Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Nación

Cartógrafos del INE debieron pagar extorsión para entrar a zonas de riesgo

Los delegados pagaron,  cada uno, entre Q20 y Q30 diarios a un “guía” enviado por las pandillas.

Fecha de publicación: 12-03-18
La actualización cartográfica implica recorrer todo el territorio nacional y registrar hallazgos de nuevas viviendas como asentamientos o condominios. Por: Francisco Rodríguez frodriguez@elperiodico.com.gt
Más noticias que te pueden interesar

Además de los problemas para cumplir con el cronograma planificado, el personal del XII Censo Nacional de Población y Vivienda tuvo un contratiempo más. Fuentes internas al proceso de conteo poblacional confirmaron que algunos cartógrafos debieron pagar entre Q20 y Q30 por día a pandilleros en determinadas zonas consideradas como “rojas”.

Durante la etapa precensal denominada “actualización cartográfica”, el personal designado tomó los registros de censos anteriores y recorrieron todas las zonas del país para ubicar físicamente las viviendas y edificios. Si encuentran estructuras nuevas, el cartógrafo debe verificar si está ocupada, de ser así, agrega la vivienda al mapa.

Personal consultado por elPeriódico confirmó que antes de realizar sus recorridos comunes, los cartografistas hacían una distribución de los espacios que cada uno debía cubrir. Pero en zonas como La Limonada, el asentamiento ubicado debajo del puente El Incienso, algunos sectores de zona 18 y otros, el plan debió ser distinto.

En estas áreas el grupo de cartografistas era mayor para terminar el trabajo lo más pronto posible. Al llegar, buscaban al líder de los vecinos para presentarse y explicarle la razón de su visita. Minutos después se acercaba un pandillero al que debían pagarle entre Q20 y Q30, a veces por persona, otras por el grupo.

Extorsión

La función del pandillero no se limitaba a ser un guía en la zona, pues “ellos decían qué casas sí podían ser censadas y cuáles no” asegura el personal del censo. Cuando el pandillero les indicaba qué vivienda no debían tomar en cuenta, los cartografistas no la censaban.

Parte del trabajo de los cartógrafos es tocar de casa en casa únicamente para comprobar si está habitada, de lo contario marca con un cero su tablero. En una ocasión, asegura uno de los consultados, uno de los enviados del censo tocó una puerta que se le advirtió no debía tomar en cuenta. De adentro salió una persona portando un arma de fuego y preguntándole por qué no hizo caso a la advertencia. El cartógrafo se disculpó y anotó un cero en el espacio que correspondía a esa casa.

Algo similar ocurrió en algunos municipios de Huehuetenango, aunque en este caso simplemente se oponen a dejar pasar a los censistas. Los vecinos argumentan que no confían en el personal del el Instituto Nacional de Estadística (INE) porque distintas hidroeléctricas han censado las comunidades en repetidas ocasiones, pero se desconoce para qué.

Implicaciones

Al ser consultado,  el INE aseguró que estos asuntos los trata un departamento de Gestión de riesgos. Prometieron ampliar la información pero no se pronunciaron al cierre de esta edición.

El pasado 13 de febrero, el director del censo, Eduardo Ríos, declaró a elPeriódico que en esa semana se estaría entrando a zonas consideradas como conflictivas. “Esto debe llevar una negociación y sensibilización para explicar de qué se trata la cartografía… Hay lugares en los que no se nos permitirá entrar, vamos a tener que hacer una estimación con alguna información que se tiene en la cartografía” aseguró.

Proceso

El censo es elaborado por el INE y el Fondo de Población de las Naciones Unidas para Guatemala (UNFPA por sus siglas en inglés). El gobierno asignó Q256 millones para su realización. Esta actualización cartográfica tiene como fin crear un mapa de estructuras habitadas que deben ser visitadas, las mismas serán distribuidas entre las 14 mil personas que serán contratadas para hacer el censo.

Etiquetas: