Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Nación

Hermanas Molina Theissen piden justicia

Los militares retirados enfrentan juicio por delitos contra los deberes de humanidad, violación con agravación de la pena y desaparición forzada.

Fecha de publicación: 07-03-18
La familia Molina Theissen actúa como querellante en el proceso contra cinco militares retirados. Por: Rony Ríos rrios@elperiodico.com.gt
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María Eugenia y Ana Lucrecia, ambas de apellidos Molina Theissen, declararon como testigos ante el Tribunal de Mayor Riesgo C, presidido por el juez Pablo Xitumul, donde relataron la desaparición de su hermano Marco Antonio y las agresiones sexuales contra Emma Guadalupe.

María Eugenia fue la primera en testificar y recordó la angustia que le provocó la desaparición de su hermano, la cual considera como una venganza por el escape de Emma, quien había sido secuestrada, retenida y violada en un campamento militar.

Con la voz entrecortada, María Eugenia también solicitó al tribunal hacer justicia por la desaparición de su hermano menor, cuyo cuerpo no ha podido localizar para “darle una sepultura digna”, dijo.

“Le pido justicia para mi hermana, justicia para mi hermano, quiero los restos de Marco Antonio, queremos saber la verdad. ¿Dónde yacen sus restos?”, se cuestionó María Eugenia.

“Recordar estos hechos es volver a vivirlos”, dijo después de asegurar que no volvería a Guatemala, pues cree que su testimonio en el juicio contra cinco militares podría provocar que ella o su familia sufrieran represalias. “En las décadas de los ochenta tuvimos que huir a Ecuador, donde nos dieron asilo”, indicó.

Además, dijo que sus padres solicitaron información a la Junta de Gobierno de Efraín Ríos Montt, pero que el expediente de las diligencias realizadas en 1981 y 1982 no aparece en el Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN).

Secuestrada

Ana Lucrecia declaró que Emma, mientras estuvo retenida, fue sometida a piquetazos en los ojos y cabeza; Además, de ser golpeada y violada en reiteradas ocasiones. Después de que Emma escapara, aseguró que llegaron militares a su casa y destrozaron todo lo que pudieron, tomaron fotografías, recortaron el rostro de su hermana y se llevaron los retratos de su cuñado, asesinado en 1984.

“Emma estuvo muy delicada, por las noches suplicaba y no reconocía a las personas que la cuidaban. Ella pensaba que seguía secuestrada y tuvo que recibir apoyo psiquiátrico”, dijo Ana Lucrecia.

La testigo también reclamó el cuerpo de su hermano, ya que desconocía por completo su paradero. “No tengo idea de dónde pueda estar mi hermano, han aparecido personas en recintos militares, fueron tirados en los caminos, al mar, no se dónde pueda estar”, declaró.

Cinco señalados

> Por el caso enfrentan juicio: Manuel Benedicto Lucas García, Manuel Antonio Callejas, Francisco Gordillo Martínez,  Edilberto Letona Linares y Hugo Ramiro Zaldaña.

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