Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Nación

Iván Velásquez, el dolor de cabeza de los presidentes

Desde el colombiano Álvaro Uribe, pasando por Otto Pérez y ahora Jimmy Morales, los gobernantes han tratado de liberarse de Velásquez.

Fecha de publicación: 28-08-17
Por: Evelyn Boche elPeriódico

Sereno. Así asumió Iván Velásquez la decisión presidencial que lo declaró persona non grata y ordenó su expulsión inmediata del país, de acuerdo con los funcionarios que llegaron a la sede de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) para expresarle apoyo.

No se exaltó ni emitió señalamientos. No dijo una sola palabra al jefe de la FECI, Francisco Sandoval, quien percibió en la mirada y gestos del Comisionado, un claro mensaje de fortaleza y ánimo para seguir adelante.

El fiscal se contaba entre los funcionarios y diplomáticos que acudieron a la sede de CICIG, en la zona 14 capitalina, la mañana del domingo, tras la difusión del mensaje del mandatario Jimmy Morales.

El Presidente ordenó la expulsión inmediata de Velásquez, quien la semana pasada, junto a la fiscal general Thelma Aldana, anunció el trámite de antejuicio contra el Presidente en el marco de una investigación por financiamiento electoral ilícito del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación).

Este es uno de los más de 20 casos de alto impacto que el Ministerio Público (MP) ha llevado ante la justicia con el apoyo de la CICIG durante el mandato de Velásquez, que inició en septiembre de 2013. Desde entonces, el abogado originario de Antioquia, Colombia, abanderó la lucha contra la corrupción que le ha valido el reconocimiento internacional, la simpatía de la ciudadanía guatemalteca y la descalificación entre algunos grupos, vinculados con el Ejército, el poder político y el crimen organizado.

Los detractores

El expresidente Otto Pérez Molina, acusado como líder de una estructura criminal que cooptó al Estado para saquear fondos públicos, se cuenta entre quienes, públicamente, han arremetido contra Velásquez. En junio de 2016, Pérez llamó mitómano a Velásquez y lo señaló de egocentrista, de hacerse imagen pública mediante la presentación de casos, los de corrupción que le involucran a él y a decenas de funcionarios de la administración del Partido Patriota.

Cuando aún ostentaba la presidencia, a principios de 2015, Pérez intentó movilizar fuerzas para remover a Velásquez, pero la llegada de una comitiva estadounidense de alto nivel le hizo dar marcha atrás.

Para entonces, Velásquez ya había presentado un informe temático sobre el financiamiento electoral de los partidos políticos y se anunciaba el escrutinio de los fondos que captaban dichas organizaciones. Además, la CICIG y el MP ya habían iniciado con la desarticulación de redes criminales como La Línea, cuyos integrantes cobraron millones de quetzales en sobornos a los importadores para movilizar su carga en diferentes puertos del país sin el pago de los impuestos correspondientes.

En su país, Velásquez es recordado por descubrir los nexos del expresidente Álvaro Uribe con la parapolítica, lo que propició varias campañas de desprestigio en su contra, al igual que en Guatemala.

Reconocimiento local e internacional

Velásquez se ha ganado la credibilidad de buena parte de los guatemaltecos por encabezar, junto a Aldana, la lucha contra la corrupción. El rostro del Comisionado, enmarcado por su barba de candado gris perla, le impuso identidad a uno de los tres superhéroes que ilustraban las pancartas que colmaron, desde abril de 2015 la Plaza de la Constitución, durante las protestas que derivaron en la renuncia de Pérez y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti.

El reconocimiento ha trascendido fronteras. Los secretarios de Naciones Unidas, antes Banki Moon y ahora António Guterres, respaldaron siempre a Velásquez, al igual que diferentes misiones diplomáticas acreditadas en el país, como la de Estados Unidos encabezada por Todd Robinson.

El Comisionado figura entre los cien pensadores globales seleccionados por la revista estadounidense Foreign Policy, en la categoría Retadores, por la lucha contra la corrupción que llevó a la caída del expresidente Pérez Molina. Medios de comunicación colombianos y guatemaltecos lo declararon personaje del año  2015.

La influencia del Comisionado es tal en Guatemala, que un tuit suyo agita las aguas de la opinión pública, como en julio pasado, cuando cuestionó la permanencia de cárceles en instalaciones militares como Mariscal Zavala o como cuando en 2016, durante uno de sus discursos, expuso la idea de gravar los grandes patrimonios para dotar de más fondos al sector justicia.

Las alocuciones de Velásquez suelen ser extensas, reflexivas, abundantes en detalles, pero sobre todo, precisas. Se preocupa porque sus declaraciones no se presten a segundas interpretaciones y no evade responder a ninguna pregunta, excepto cuando se trata de información relacionada con los casos bajo investigación.

Fortalecer la justicia

El deber de la ingratitud, fue uno de tantos conceptos que Velásquez introdujo en el argot judicial, cuando, en julio de 2015, pidió a los magistrados de las cortes Suprema y de Apelaciones, que asumieran sus funciones olvidándose de quién los eligió para ocupar sus puestos.

El empuje a un paquete de reformas constitucionales en materia de justicia también fue apoyado por Velásquez en 2016, como integrante de la Secretaría Técnica que propuso el documento mártir de las reformas. Esa fue una de las pocas iniciativas en las que se vio juntos a Velásquez y el presidente Jimmy Morales.

En julio pasado, durante una entrevista concedida a este medio, Velásquez reveló la existencia de una fractura con el Ejecutivo, que hasta entonces no había tenido incidencia en la gestión de la CICIG.

La ruptura fue más allá. Ayer por la tarde, Morales insistió en la expulsión del Comisionado pese a que la Corte de Constitucionalidad dejó en suspenso tal decisión. En tanto Velásquez, como el jefe incansable que convoca a reuniones por la noche o durante los fines de semana, se reunió con personal de la FECI para revisar algunos documentos pendientes, continuaba al frente de la CICIG.

DE ALCANCE PERIFÉRICO

Presidentes, ministros, magistrados, jueces y diputados, funcionarios de los tres poderes del Estado han sido llevados ante la justicia durante la gestión del comisionado Iván Velásquez. Empresarios, banqueros y políticos también se cuentan entre los señalados por la “corrupción estructural” que según Velásquez cooptó al Estado.