Viernes 18 DE Octubre DE 2019
Nación

Rigoberta Menchú festeja 25 años del Premio Nobel de la Paz

Fecha de publicación: 22-10-17
Rigoberta Menchú recibió el premio Nobel de la paz hace 25 años y lo celebró ayer en su residencia. foto Twittter Rigoberta Menchú
Por: Redacción elPeriódico

 

“Considero este Premio, no como un galardón hacia mí en lo personal, sino como una de las conquistas más grandes de la lucha por la paz, por los derechos humanos y por los derechos de los pueblos indígenas”. Con estas palabras, pero en 1992, Rigoberta Menchú agradeció a quienes le otorgaron el máximo galardón a nivel mundial para quien haya trabajado más en favor de la fraternidad entre las naciones, el Premio Nobel de la Paz.

Ayer, en un acto público celebrado en su residencia en Sacatepéquez, se conmemoraron los 25 años desde que recibió el premio, que fue entregado oficialmente el 10 de diciembre de 1992 en Noruega.

El reconocimiento, aseguró recientemente en una entrevista a un medio local, representó “un golpe profundo al racismo”. El mismo fue un reconocimiento al trabajo que realizó a pesar que su hermano fue secuestrado, su padre murió calcinado en la Embajada de España, y su madre fue torturada y asesinada.

En su testamento, Alfredo Nobel, fundador del premio que financió con los intereses que generaría su fortuna, indicó que el Premio a la Paz se le entregaría a aquellos que “durante el año precedente hayan trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y para la celebración o promoción de procesos de paz”.

Al festejo acudieron representantes de distintas organizaciones en favor de los derechos humanos y el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Iván Velásquez.

También participó la Comparsa Vitalicia de la Universidad San Carlos, así como delegados de grupos internacionales y embajadas. La celebración fue acompañada por distintos grupos musicales.

En su discurso de agradecimiento, la Premio Nobel agradeció el trabajo de sus compañeros y los esfuerzos que en conjunto han mantenido desde hace más de dos décadas.

 

Redacción

elPeriódico

“Considero este Premio, no como un galardón hacia mí en lo personal, sino como una de las conquistas más grandes de la lucha por la paz, por los derechos humanos y por los derechos de los pueblos indígenas”. Con estas palabras, pero en 1992, Rigoberta Menchú agradeció a quienes le otorgaron el máximo galardón a nivel mundial para quien haya trabajado más en favor de la fraternidad entre las naciones, el Premio Nobel de la Paz.

Ayer, en un acto público celebrado en su residencia en Sacatepéquez, se conmemoraron los 25 años desde que recibió el premio, que fue entregado oficialmente el 10 de diciembre de 1992 en Noruega.

El reconocimiento, aseguró recientemente en una entrevista a un medio local, representó “un golpe profundo al racismo”. El mismo fue un reconocimiento al trabajo que realizó a pesar que su hermano fue secuestrado, su padre murió calcinado en la Embajada de España, y su madre fue torturada y asesinada.

En su testamento, Alfredo Nobel, fundador del premio que financió con los intereses que generaría su fortuna, indicó que el Premio a la Paz se le entregaría a aquellos que “durante el año precedente hayan trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y para la celebración o promoción de procesos de paz”.

Al festejo acudieron representantes de distintas organizaciones en favor de los derechos humanos y el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Iván Velásquez.

También participó la Comparsa Vitalicia de la Universidad San Carlos, así como delegados de grupos internacionales y embajadas. La celebración fue acompañada por distintos grupos musicales.

En su discurso de agradecimiento, la Premio Nobel agradeció el trabajo de sus compañeros y los esfuerzos que en conjunto han mantenido desde hace más de dos décadas.