Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Nación

“El Taquero” ordenó atentado contra Byron Lima por control en Pavón

El director y subdirector de Presidios no ejecutaron acciones para resguardar al recluso, pese a informes y alerta sobre ingreso de armas.

Fecha de publicación: 03-08-17
Por: Evelyn Boche elPeriódico
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Un apretón de manos entre los reclusos Marvin Montiel Marín y Byron Lima Oliva habría bastado para que las autoridades de presidios pasaran por alto las múltiples advertencias acerca de las rencillas entre ambos, y la posibilidad de un atentado en contra del capitán condenado por el asesinato del obispo Juan Gerardi.

Lo anterior se establece, explicó el jefe de la CICIG Iván Velásquez, mediante la reconstrucción de la relación entre Montiel y Lima, desde que se conocieron en la cárcel del Cuartel Militar Matamoros y que derivó en la matanza de 14 personas en la Granja Penal Pavón.

El jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), la fiscal general Thelma Aldana y el viceministro de Seguridad, Ricardo Guzmán, informaron sobre la investigación preliminar en torno a la masacre del 18 de julio donde murió Lima.

La relación de los hechos se efectuó mediante los testimonios de la pareja de Lima, Alejandra Reyes, así como de seis testigos identificados únicamente con las iniciales A, B, C, D, E y F.

Lima Oliva fue asesinado junto a 13 personas más el 18 de julio del año pasado.

A ninguno se le otorgó el beneficio de colaborador eficaz, precisó Aldana.

La dirección de Pavón remitió al despacho de la Dirección General del Sistema Penitenciario, entre abril y mayo de 2016, no menos de tres informes de la unidad de análisis penitenciario que advierten sobre el riesgo de un atentado contra Lima.

Pero las autoridades no tomaron las medidas para atender las “graves disputas” entre Lima y Montiel, la advertencia sobre el ingreso de armas a Pavón ni la recomendación para trasladarlos a otros centros, expuso Velásquez.

Por la omisión, el extitular de la DGSP, Carlos de León Zea, y el subdirector de Operaciones, Basilio Hernández, son señalados por el asesinato de las 14 personas.

Además, cuatro días antes del ataque, el subdirector operativo retiró a los cuatro guardias que se le habían asignado a Lima para su protección, quienes lo acompañaban en todo momento.

Lima estaba desprotegido mientras que Montiel preparaba el asesinato.

Una carpintería de fachada

Montiel, alias el Taquero, controlaba un negocio lícito y otro ilícito en Pavón, detalló Aldana. Cuando llegó a dicho centro, hizo un “estudio de mercado” que le permitió ofrecer drogas de más calidad a precios más bajos, y con esto monopolizar la venta de piedra de crack. También instaló el taller de carpintería La Bendición.

Lima, por aparte, controlaba la venta ilegal de licor, tenía un puesto de revisión para las visitas y controlaba los traslados y desplazamientos de los reclusos, adentro del penal. Su proyecto inconcluso fue la regulación del tránsito peatonal en La Sexta, una calzada adentro de Pavón donde funcionan comedores, barberías, entre otros negocios.

María Marta Castañeda Torres, hija de Gloria Torres y sobrina de la ex-primera dama Sandra Torres, ingresó los explosivos que se utilizaron en el ataque contra Lima, según el MP y la CICIG.

Con la ayuda de Héctor Geovani Revolorio Ramos, el recluso que le vendió la carpintería, el Taquero ingresó en la prisión varias pistolas escondidas adentro de sacos de cemento y otros productos, explicó Velásquez. La esposa de Montiel, Sara Cruz y Lestin Alonzo, se encargaban de comprar municiones e ingresarlas en la prisión abordo de un picop blanco, que registra varios ingresos a la prisión.

María Marta Castañeda Torres, sobrina de la exprimera dama, ingresó explosivos a Pavón por encargo de el Taquero, de acuerdo con las pesquisas. Castañeda era amiga de Lima, pero después se acercó a uno de sus acérrimos enemigos.

El grupo de ataque, según la estructura que presentaron las autoridades, estaba encabezado por Ronald Raxcacó, quien se libró de la pena capital por el secuestro de un niño, en 1999. Según los relatos de los testigos, Montiel instruyó a Maher Montenegro Cardona para que la ejecución fuera en La Sexta y que le disparara a Lima en la cabeza, para asegurar la muerte del recluso que usualmente vestía un chaleco antibalas.

Al consumar el ataque, los reclusos se refugiaron en el sector 9 y Raxcacó recolectó las armas dentro de un costal para encaletarlas antes de que ingresaran las autoridades. Ninguna de las pistolas utilizadas ha sido localizada.

Continúa investigación

Durante la investigación que duró un año, no se estableció si el personal de presidios recibió algún soborno a cambio de permitir el ingreso de ilícitos a Pavón. El director de dicho centro trasladó a las autoridades superiores los informes sobre amenazas contra Lima, pero no ejecutaron acciones al respecto. El viceministro de Seguridad, Ricardo Guzmán, manifestó que debe hacerse una reforma al sistema.

 

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