Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Nación

Los pescadores que aprendieron a conservar para vivir

Algunos de los proyectos de la zona son financiados por la cooperación alemana.

 

Fecha de publicación: 05-08-17
Las especies marinas que los comensales pueden degustar, son extraídos de las aguas cristalinas que rodean la zona. Por: Evelyn Boche elPeriódico

Es mediodía en la ribera del río Sarstún. Los pescadores están de fiesta porque cumplen el sueño de inaugurar su restaurante comunitario, donde ofrecen la experiencia única de comer un róbalo recién extraído de las aguas cristalinas que, a pocos metros de la cocina, reflejan el verde de los mangles y otras especies protegidas.

El menú también incluye camarones y otros productos hidrobiológicos que recolecta la Asociación de Pescadores de Sarstún, creada en 2005. “Soñábamos con esto”, dice el secretario de la agrupación, Luis Alfredo Bances, ante la comunidad reunida bajo el ranchón que construyeron juntos y que recibía a sus primeros comensales, entre ellos el embajador de Alemania, Harald Klein.

El recorrido para servir los primeros filetes de róbalo y camarones al ajillo, fue de más de una década, con más sumas que restas. La Asociación comenzó con 92 miembros, de la que quedaron 34, pero los mejores, bromea Bances. Su primer proyecto fue un criadero de peces y luego formaron un centro de acopio, con equipo para mantener sus productos refrigerados y poder acumular un volumen mayor, más atractivo para los compradores y más rentable para ellos, pues pagan un solo viaje en lancha para transportarlo hasta el mercado de Puerto Barrios.

La iniciativa abonó las primeras utilidades para la Asociación, en total Q200 mil, que invirtieron en el restaurante, idea que surge para satisfacer los estómagos vacíos de los viajeros que navegan por el río y los turistas que visitan senderos turísticos como Tapón Creek –con ríos y cascadas enclavados entre manglares– o Laguna Creek –con senderos y un cenote de aguas cristalinas–, entre otros atractivos.

Los cocineros locales ofrecen diferentes tipos de platillos con ingredientes que ellos mismos cultivan y conservan de forma artesanal.

Zona protegida

Estos lugares se ubican en el área de uso múltiple en río Sarstún, una zona demarcada en 2005 para proteger la biodiversidad y los ecosistemas nativos. La administración de la zona es compartida por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) y la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco).

Fundaeco forma parte de la Meso American Reef Fund (MAR Fund, por sus siglas en inglés), un fondo ambiental para la protección del arrecife en México, Guatemala, Belice y Honduras. La iniciativa cuenta con la cooperación financiera del Gobierno de Alemania, de diez millones de euros para la consolidación de las áreas protegidas marinas y costeras.

Ese es el marco de la asistencia que Fundaeco ha provisto a los pescadores de Sarstún desde hace cinco años, que les permite abrir su restaurante y ofrecer un banquete al embajador Klein, que junto a varios funcionarios recorrió algunos de los proyectos que financia el pueblo alemán.

Al apagar el motor de las lanchas, el silencio en Tapón Creek únicamente se interrumpe con los sonidos de algunas aves o insectos que habitan el lugar. La protección ambiental y el cambio climático, que no tiene fronteras, es un tema de interés para el Gobierno alemán, explica el Embajador. “El deterioro del ambiente daña las condiciones de vida, por lo que tenemos que trabajar para las futuras generaciones”, añade.

Harald Klein, embajador de Alemania en el país, fue uno de los visitantes al recién inaugurado restaurante comunitario en las cercanías del río Sarstún.

El área del Caribe es vulnerable ante tormentas tropicales y otros fenómenos, así como del descuido y falta de atención estatal, señala. “Hay muchas comunidades que se sienten desprotegidas y organizando alianzas se puede combatir el deterioro ambiental”.

A Klein le parece importante el desarrollo de proyectos innovadores que involucren a quienes sobreviven del aprovechamiento de los recursos naturales y a los encargados de su protección. “A veces hay una contradicción entre el afán de proteger y el afán de aprovechar, pero aquí hay ejemplos de cómo, con el paso del tiempo, las alianzas funcionan”, dice el diplomático.

“Hay muchas comunidades que se sienten desprotegidas y organizando alianzas se puede combatir el deterioro ambiental”,

Harald Klein, embajador de Alemania en Guatemala.