Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Nación

Julio Santos, el periodista peregrino

Un comunicador íntegro que dedicó diez años de su vida a contar Guatemala, los últimos cinco desde las páginas de “elPeriódico”.

 

 

Fecha de publicación: 30-01-18
Julio Santos inició su carrera periodística a la edad de 23 años en un medio de Amatitlán. Por: Gerson Ortiz gortiz@elperiodico.com.gt 
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“El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir”. Esta frase de Milán Kundera remolineó en mi cabeza desde que me enteré de la muerte de nuestro compañero Julio Santos. Se marchó feliz de este mundo, no me queda ninguna duda.

Julio era un viajero y eso lo convirtió en ese “reportero nato” que Ryszard Kapuściński describió con su magistral sencillez: “viaja, observa, habla con la gente, escucha sus relatos, para luego apuntar todo lo que ha aprendido o, sencillamente, recordarlo”.

Es imposible pensar en Julio sin incluir en su personalidad la condición de quien está en constante movimiento.

Sus primeros viajes tuvieron una inexorable condición migratoria: debió dejar su natal Amatitlán para alcanzar sus expectativas periodísticas en los medios centralizados en la Ciudad de Guatemala. Eligió ser un corresponsal de su comunidad, un corresponsal en su propio país.

Pasó los últimos siete años de ejercicio periodístico entre Amatitlán –a donde volvía cada fin de semana para visitar a su familia– y la capital. Además, era un peregrino constante del país. Quién sabe cuántas veces recorrió ese camino circular entre Monterrico –su lugar favorito– y Guatemala, pero es un hecho que esa repetición, como decía Kundera, lo hacía feliz.

Así lo recordamos, como alguien en constante movimiento. Alguien que siempre iba y volvía, que retaba constantemente a la trayectoria recta de la vida. Hoy sus huellas son esas migraciones, esos círculos.

Recorrido

Julio dio sus primeros reportes en el medio amatitlaneco LagoTV allá por 2007. Narraba a su comunidad, profundizaba en su historia, en su gente, en sus personajes. Hasta que llegó a convertirse en uno.

Así fue como lo definió su vecino, Tony Milián, en un mensaje de Facebook: “Desde pequeño veía reportajes y trabajos del Canal Local LagoTv. Lo veía a él (Julio), siempre tan profesional en lo que hacía. Había una voz que era la oficial de LagoTv en ese momento y desde ahí empezó la admiración a este personaje. No pude compartir una amistad directa con él, pero si tuve la oportunidad de conocerlo, ver sus trabajos y aprenderle todo lo positivo. Hoy, todos nos hemos levantado con una mala noticia: Ha fallecido este personaje”.

En su migración a la ciudad, Julio se ubicó como camarógrafo de televisión y después como reportero. De ahí se pasó a la radio, donde locutaba la ya convulsa Guatemala de los tiempos de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) en el poder.

En 2012 se sumó al equipo de economía de Siglo XXI. Sus colegas más cercanos aseguran que dudó en aceptar la oferta, pues su interés se centraba más en la cobertura política. Él mismo expresó, años después, que le sorprendió su elección para reportear economía, donde aprendió cada tecnicismo y escudriñó, incansable, en las fuentes empresariales.

Sus editores de aquella época lo recuerdan como una persona que siempre tuvo palabras de agradecimiento para los que le enseñaron el camino del aprendizaje periodístico. Las fuentes que cubrió lo recuerdan con el mismo entusiasmo y ahínco, siempre en busca de los datos para escribir su tema diario.

Un año después (2013) se integró a la sección económica de elPeriódico. Su hiperactividad periodística lo llevó a la cobertura de temas judiciales y sucesos, donde laboró hasta su muerte.

Adiós, compañero

Durante más de dos años Julio se sentó a mí lado en la redacción. Siempre bromeamos acerca del tiempo que le tomaba escribir el primer párrafo de sus noticias. No es fácil desenredar esos hilos judiciales, pero él, tarde o temprano hallaba el nudo.

No es fácil contar la Guatemala que te tocó redactar en estas mismas páginas, tampoco es fácil contar que te fuiste. Adiós, compañero.

 

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