrilleros o políticas de terrorismo de Estado salvaje para la guerrilla, sus aliados, incluso a los ciudadanos neutrales que parecían o eran sospechosos de ayudar a la guerrilla.

El expresidente de Estados Unidos Ronald Reagan apoyaba a Ríos Montt. En 1982 durante una reunión entre ambos, Reagan dijo: “Sé que el presidente Ríos Montt quiere mejorar la calidad de vida de todos los guatemaltecos y promover la justicia social. Mi gobierno hará todo lo que pueda para respaldar sus esfuerzos progresistas”.

Ríos Montt continuó con la política de tierra arrasada que inicio el general Romeo Lucas García. Según Amnistía Internacional, en los primeros cinco meses de su mandato, su ejército mató a más de 10 mil campesinos.

Durante su jefatura también se llevaron a cabo varias masacres, entre ellas la de Las Dos Erres, ocurrida en diciembre de 1982, en la cual murieron 273 campesinos en Petén, además de la muerte de 1, 771 ixiles en Quiché acontecidas durante su mandato.

“¡Usted papá, usted mamá!”, era una de sus frases favoritas durante sus giras para llamar a los votantes.

 

Los Tribunales de Fuero Especial

Con el poder absoluto, Ríos Montt decidió la creación de los Tribunales de Fuero Especial por medio del Decreto Ley número 46-82 del 1 de julio de 1982, que fueron órganos judiciales creados para conocer delitos comunes y políticos, todo esto al margen de la estructura judicial del Estado y bajo la jurisdicción del Ministerio de la Defensa.

Los Tribunales consistían en jueces anónimos y procedimientos y plazos cortos con la finalidad de reducir la posibilidad de defensa de los sindicados. Los Tribunales provocaron la condena a muerte de decenas de personas sin que se cumpliera el debido proceso.

Entre otros, el decreto de ley señalaba: “Contra las resoluciones de los Tribunales de Fuero Especial que se dicte en esta clase de procesos, no cabe recurso alguno”. Estos estuvieron vigentes durante todo el gobierno de Ríos Montt.

Nunca se conoció quién juzgó a los condenados a muerte, entre ellos seis personas que fueron ejecutadas unos días antes de la visita de Juan Pablo II a Guatemala, pese a la solicitud del propio papa para que no fueran fusilados.

El 8 de agosto de 1983, un grupo de militares encabezados por Óscar Mejía Víctores, el mismo que había anunciado un año antes que el Ejército le daba el poder absoluto en el Palacio Nacional, lo derrocó sin contemplaciones.

 

En el juicio por genocidio, Ríos fue interrogado y trató de argumentar sobre su política mientras fungió como jefe de facto.

Vinculación con la red de contrabando y la defraudación tributaria

En 1996, Francisco Javier Ortiz, alias Teniente Jerez, fue el informante que dio declaración anticipada en el caso del contrabando y la consecuente defraudación tributaria en puertos, aeropuertos y fronteras, de la mal llamada Red Moreno por el gobierno de Álvaro Arzú y que más bien, se conocía como La Cofradía o Grupo Salvavidas, integrado por ex-altos oficiales de Inteligencia y que han controlado las aduanas de puertos, aeropuertos y las fronteras desde 1982 hasta la fecha y han representado un poder supra nacional. Ortiz declaró que Alfonso Portillo y Ríos Montt estaban metidos de lleno en la Red Moreno de defraudación aduanera. El Teniente Jerez declaró que cada dos semanas Portillo recibía Q50 mil de las aduanas en Valle Nuevo y Q20 mil de las aduanas en Pedro de Alvarado. Aseguró que Q50 mil eran para Ríos Montt y otros Q20 mil para Portillo.

También identificó como miembros de La Cofradía a varios militares, entre ellos Manuel Antonio Callejas, Francisco Ortega Menaldo, Marco Antonio González Taracena, Edgar Augusto Godoy Gaitán, Carlos Enrique Pineda Carranza, Jacobo Esdras Salán Sánchez, José Luis Fernández Ligorría, Roberto Letona Hora, Giovanni Valerio Cárdenas, Hugo Francisco Morán Carranza, entre otros. El caso de La Cofradía, Grupo Salvavidas o Red Moreno llegó hasta la Corte Suprema de Justicia, donde hasta ahora ha dormido el sueño de los justos.

La fallida candidatura

En 1990, Ríos Montt intentó competir por la presidencia, su candidato a la vicepresidencia sería Harris Withbeck, sin embargo, la Corte de Constitucionalidad truncó sus deseos y le impidió competir bajo la Constitución promulgada en 1986, ningún jefe de facto, como era su caso podía optar al cargo.

En 1996 impulsó con el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) a Alfonso Portillo, quien perdió las elecciones frente a Álvaro Arzú, aunque logró una curul junto a su hija Zury. Cuatro años después lo volvería a intentar con él encabezando el listado nacional al Congreso.

Una aplanadora en el Estado

Desde el 14 de enero de 2000, con Portillo de presidente del Ejecutivo, Ríos Montt asumió la presidencia del Congreso y por cuatro años la mantuvo gracias a la aplanadora del Frente Republicano Guatemalteco, que les permitía con mayoría simple aprobar y promulgar los decretos que desearan. De la mano de Ríos Montt y Portillo, el crimen organizado volvió a copar todas las instituciones clave del Estado.

Lo mismo logró en la Corte de Constitucionalidad, en donde con los votos de Cipriano Soto, Guillermo Ruiz Wong, Manuel Flores y Francisco Palomo logró revertir el fallo de la Corte Suprema de Justicia que negaba de nuevo su inscripción como candidato a la Presidencia con el FRG.

Durante su presidencia en el Congreso se llevó a cabo la manifestación por simpatizantes del FRG conocida como Jueves Negro, que exigían la inscripción de Ríos como candidato a la Presidencia. Días antes en una conferencia de prensa dijo que la misma “se podía salir de las manos” y de hecho los manifestantes destrozaron propiedad privada y amedrentaron a la población con palos y piedras.

Para la elección de 2003 su candidato a la Presidencia fue Luis Rabbé, hijo putativo de Ángel González, y el candidato a alcalde fue Ricardo Méndez Ruiz, acompañado de dos candidatos a concejales dedicados al trasiego de drogas de apellido Ruiz, apodados los Fuchos.

 

Ríos Montt condecoró a su hijo Enrique, quien durante el gobierno de Portillo estuvo involucrado en un desfalco.

Genocidio contra ixiles

En 1999 en España, la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú presentó cargos en contra de Ríos, Óscar Humberto Mejía y Fernando Lucas García. En septiembre de 2005 el Tribunal Constitucional de España señaló que un tribunal español podía juzgar a los acusados de crímenes contra la humanidad, incluso si las víctimas no eran españolas.

En junio de 2006, el juez español Santiago Pedraz viajó a Guatemala para interrogar a Ríos, sin embargo varias apelaciones interpuestas por la defensa impidieron que se le interrogara. Ocho meses antes, el mismo Pedraz había dictado una orden de captura internacional. Ríos no volvió a salir del país.

Un año después, Ríos volvió a postularse al Congreso con el fin del lograr inmunidad, ganó y permaneció sin enfrentar a la justicia por cuatro años más. Sin embargo, tras dejar la curul el 14 de enero de 2012, fue citado por un tribunal a donde acudió el 26 de enero del mismo año, en donde fue acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad.

En marzo del mismo año se rechazó la apelación de la defensa y se aclaró que la Ley de Amnistía no aplicaba en los casos de genocidio y crímenes contra la humanidad.

Ríos Montt fue condenado en mayo de 2013 a 80 años de prisión por el genocidio que se cometió contra los ixiles en Quiché. Según la condena, Ríos Montt tuvo conocimiento de las matanzas perpetradas por las fuerzas armadas bajo su mando y no las detuvo a pesar de tener el poder para hacerlo.

El tribunal que conoció el caso estableció que era responsable del genocidio cometido en contra de los ixiles en calidad de autor. Diez días después, la Corte de Constitucionalidad ordenó que se repitiera el juicio, argumentando que la Sala que conoció el caso no resolvió una recusación planteada en contra de dos de sus integrantes.

“Nunca autoricé. Nunca firmé. Nunca propuse. Nunca ordené que se atentara contra una raza, una etnia o una religión. Nunca lo hice y de todo lo que han dicho no ha habido ni una prueba que evidencie mi participación”.

Efraín Ríos Montt,  en su declaración durante el primer juicio por  genocidio.

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