Domingo 15 DE Diciembre DE 2019
Nación

El Presidente viaja a Nueva York en medio de una tormenta

El gobierno no ha logrado sanjear la polémica sobre la posibilidad de que el mandatario pida la expulsión del jefe de la CICIG, Iván Velásquez.

Fecha de publicación: 24-08-17
El mandatario tiene programada la reunión para este viernes a las 17: horas. La agenda del encuentro no se ha publicado.
Por: Cindy Espina cespina@elperiodico.com.gt

Jimmy Morales no ha dicho ni una sola palabra y es posible que cuando usted lea esta nota el mandatario ya esté camino a Nueva York a una reunión pactada para este viernes a las 17:00 horas con el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, para pedir el retiro de Iván Velásquez al frente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Desde que el periodista Jose Rubén Zamora publicó el martes por la tarde en su cuenta de Facebook la intención de solicitar el relevo del Comisionado, y a más de 24 horas de que la Fiscal General advirtiera que ella renunciaría a su cargo si se concreta la salida de Velásquez, el silencio del mandatario se mantiene.

En medio de la crisis, el vocero presidencial salió a batear ayer al mediodía. Pero en lugar de ser concreto en sus respuestas, Heinz Heimann se enredó en sus declaraciones, confundió el objetivo del mandato de la CICIG y arremetió contra Thelma Aldana a quien señaló de chantajista y de entrometerse en decisiones de carácter internacional.

En la reunión con la ONU, según Heimann, se buscaría mejorar las capacidades de la CICIG y aclarar algunas sombras que preocupan al mandatario, plantearía ante la ONU un nuevo plan de ayuda para fortalecer las instituciones de seguridad y justicia del país, incluyendo las internacionales, como la CICIG. “El mandatario pedirá un préstamo de US$300 millones al BCIE y que la Comisión se involucre en investigaciones vinculadas a “actos terroristas”, aunque este no sea el mandato del ente investigador”, alcanzó a decir y esquivó todas las preguntas sobre si Morales pediría el retiro de Velásquez.

Al cuestionarlo sobre la advertencia de Aldana, Heimann fue más allá. El portavoz indicó que no se pronunciaría sobre un rumor y que la decisión de la Fiscal de renunciar, en caso se pida el retiro de Velásquez, este la calificó como un “chantaje”, por lo que agregó que las instituciones del país no pueden depender de las personas que se encuentren como titulares.

La calificación de la decisión de la Fiscal General solo fue el comienzo de una serie de señalamientos en contra de la jefa del Ministerio Público. Heimann dijo que la llamada de Aldana a Carlos Raúl Morales para preguntar sobre la reunión en la ONU, era una “intromisión” a los asuntos del Organismo Ejecutivo y que Aldana tiene una “agenda paralela”. Por último, el vocero de Jimmy Morales señaló como amenaza las investigaciones que el MP realiza sobre financiamiento electoral ilícito al partido FCN-Nación.

Ante la ola de críticas sobre las declaraciones de Heimann, se buscó por la tarde las declaraciones del canciller Carlos Raúl Morales, pero no contestó las llamadas. Mientras que su director de prensa tampoco atendió.

“Algo personal”

Por la mañana, antes de las declaraciones del vocero presidencial, la Fiscal General reiteró su intención de renunciar si Velásquez era retirado del cargo. Explicó que para ella sería muy difícil continuar como jefa del MP ya que junto al Comisionado tienen bastante avanzadas las investigaciones sobre el caso de los sobornos dados por Odebrecht que vincula a funcionarios y exfuncionarios guatemaltecos, así como las denuncias de financiamiento ilícito a partidos políticos en la campaña presidencial pasada en los cuales se incluye el partido FCN-Nación, que llevó a la presidencia a Jimmy Morales.

El pasado 27 de julio, en una entrevista con elPeriódico, Velásquez indicó que debido a la investigación contra el hermano y el hijo del Presidente en el caso Botín Registro de la Propiedad, la relación entre ambos (el mandatario y el Comisionado) se había dañado, y este quiebre no era político, sino era “más un problema personal”.