Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Nación

Los dos municipios líderes en saneamiento de agua

En Flores y San Benito, Petén, funciona la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapet) desde 1997. Los vecinos de los dos municipios cuentan con uno de los mejores servicios de agua potable del país y de tratamiento de aguas negras. La Emapet es hoy modelo de gestión a nivel nacional, pero reconoce que el inicio no fue fácil.

Fecha de publicación: 02-11-17
Una de las lagunas artificiales construidas por Emapet donde aguas residuales han sido tratadas, al fondo el lago Petén Itzá. Por: Claudia Méndez Villaseñor cmendezv@elperiodico.com.gt
Más noticias que te pueden interesar

Joachim Rusche, consultor alemán, -experto en administración de servicios públicos de agua, saneamiento y gobernanza- regresó a Petén después de diez años y fue recibido en la Emapet con muestras de cariño y agradecimiento.

Rusche fue el responsable de sacar adelante un ambicioso proyecto de la Cooperación Técnica Alemana encaminado a construir una red de agua entubada apta para el consumo humano, alcantarillas y plantas de tratamientos y dejó Flores en 2007, con los procesos adelantados

La apertura de las municipalidades de Flores y San Benito, que se unieron en mancomunidad con ese propósito, hizo posible la creación de la Emapet, cuenta Augusto Javier Pinelo, gerente de la entidad. “En los años 90 había racionamiento de agua a ciertas horas y los vecinos estaban descontentos. Era un problema. Los dos alcaldes buscaban formas de solucionar la situación y fue así que nació la empresa”, explica Pinelo.

“No recibió aportes del Gobierno, sino cada Alcaldía le asignó recursos, es una empresa sin fines de lucro. De servicio”, afirma el gerente de Emapet.

El 2 de enero de 1997 quedó inaugurada la entidad de manera oficial y recibió Q100 mil de cada municipio para arrancar operaciones. En una casa particular fueron habilitadas las oficinas y allí trabajaban el gerente, un cobrador y 15 personas más. El dinero alcanzaba apenas para pagar al personal. “Las municipalidades cancelaban el recibo por consumo de energía eléctrica de los pozos y el INFOM también daba un aporte”, recuerda.

Como la deuda con los generadores de energía eléctrica era cuantiosa, el servicio de agua entubada era irregular en Flores y San Benito y como una entidad nueva tenía la responsabilidad del servicio, los vecinos de los dos municipios tenían la certeza de que el servicio de agua sería privatizado.

Por esta causa, los trabajadores de la Emapet sentían temor y decidieron efectuar sus tareas sin identificarse, así evitaban cualquier malentendido o algún tipo de agresión.

Nuevo comienzo

Hoy la situación es otra. Emapet funciona en un edificio de dos niveles con las comodidades que requieren tanto los trabajadores, ahora son 159, como los usuarios. Utilizan uniforme con el logotipo de la empresa y ninguno niega que trabaja allí. “Fue un cambio de mentalidad. Hubo un concurso entre los trabajadores para cambiar el logo y ese fue un nuevo comienzo. Comenzaron a involucrarse y a identificarse con el proyecto”, dice Rusche, quien entonces promovió la idea.

Rusche fue delegado a Petén en 2007 con la finalidad de apoyar el proyecto. “Fue necesaria mucha información, compartir con los vecinos la importancia de los contadores y del pago por un buen servicio. También que el personal fuera capacitado en atención al cliente y así los vecinos quisieran acercarse”, indica el especialista.

Para enfrentar la creencia de la inminente privatización del servicio y sobre los medidores de agua, la Emapet tardó seis meses en cobrar el servicio después de colocar los aparatos. “Creían que el aire movía las agujas y por eso la cuenta era más alta. Por eso no se cobraba sino se les decía lo que habían consumido y así los vecinos comenzaron a darse cuenta cómo funcionan los medidores”, indica Pinelo.

Cuando las facturas comenzaron a emitirse de acuerdo con el consumo marcado por el contador, los vecinos de las partes altas de los municipios notaron una diferencia en el servicio. Tenían más agua. “Fue porque los que viven abajo dejaron de desperdiciarla”, agrega Pinelo.

Los vecinos pagan una tarifa mensual de Q50 por 20 metros cúbicos de agua, equivalentes a 120 toneles, y tienen servicio entre 18 y 20 horas al día. “Los hoteles y las empresas pagan más porque consumen más”, añade el gerente de la Emapet.

En la actualidad la entidad brinda servicio a 14 mil 664 usuarios: 15 mil 885 viven en Flores y 9 mil 359 en San Benito. En los últimos años, ha comenzado a atender a vecinos de San Miguel.

“La aceptación de nuestro trabajo se mide en las cajas de pagos. Al principio apenas ingresaban Q80 mil y ahora Q1 millón 400 mil”, afirma.

Alcantarillado

Emapet también ha invertido en la construcción de un sistema de alcantarillado con 4 mil 492 conexiones domiciliares. Las aguas negras son trasladadas por una red de tuberías y llegan a 12 lagunas de oxidación donde son tratadas y devueltas al lago Petén Itzá. El sistema tiene capacidad para 7 mil conexiones.

En días recientes, la Emapet fue visitada por representantes de organizaciones sociales de Sololá con el propósito de conocer el modelo, que podría ser replicado en el lago de Atitlán.

Q200

Millones es el costo del proyecto de agua y saneamiento impulsado en Flores y San Benito por la Cooperación Técnica Alemana.

Q17

Millones es el presupuesto actual de ingresos y gastos de la Emapet.

Etiquetas: